Análisis de la 7ª temporada de ‘Buffy, cazavampiros’: Conclusión poco satisfactoria

La pactada séptima temporada de Buffy, cazavampiros llega para mostrar las consecuencias de la temporada anterior y por la aparición de un nuevo y gran villano, aunque se pasan hablando de él toda la temporada y no termina de aparecer en escena hasta bien avanzada la temporada, algo que provoca el sopor del espectador más impaciente.
Por otra parte, Joss Whedon estaba demasiado ocupado rematando la cuarta temporada de Ángel y realizando un esfuerzo sobrehumano para sacar adelante la nueva serie Firefly, luchando contra los directivos de la cadena (que no daban un duro, literalmente, por la serie). Tenían esta séptima temporada tan acordada por contrato, que no hubo ni sesión de fotos promocionales.

Arco argumental:

La historia de la temporada va dando bandazos, hay episodios interconectados, personajes secundarios que desaparecen durante episodios sin ningún motivo, recuperación de personajes anteriores, arcos argumentales que ocupan varios capítulos e historias inconclusas que obligan a una visualización continuada, pero que frenan la evolución de los personajes y la historia en general, que no avanza tanto como debería en cada episodio de forma individual.
Las tramas no avanzan en ningún sentido, de hecho, parece que la temporada esté dividida en dos partes: la primera mitad (inaugurada con el misterioso asesinato de chicas por todo el planeta) se centra en diálogos sobre qué les está atacando y cuando descubren que se trata del Primero (el gran mal al que Buffy se enfrentó cuando Ángel volvió de la dimensión demoníaca de Acathla en Desagravios de la tercera temporada), la segunda parte se centra en reclutar a las potenciales cazadoras (de las que no sabemos ni sus nombres ni sus historias) y acumularlas en casa de Buffy.
Por otra parte, el problema de devolver a los personajes al instituto es que no se generan nuevos contenidos ni nuevos enemigos, es más, todo lo que vemos se vuelve aburrido y suena a repetitivo: Socorro (donde adolescentes invocan a demonios para conseguir bienes materiales lo hemos visto en varias ocasiones en la serie), Él (con Dawn enamorada de un jugador de fútbol del instituto, donde asistimos a un remake de escenas que vimos en la primera y segunda temporada, con escenas tontas y tramas amorosas de adolescentes) o La primera cita (donde Xander liga con un demonio) pueden acabar con la paciencia del espectador.
Villano:
La verdadera presentación de El Primero no se produce hasta Conversaciones con los muertos (el episodio siete, aunque ya había aparecido al final del primer episodio), pero, al tratarse de es un ser incorpóreo y que se representa como anteriores personajes fallecidos (incluida la propia Buffy), es un villano sin fuerza y ni peso real en la temporada, además provoca confusión en el espectador.

Es un enemigo del que se habla mucho pero que hace poco “acto de aparición”, para torturar a Spike se manifiesta como Drusilla, para hablar con Willow como una chica que apareció unos episodios antes (la idea inicial era que apareciera Tara, pero Amber Benson consideraba que no debería aparecer como algo malvado, y lo justificaron diciendo que Willow había matado y no se le podía conceder el “regalo” de verla) o con Faith como el Alcalde Wilkins III.

El Primero (también conocido como El primer mal o El mal primigenio) se saca de la manga a un Turok-Han (un vampiro mitológico y ancestral) en Nunca me abandones. A pesar de su inmensa fuerza y la paliza que le da a Buffy en un primer momento, a La Cazadora le dura tres episodios, literalmente.

A tan sólo cinco episodios del final de la serie (y muy oportunamente), en Chicas impuras, aparece Caleb (la incorporación de Nathan Fillion venía directa tras la cancelación de Firefly, cuando Whedon prometió a los actores que les encontraría hueco en el resto de sus series -algo que también sucedió con Gina Torres en Ángel, que encarnó a la villana de la cuarta temporada-) para rematar una temporada en horas bajas y del que no se explica casi nada.

Este recurso de último momento (Caleb es capaz de dar una paliza a Buffy sin pestañear y casi sin moverse) es algo contradictorio, puesto que la protagonista ya se ha enfrentado hasta a un dios y ha salido victoriosa. La explicación ofrecida es que el malvado predicador (psicópata y asesino, además) se ha “fusionado” con El Primero, obteniendo así un poder sobre humano.


De nuevo, oportunamente (y para sorpresa de los espectadores), dos episodios antes del final de la serie, aparece un hacha mística, un arma superpoderosa de la que nadie había oído hablar, forjada en secreto por el linaje de las Cazadoras a espaldas de sus Vigilantes y que sólo puede ser empuñada por la cazadora.

