Crítica de ‘Star Wars: El despertar de la fuerza’: Afortunado homenaje a la saga y grandes lecciones sobre veteranía

Las críticas de Carlos Cuesta: Star Wars: El despertar de la fuerza

Un logo de LucasFilm proyectado en la pantalla y unas líneas de texto viajando por el espacio son suficiente para poner los pelos de punta a varias generaciones de espectadores; llevamos años esperando para conocer qué hay después de la muerte de Darth Vader en una galaxia muy muy lejana, y lo que hay es la desaparición del héroe jedi Luke Skywalker y la rebelión del más preparado de sus discípulos, Kylo Ren (Adam Driver). Los soldados imperiales se alzan una vez más gobernados por un nuevo dictador galáctico, el líder supremo Snoke (Andy Serkis), señor y maestro del espadachín formado por el hijo de Darth Vader. Todo lo que pueda contar a partir de aquí, lo que ya he dicho, me arriesga a caer en el spoiler, a sufrir la pena de muerte, la excomunión o el insulto público. Esto, y los mil millones recaudados en diez días, nos da una idea de las proporciones estelares de todo lo que rodea a Star Wars: El despertar de la fuerza, séptimo episodio de la franquicia de La Guerra de las Galaxias.
Lo que sí puedo afirmar sin estropear la tarde a nadie es que el inicio es emocionante, siniestro, violento, prometedor, capaz de cortar la respiración. El relevo del mayor antagonista cinematográfico de todos los tiempos realiza una entrada triunfal en la saga, arropado por una caracterización brillante digna del personaje y de lo que representa. Los efectos especiales de los que disfruta esta producción son sin lugar a dudas los mejores de la saga, hasta hacer parecer ridículos los escenarios digitales de los episodios I, II y III. Al contrario de lo que ocurría en esta trilogía, las naves espaciales, las criaturas y también las huellas de una guerra galáctica ya lejana están integrados de tal manera que parecen presentes y reales. J. J. Abrams ha sabido dotar de ritmo, energía y alma a la producción más esperada del siglo e insertarla con naturalidad en una muy muy larga sucesión de acontecimientos que forman parte de la historia del cine y de la tradición oral de todo el planeta.

La película recupera a algunos de los personajes más característicos y carismáticos de la saga como elemento indispensable para apoyar la presentación de los nuevos personajes que tomarán el relevo de los veteranos. Como ejemplo más destacado, Harrison Ford (Han Solo) aporta experiencia, talento, oficio y humor a una película que necesita contar demasiadas cosas en poco tiempo; la familiaridad con el personaje nos aporta a la vez un asidero a lo conocido y el placer de reencontrar a un viejo amigo. Su presencia es necesaria para sostener la introducción de personajes que comienzan a buscar nuestro aprecio, desprecio o indiferencia, con los que todavía no podemos conseguir una identificación plena, aunque la pertinencia y la buena elección de Daisy Ridley (Rey) como heroína parece ya una cuestión de consenso.
Parece paradójico decirlo, pero El despertar de la fuerza aporta en realidad pocas novedades argumentales, hasta el punto de parecer en muchos pasajes una producción a mitad de camino entre el remake y el homenaje. Es como si hubiera reeditado algunas de las escenas más populares de las películas precedentes para permitir que una nueva generación de espectadores y personajes las contemplen y las protagonicen como si fuera la primera vez. En ese intento de unir varias épocas está, no obstante, uno de los mayores méritos y uno de los mayores errores, a mí juicio, de esta producción. O dicho de otro modo, la fuerza y el lado oscuro de este nuevo despertar.
Para mí la película parece decirnos que el vigor de la juventud corre el riesgo de descarriarse y malgastarse sin la guía de la experiencia. Los ancianos achacosos fueron los héroes y villanos de otro tiempo, quienes alumbraron e hicieron posibles los eventos que pasaron a ser leyendas. A su vez, un hermoso diálogo de Han Solo parece decir a los más jóvenes de hoy que Star Wars fue más que un mito, que ocurrió y que fue tan grandioso como se dice y que todavía es posible vivir esa experiencia y continuarla con el aporte de sangre nueva.
Por el contrario, El despertar de la fuerza hace muchas concesiones al espíritu Disney más frívolo y superficial con diálogos propios de una comedia de situación y a veces peor, de una producción estúpida para adolescentes poco exigentes. Concesión por otra parte innecesaria para una saga que lo tiene todo de partida para convocar a las salas a un planeta entero. Para pena de John Boyega (Finn), uno de los nuevos personajes, todos estos diálogos parecen venir asociados a sus escenas y a sus apariciones, lo que le ponen en riesgo de ser el nuevo Jar Jar Binks para los que esperen de la nueva trilogía una narración más profunda. Esto no quiere decir que el humor no tenga lugar en la saga. Siempre lo tuvo y siempre lo tendrá, pero creo que la cuota cómica está cubierta con creces y de forma oportuna con el nuevo robot BB8 y con las aportaciones de Han Solo y Chewbacca (Peter Mayhew).
Este aspecto puntual de algunos diálogos demasiado coloquiales, propios de un barrio, de un instituto pero no de una intriga galáctica, es uno de los pocos puntos débiles que le veo a la trama. Y aquí viene un spoiler que termina al final del párrafo. Uno de los grandes ooooooh de esta película es la forma lamentable en la que se han desaprovechado las oportunidades narrativas de la deserción de un trooper, el dichoso Finn, que hasta el momento es el eslabón más flojo de esta continuación.
Star Wars: El despertar de la fuerza ha logrado sin embargo rescatar el espíritu de la trilogía inicial, reinstaurando el ciclo sin fin de la lucha entre el bien y el mal, entre la fuerza y el lado oscuro. Lo hace permitiendo a los títulos que vengan un potencial de progresión, de emoción y sorpresa aún mayor, alimentando las teorías, la expectación, el diálogo entre los fans, y por supuesto la venta de posters, muñecos y camisetas. El despertar de la fuerza es una de esas citas palomiteras que los aficionados al cine no pueden dejar escapar.

