Crítica de ‘Rogue One: una historia de Star Wars’: la historia que quedó sin contar

Las críticas de Cristina Pamplona “Cris Kitty Cris”:
Rogue One: una historia de Star Wars

Parece que Disney no va a dejar descansar Star Wars y que la va a exprimir al máximo entre precuelas, secuelas, películas de personajes y series. La sobrexplotación puede ser peligrosa, como se vio en el episodio uno, dos y tres, pero tranquilos, si todo tiene a partir de ahora la calidad de Rogue One: una historia de Star Wars, la saga está a salvo. Para aquellos a los que les gustó Star Wars – Episodio VII: el despertar de la fuerza, Rogue One: una historia de Star Wars les parecerá una maravilla, y los que salieron decepcionados encontrarán en ella una nueva esperanza.

Rogue One: una historia de Star Wars está dirigida por Gareth Edwards, responsable de la regular versión de Godzilla del 2014, que ha sabido resarcirse con esta, de la que consigue un resultado genial con una combinación perfecta de reparto, efectos especiales y música sobre el esqueleto de su guión a manos de Tony Gilroy, quien cuenta en su filmografía con la saga Bourne, y Chris Weitz que tiene una carrera irregular con títulos geniales como HormigaZ o Un niño grande y otros mediocres El profesor chiflado II: La familia Klump. El resultado de su trabajo conjunto es, sin lugar a dudas, un homenaje al universo del que surge, pero sin beber en demasía de él. Rogue One: una historia de Star Wars sigue otros personajes, otros héroes, otra historia y, si bien veremos algunas caras conocidas, sabe crear una identidad propia que va más allá de una secuela de la trama que ya conocemos.

Rogue One: una historia de Star Wars narra la historia de cómo los planos de la Estrella de la muerte llegaron a manos de los rebeldes, antes de que la princesa Leia mande a R2D2 en busca de Obi Wan. Pero la historia comienza mucho antes, cuando Orson Krennic va a buscar al ingeniero Galen Erso para obligarlo a construir una nueva arma para el imperio. Su resistencia le llevará a perder a su mujer y a separarse de su hija Jyn. Doce años más tarde, Jyn se ha convertido en una buscavidas con problemas con la justicia, sin saber que forma parte de un plan de la alianza que pretende usarla para llegar hasta Saw Gerrera, líder de la facción más extremista de los rebeldes. Muy a su pesar, Jyn se ve involucrada en un peligroso plan contra el Imperio en el que estará acompañada por Cassian Andor, un rebelde con pocos remordimientos y K-2SO, un androide del Imperio reprogramado. En el camino Conocerán a Chirrut Îmwe y Baze Malbus que le ayudarán a encontrar a Bodhi Rook, un piloto del Imperio huido que tiene un mensaje de Galen dirigido a la Alianza.

Tanto para director como para guionistas era importante crear una definición de los personajes propia de la película. Por eso, aunque aparecen personajes conocidos, no solo de la saga cinematográfica, sino de la serie de animación de Star Wars: The Clone Wars como Orson Krennic o Saw Gerrera, no es necesario haber visto ningún episodio antes para seguir el hilo de la trama, máxime cuando el peso de esta está soportado por los personajes protagonistas. Y es que, en este caso, nuestro grupo de héroes está formado por individuos inadaptados. Incluso en el plan final, el comando que consiguen reunir está formado por aquellos que no tienen nada que perder y que creen en la causa a pesar de los peligros que esta conlleva.

En este sentido, Jyn dista un poco de Leia o de Rey. No en valentía, por supuesto, pero ni es una heroica princesa, ni una joven en busca de aventuras y respuestas. En Jyn existe una evolución porque comienza siendo un antihéroe que no siente ningún interés o preocupación por la política de la galaxia y se termina convirtiendo en una líder casi épica. Desde luego, para una actriz de la calidad interpretativa de Felicity Jones, Jyn no ha debido suponer un gran reto, pero sin duda sí un regalo a su carrera que ya estaba despegada con Un monstruo viene a verme y La teoría del todo. Formar parte de una saga como la de Star Wars es algo con lo que casi todo actor sueña, pero hacerte además con el papel protagonista es algo que marca tu filmografía. Eso mismo comentaba el otro día en Ellen el actor Diego Luna, quien interpreta a Cassian. El actor mexicano se impuso ante otros nombres como Aaron Paul o Sam Clafin y la elección no pudo ser mejor. Cassian no es el carisma de Han Solo o el heroísmo puro de Luke Skywalker, ni siquiera busca la simpatía del espectador. Y es que para Gareth Edwards era importante alejarse de referencias anteriores y por eso buscó a sus personajes entre actores con una relación cercana a un cine más intimista, más independiente o más pequeño que dieran esa sensación de individuos prescindibles que nunca llegarán a héroes a pesar de su enorme sacrificio. De entre todos ellos, merece una mención especial K2SO, a quien pone la voz el actor de Firefly Alan Tudyk, y que ha pasado a convertirse en mi androide favorito por esa lealtad mezclada con un tedio que me lleva a pensar en las buenas migas que haría con Marvin, el androide paranoide de La guía del autoestopista galáctico.

Una película de Star Wars no es nada sin sus efectos especiales y puedo asegurar que el espectador no se sentirá decepcionado. Batallas estelares por doquier, criaturas extrañas y un CGI que pone los pelos de punta. Y hasta aquí puedo leer…

No quiero quedarme sin elogiar el genial trabajo de Michael Giacchino en la banda sonora por la fidelidad con la que ha compuesto una música sobre las bases del maestro John Williams, de quien escucharemos los dos temas más legendarios de Star Wars. Giacchino utilizó la banda sonora de la saga original como pauta a seguir, pero dejó que el resultado final de la cinta de Gareth Edwards fuera lo que le inspirase. El resultado, sin temas tan reconocibles como los de Williams, es igualmente perfecto, con una percusión frenética en las escenas de acción y suavidad orquestal para los momentos más emocionantes.

Rogue One: una historia de Star Wars es una magnífica manera de comenzar el bombardeo de películas de este universo, pero, más allá de eso, es una historia que funciona independiente al resto demostrando una valía que no necesita ir de la mano de nada anterior. Creedme, la fuerza es poderosa en ella.

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