Evolución del personaje principal:

Buffy, tras conseguir un trabajo como asesora, está inmersa en los problemas de los estudiantes del nuevo instituto, pero no hay ninguna evolución del personaje, algo que también afecta a sus compañeros (ni el caso de Willow -que vuelve rehabilitada a Sunnydale, pero está estancada- ni el de Spike -cuya situación no avanza durante muchos episodios y simplemente está atrapado en el sótano del instituto, inmerso en su locura tras recuperar su alma-).

Una constante durante esta temporada es la puesta en entredicho del liderazgo de La Cazadora, algo que disgusta al espectador, que asiste estupefacto a un pisoteo constante de la heroína, y unas tramas donde todos dudan de su intención y su trabajo. Durante los últimos episodios es incluso expulsada de su propia casa, algo que hace mella en sus sentimientos, pero cuya recuperación no queda suficientemente representada en pantalla (además de ser algo pasajero que no tiene ni la importancia suficiente como para convertirse en una subtrama de un episodio completo).

Tras conseguir el hacha de Las Cazadoras, lidera la “Batalla por Sunnydale” dentro de la propia boca del infierno junto a todas las cazadoras potenciales y a Faith contra las hordas de Turok-Han que El Primero tiene preparadas para acabar con la humanidad, pero no queda patente que esta batalla final suponga ningún desafío para el personaje.

Episodios importantes:
El propio título del episodio es ya algo insoportable. El argumento da vueltas sobre lo mismo que llevamos viendo durante varios capítulos: la primera cazadora y El Primero. Pero es importante porque explica el origen real de la primera cazadora: un chica fue retenida contra su voluntad y unos hechiceros le dieron el poder para enfrentarse al mal introduciéndole la esencia de un demonio, de ahí la oscuridad del alma de la cazadora y su muerte como regalo.
Por otra parte, volvemos a ver a Willow Oscura por un instante, cuando intenta abrir el portal para rescatar a Buffy.
El episodio protagonizado por Andrew (que intenta redimirse viviendo con las cazadoras potenciales tras asesinar a su amigo Jonathan en Conversaciones con los muertos) sirve para cerrar la tediosa trama del sello de Danzalthar del sótano del instituto (que ha aparecido mágicamente de la nada, puesto que han reconstruido todo el edificio, hasta los cimientos). El episodio también cierra la trama de Xander y Anya, y sirve para hacer avanzar la subtrama de Robin Wood (el director del instituto e hijo de la anterior cazadora) y Spike.

El episodio final de la serie cierra la historia de La boca del infierno de Sunnydale. Terminar la serie con la muerte de la protagonista ya no era una opción viable (tras haberlo hecho dos veces), por lo que la destrucción de todo el pueblo donde se situaba la acción fue el giro final utilizado por Whedon (director y guionista del episodio). A pesar de todo, los veinte últimos minutos son memorables y son la prueba de que el director sabría manejar una batalla con muchos personajes a la vez, como demostró posteriormente en Los vengadores.
Conexión con la serie Ángel:
Ángel continuaba emitiéndose en paralelo y los directivos de WB decidieron (en esta ocasión) que le vendría muy bien conseguir un poco de publicidad gratis si permitía que sus personajes aparecieran de vez en cuando en Buffy, cazavampiros.
Así en Ángel, Willow visita Los Ángeles (tras una llamada de Fred) para restaurar el alma de Ángel (como ya hizo al final de la segunda temporada de la serie) y regresa a Sunnydale con la cazadora Faith, para ayudar en la batalla contra El primero.
Ángel aparece en los dos últimos episodios de la serie, para entregar a Buffy un amuleto que ha conseguido de la firma de abogados Wolfam & Hart y que sólo puede ser llevado por “un campeón”, alguien que tenga alma y sea “más que un humano”.
Papel importante de los secundarios:


A pesar de la necesaria presencia de Willow o Spike para el desarrollo de las tramas (y para la conclusión de la serie), ninguno de estos personajes tiene demasiada importancia para la historia. Por no hablar de Giles, Dawn o Xander, que quedan relegados a un mínimo segundo plano, con interacciones episódicas y sin mayor relevancia. El regreso de (una poco arrepentida) Faith o la incorporación (como rehén y mascota) de Andrew al grupo, son destacables, pero poco sólidas para el argumento.
* Anya Jenkins (Emma Caulfield), también conocida como Anyanka (cuyo nombre real es Aud), es un demonio vengador que se convirtió en adolescente para ayudar a Cordelia en El deseo y se enamoró de Xander. Tras ser abandonada en el altar volvió a recuperar sus poderes, y tiene en Desinteresadamente su episodio protagonista como homenaje. Haber sido humana le dejó el sentimiento de culpa e hizo que no fuera capaz de continuar con su trabajo como demonio. Tras deshacer dos hechizos, sus poderes le fueron retirados y terminó ayudando a Buffy en la “Batalla por Sunnydale”, donde murió por salvar a Andrew.

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