Critica de ‘Más allá de la noche’: Reflejo de una generación sin ilusión

Las críticas de Óscar M.: Más allá de la noche
La primera película de Rafael Hernández de Dios está centrada en la jornada nocturna que pasan cinco amigos en un piso cualquiera del barrio de Malasaña en Madrid, contando sus miedos, sus miserias, quejándose del mundo y de la sociedad que les rodea mientras beben y consumen drogas.
A pesar de que el guión se ha ido escribiendo durante el rodaje (la mayor parte de los diálogos han ido surgiendo por improvisación), la película tiene una idea muy clara: realizar una fiel representación de una noche de fin de semana de un grupo de amigos en el año 2015 (aunque la historia podría, incluso, ser atemporal, podría haber sucedido hace cinco años o dentro de cinco años).

Más allá de la noche es un reflejo de los días tan extraños que vivimos en esta década, donde el hastío y la crisis existencial de los personajes no son más que una representación en pantalla de lo que sienten miles de personas en este país. Para ello, Hernández sigue la máxima “escribe sobre lo que conoces” y utiliza el símil del virus del ordenador de uno de los protagonistas como algo que no se saben muy bien de dónde ha venido, por qué está ahí y que no los deja avanzar.
Una constante que tienen casi todos los personajes, como la ruptura del mismo chico con su pareja, la chica que vuelve de Londres sin tener muy claro cuál va a ser su futuro, la anodina vida de otro chico (centrada en las drogas y en su nueva pareja, mucho más joven que él), o el personaje que ha dado un cambio brusco a su vida y aún no lo termina de asimiliar por miedo al rechazo y no encajar en el grupo.
Todos se encuentran encerrados en un claustrofóbico piso que encaja a la perfección con cualquier piso de treintañeros que han dejado de estudiar y se encuentran insatisfechos con sus vidas, pero que no hacen nada por cambiar, se dedican a regodearse en su propio bucle existencial, donde no hay salida, porque no están interesados en salir de dicho agujero, sobreviven como pueden esperando que algo los saque de su propio pozo. Como una actualización de los dibujos del “Mito de la caverna” de Platón que decoran la casa.
La película tiene un reparto bastante solvente, considerando que (excepto Alberto Zafra y Naim Thomas) no tienen una larga trayectoria cinematográfica, pero sí en el ámbito teatral. Los diálogos son bastante fluidos y naturales (gracias a la improvisación en la que se basa la historia) y excepto el último integrante del grupo (que sólo tuvo un día de rodaje y se nota lo poco trabajado de su interpretación), el resto no desentona con el estilo de la película.
A pesar de que son obvios los errores de principiante que comete Rafael Hernández de Dios (como incluir una música demasiado dramática y apocalíptica para remarcar los momentos más importantes, los fallos de continuidad, los cortes bruscos, la inclusión de “videoclips musicales” o los constantes enfoques y desenfoques), Más allá de la noche consigue su objetivo como representación de la sociedad sin ilusión actual y es una apreciable y destacable “ópera prima”.

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Un comentario sobre “Critica de ‘Más allá de la noche’: Reflejo de una generación sin ilusión

  • el 24 septiembre, 2015 a las 12:35 pm
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    Matizo que la crítica ha sido modificada para expresar que los actores sí tienen experiencia interpretativa, aunque no cinematográfica (como inicialmente quería expresar) pero sí teatral.

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