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9 comentarios sobre “Crítica de ‘Star Wars: El despertar de la fuerza’: Afortunado homenaje a la saga y grandes lecciones sobre veteranía

  • el 29 diciembre, 2015 a las 4:10 pm
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    Estoy de acuerdo con la critica, añadiría que hay planteamientos que cuando se expliquen en las siguientes harán mejor o peor a esta. También comentar que Kylo Ren comienza muy fuerte pero lo van desinflando entre rabietas y decisiones equivocadas…

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  • el 29 diciembre, 2015 a las 5:47 pm
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    Estoy muy de acuerdo con tu primer comentario, y enlaza con el segundo. Las rabietas de Kylo Ren estarán más o menos justificadas según nos explican los motivos de su marcha al lado oscuro. Lo mismo ocurre con Rey, ya que desvelar su pasado puede darnos un gran personaje o una tremenda decepción.

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  • el 29 diciembre, 2015 a las 9:48 pm
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    COMENTARIO SIN SPOILERS

    Estoy y no estoy de acuerdo.
    De acuerdo con la gran mayoría y no de acuerdo con lo que decís de Finn y Kylo Ren.

    Finn parece el típico pringaete de instituto y Kylo Ren el popular, si se me permite el símil, pero esto debe ser así.

    Creo que Boyega sabrá hacer evolucionar a su personaje y no creo que sea como Jar Jar… es un insulto enorme. Todos queríamos ver morir a Jar Jar y con Finn, no creo que pase eso. Soy un defensor de Finn y más aun de su actor. Aun que no es conocido, podéis ver todas sus películas para ver que se trata de un buen actor.

    Kylo…Adam… Sea quien sea, estoy fascinado con personaje y actor.
    No me gusta que habléis de "rabietas". Bajo mi punto de vista, no son rabietas, es odio, ira, impotencia… todo lo que debía haber sentido Anakin y cualquier otro sith, lo está sintiendo Kylo y Adam Driver… se nota que sabe esto.

    Me atrevo a hacer un símil. Acordaos de cuando sale Han Solo corriendo tras los Soldados imperiales en el Ep. IV y luego le persiguen más creando una escena cómica, algo que ha hecho aquí Disney en una de las "rabietas de Kylo" por mencionar alguna.

    En fin, El despertar de la Fuerza es todo lo que tuvieron que ser todos los episodios anteriores, pero respetando la saga de los episodios IV, V y VI.

