Crítica de ‘Capitán América: Civil war’: Sobresaliente película de transición

Las críticas de Óscar M.: Capitán América: Civil war
La trilogía de las aventuras del Capitán América en solitario (ya que, como ha sucedido con la saga Iron man, no parece que vayan a hacer más) concluyen por todo lo alto con Capitán América: Civil war, un capítulo que supone un punto y aparte en las relaciones entre los superhéroes y abre la puerta a la llegada de Thanos, además de confirmar la excelente fórmula de las adaptaciones de Marvel.
La película funciona a la perfección a distintos niveles (y, sin quererlo, deja a Batman v Superman: El amanecer de la justicia al nivel del barro): consigue hacer avanzar la historia, siembra nuevos puntos de partida para todos los personajes, introduce con soltura (y sin agobiar al espectador) a nuevos superhéroes (como el reiniciado Spider-man o Pantera negra) y, además, es perfecta como película de transición entre las dos Fases anteriores de Marvel y la tercera, la cual abre.

De hecho, podría tratarse a Capitán América: Civil war como una entrega intermedia entre Vengadores: La era de Ultrón y Avengers: Infinity wars (secuela que se dividirá en dos partes), por lo que esta tercera entrega del Capitán América podría ser un película puente entre las cuatro películas del grupo de Los vengadores.
De hecho, sólo hay dos diferencias con estas películas superpobladas de héroes: el número de enemigos al que se enfrentan (tanto en Los vengadores como en Vengadores: La era de Ultrón había múltiples lacayos contra los que luchar) y la ausencia de Thor y Hulk (aunque se hace referencia a ellos, es lógico que están ocupados con Thor: Ragnarok).
El guión retoma con agilidad y soltura todos los elementos que se han ido diseminando a lo largo de las doce películas previas, volviendo una y otra vez a recuperar historias (la batalla de Sokovia es una de las más mencionadas) o haciendo referencia a sucesos vistos en anteriores películas de Marvel, quedando patente la presencia de Whedon en el guión (continúa trabajando como supervisor de las adaptaciones de Marvel) y demostrando que esta secuela no es una película independiente del Universo cinematográfico (como sí lo fueron Iron man 3 o Thor: El mundo oscuro), la interconexión entre las películas es la nueva regla.
Los efectos especiales, como viene siendo habitual, dan más espectacularidad a las batallas (tanto en las peleas entre los miembros del grupo, como contra el enemigo común inicial) y no dejan lugar a duda del enorme trabajo de infografía digital, aunque, en esta ocasión, los efectos visuales están más centrados en mostrar las habilidades de cada vengador (donde Viuda Negra tiene un papel importante). Y, aunque esta tercera parte sigue el estilo visual de Capitán América: El soldado de invierno, se echa en falta la puesta en escena que aporta Whedon a las batallas.
Es difícil destacar la presencia de un personaje sobre otro, Iron man sobresale por méritos propios y su tiempo en pantalla rivaliza con Capitán América (cuya escena particular contra un helicóptero sirve para demostrar su trabajo en el gimnasio), independientemente de los motivos de su enfrentamiento. Esta secuela supone un punto y aparte en la relación entre todos los vengadores, es un bache que no se resuelve, ni lo hará en un futuro próximo.
La película utiliza con acierto al nuevo Spider-man como contrapunto cómico (recuperando la jocosidad de la que hacía gala Iron man en Los vengadores), la escena entre ambos funciona muy bien y la presencia de Stark como mentor del nuevo trepamuros interpretado por Tom Holland es una de las más divertidas (no sorprende el fichaje de Robert Downey Jr. para la próxima aventura del héroe de Nueva York en solitario). La integración de Spider-man en el grupo es total e indiscutible, tiene una introducción correcta y poco forzada, que revienta y borra de un plumazo las anteriores cinco adaptaciones, permitiéndose el lujo de reírse del fichaje de Marisa Tomei como Tía May.
A nivel musical, la composición de Henry Jackman no es tan relevante como en las anteriores entregas en solitario del Capitán América (aunque Jackman ya se ocupó de la música de El soldado de invierno) y, aunque el compositor hace un buen trabajo, su partitura no es tan destacada o recordable como en la película precedente.
Los hermanos Anthony y Joe Russo hacen un trabajo sobresaliente con Capitán América: Civil war, aunque siempre estarán a la sombra del maestro Whedon, al que nunca podrán igualar y al que esperamos que regrese muy pronto a la franquicia que ayudó a levantar. A partir de ahora, el destino está en manos de Thanos.

También te puede interesar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *