Crítica de ‘Dragon Ball Z: La resurrección de F’: Más Goku, menos novedad

Las críticas de Óscar M.: Dragon Ball Z: La resurrección de F

Con un considerable tiempo de retraso llega a las pantallas de los cines (y por un tiempo limitado) la nueva película ambientada en el universo de la serie Bola de dragón, Dragon Ball Z: La resurrección de F, la cual recupera a los añorados personajes de la serie e incorpora a los de la película anterior (La batalla de los dioses).
El argumento no podría ser más sencillo: usar las Bolas de dragón para resucitar al villano Freezer y reconquistar el universo. Lo bueno (y lo malo) de esta serie es que, cuando se acaban las ideas, siempre pueden resucitar a algún personaje (en el caso de Freezer, ya lo recuperaron para un especial televisivo y una película en vídeo, donde se contaba el enfrentamiento entre el villano y el padre de Goku durante la destrucción del planeta Vegeta) y ya hay material para una hora y media.

El nuevo Freezer (que podría llamarse versión 5.0, si consideramos sus tres versiones originales más la versión mitad robot) es, quizá, más malvado que lo que conocimos en la serie, aunque sigue manteniendo su total desprecio por todo lo que le rodea, su mínimo interés en cualquier otra forma de vida que no sea sí mismo, y conserva su intención de destruir todo lo que se encuentra en su camino. Lo mejor es su nuevo sentido del humor (riéndose de las frases de Goku en mitad de la batalla) y su nuevo y deslenguado vocabulario no apto para menores de edad.
Dragon Ball Z: La resurrección de F comete los mismos errores que su predecesora, La batalla de los Dioses, pero además, incorpora lo peor de la serie de animación precedente, aunque muchos consideraran la repetición de clichés, escenas o escenas un homenaje, a estas alturas y con la ventaja de ser una segunda película de la saga, no deberían entretenerse en tonterías y abusar de los planos de los contrincantes mirándose con cara de odio.

Esta secuela tiene más contenido de relleno de lo que se esperaba (pequeñas tramas que no van a ningún sitio y que sólo sirven para rellenar minutos del metraje, como el entrenamiento de Goku y Vegeta o las luchas internas en el ejército de Freezer) y han utilizado un recurso muy fácil para la resolución final (o lo que se llama en el mundo del cine “hacerse un Superman”).

El resto de secundarios se mantiene en su línea, quizás puede destacarse un poco la incorporación y participación en la trama de Mutenroshi (que no aporta mucho, pero siempre es divertido de ver), la presencia de Bills y su superpoderoso ayudante (por dar algo de continuidad respecto a la película anterior) que parece que dará alguna que otra sorpresa (ese estilo afeminado del que alardean ambos es, cuanto menos, curioso).
El uso los nombres originales de los ataques (algo muy criticado de la serie de televisión y que ya generó bastante controversia en las películas, cuando se cambió de “Onda vital” a “Kame hame ha”) es algo desconcertante para el seguidor de la serie de animación, pero es más fiel al manga original japonés.
Lo peor de la película es que vuelven a utilizar los fondos y las texturas hechas por ordenador y los mezclan con los dibujos “más artesanales”, produce un efecto muy feo en la pantalla y desvirtúa el dibujo. Aunque no abusan tanto de este estilo como en La batalla de los dioses, el simple hecho de usarlo no deja de ser poco coherente e inexplicable (como usarlo para una pizza que aparece en una escena) porque no soluciona un gran problema al dibujante y no queda estéticamente equilibrado.
Como en la anterior entrega, es un placer recuperar a los dobladores originales, incluido el del propio Freezer, uno de los mejores villanos de la serie de televisión y semilla original de los enemigos siguientes, basados en incrementar su poder a través de varias transformaciones (después llegarían Célula y Boo, con una evolución muy similar).
En cuanto a la banda sonora, lo más destacable en la inclusión de la canción “F” de Maximum the hormone, canción compuesta en el año 2008 y que, tras una posible demanda, fue la idea que animó a Toriyama a dar luz verde a esta nueva película.
El nuevo humor de los diálogos (algo más afilado, más adulto que el de la serie y un poco autoparódico) es lo mejor de Dragon Ball Z: La resurrección de F, que no es una mala película de Bola de dragón, pero, como con su predecesora, y con las horas de serie anteriores, se esperaba un poco más de argumento y menos tramas de relleno. Pero siempre podrán resucitar a Freezer más adelante.

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