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    • el 30 diciembre, 2015 a las 12:24 am
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      Creo que no han tenido la capacidad de crear situaciones comicas y dramaticas con naturalidad como en la primera trilogía, pero eso es un problema mas general del cine de Hollywood actual. Esperaba que con Lawrence Kasdan de guionista eso mejorara pero parece que no… aun asi me ha gustado porque es equilibrada y respetuosa con la saga, entretiene y no tiene escenas absurdas como la segunda trilogía.

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  • el 30 diciembre, 2015 a las 8:06 am
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    Por cierto, a Finn lo dejan moribundo por si no gusta el personaje 🙂 Creo que el personaje no llega a enganchar, aunque cae bien no se le llega a coger cariño. Pero desde luego no es un Jar Jar ni un Ewok…

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  • el 30 diciembre, 2015 a las 3:52 pm
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    Fernando. Entiendo lo que quieres decir, pero yo en ningún momento digo que Boyega actúe mal ni comparo su actuación con la de Adam Driver. Hablo de su personaje Finn. Han Solo corriendo delante de los troopers (que en ninguna película de la saga se caracterizan por su puntería) no es lo mismo que Finn diciendo: "¿Tienes novio, es guapo?" o "Algunos de la resistencia son así, como yo, y otros no", comentarios, por otra parte, más propio de ¿Cómo conocí a vuestra madre? o Friends que de Star Wars.

    Respecto de los ataques de ira de Kylo Ren, estoy de acuerdo contigo, pero con un matiz. La primera explosión de rabia me parece una escena genial. La segunda, es una rabieta que transforma esa escena genial en un gag. Los troopers que dan la vuelta a la esquina antes de encontrarse con el cabreo de su jefe, no niego que sean graciosos, pero la escena cabría perfectamente en La loca historia de las galaxias 2. Lo bueno que tiene Kylo Ren es que es un tipo que quiere ser Darth Vader pero que todavía no ha completado su formación, que se deja llevar por la ira y la inmadurez. Es un personaje complejo y con facetas múltiples. Finn es una incoherencia continua, poco menos que un encargado de las letrinas al que por algún motivo inexplicable se le han confiado secretos estratégicos de todo un imperio galáctico. Algo poco menos que absurdo. Cuando hablas de que el actor tendrá capacidad para hacer evolucionar su personaje, me temo que no depende de él, sino de las fórmulas Disney.

    En resumen, yo no pretendía comparar a los actores, sino a sus personajes. Al final Finn tiene mucho margen de evolución porque el personaje que han planteado en el episodio VII es irrisorio, incompleto y estereotípico, a mi juicio. Lo de si es justo compararlo con Jar Jar Binks, es cuestión de gustos. Yo no comulgo con ninguno de los dos; ambos me parecen una concesión al infantilismo que es útil para vender entradas y muñecos pero no para hacer una pelicula mejor.

    Parrafada completeda. 100%.

    Me encanta comentar las pelis, perdonand mi entusiasmo.

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  • el 30 diciembre, 2015 a las 10:18 pm
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    Ha sido una buena respuesta, y es un placer poder debatir sobre la pelicula. Cada vez me entran mas ganas de verla otra vez, aun con sus defectillos, para fijarme en detalles que ocurren demasiado rápido. Estoy de acuerdo con que Finn es inconsistente, quieren hacerlo egoista y a la vez el primero en querer rescatar a Rey y miente para volver a la Starkiller sin tener ni idea de lo que hacer.

    Por cierto, el planeta que destruyen es Coruscant?

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  • el 31 diciembre, 2015 a las 4:25 pm
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    Uf, parece que te he estado atacando, disculpa si ha parecido mi comentario un poco hostil jajajaja.
    Tienes toda la razón, todo depende de Disney en cuanto a Finn y la escena cuando entra en ebullición Kylo por segunda vez, es un tono cómico que soporto y eso que no suelo soportar muchos en cuanto a películas de las que espero tanto, por eso mismo no me gusto Guardianes.

    Y no es Coruscant, creo que habrían dado demasiado bombo a ese detalle y por lo que he estado leyendo por ahí, se confirma que no es, aunque lo confirman muchos bloggeros y no nadie oficial. Aun así, hay muchos planetas parecidos en todos los sistemas, por lo que pienso que no lo es.

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  • el 4 enero, 2016 a las 10:20 am
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    Hola Fernando, feliz año. Para nada tu comentario me ha parecido hostil. Un saludo desde Francia.

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