lunes, mayo 20, 2024

Crítica de ‘Beau tiene miedo’: Viaje al fondo de la mente de Ari Aster

Las críticas de Daniel Farriol:
Beau tiene miedo

Beau tiene miedo (Beau is Afraid) es una comedia surrealista canadiense que está escrita y dirigida por Ari Aster (Hereditary, Midsommar). La historia cuenta las peripecias de un hombre que tendrá que enfrentarse a sus miedos y paranoias al aventurarse en una épica odisea para llegar a casa de su controladora madre.

Está protagonizada por Joaquin Phoenix (Joker, Her), Patti LuPone (Hollywood, Union Square), Nathan Lane (F***ing Identical Twins, Carrie Pilby), Amy Ryan (Chicas perdidas, El puente de los espías), Kylie Rogers (Landscape with Invisible Hand, Home Before Dark), Stephen Henderson (Dune, Causeway), Parker Posey, Denis Ménochet, Julia Antonelli y Armen Nahapetian. La película se presentó en España en el marco del BCN Film Fest 2023 y se ha estrenado en salas de la mano de Diamond Films el día 28 de Abril de 2023.

¿Una obra maestra o una tomadura de pelo?

Con tan solo dos largometrajes en su haber el cineasta neoyorkino de origen judío Ari Aster fue encumbrado prematuramente por la crítica como uno de los nombres de referencia del nuevo cine de terror. Su tercera obra, Beau tiene miedo, se aleja del género que le dio la fama para sumergirse en una comedia negra de 3 horas (su intención era que fuesen 4) que parte del surrealismo bizarro para adentrarse en las obsesiones familiares y psicológicas que nutren todo su cine. No se trata de una obra fácil ni asequible para todos los espectadores, por eso está creando opiniones tan polarizadas entre los defensores que la catalogan de obra maestra y los detractores que la consideran una tomadura de pelo.

Mi posición es intermedia ante una obra excéntrica y excesiva que transita sin solución de continuidad entre lo genial y lo ridículo en un compendio alucinógeno de ideas brillantes que terminan apagándose por la desmedida ambición de su autor. Lo primero que hay que decir es que la película es inabarcable en un primer visionado y serían necesarias más revisiones para comprender todos los detalles diseminados a lo largo de la trama (si es que todos tienen verdadero sentido), pero intentaremos en estas líneas analizar el filme desde el primer impacto.

La trama, en realidad, es bastante simple y se reduce a mostrar a un hombre asustado que vive en un mundo caótico a la sombra de su exitosa madre, una mujer controladora que ha marcado toda su vida llena de fracasos y a la que piensa ir a ver justo cuando ocurre un hecho inesperado que le obliga a suspender la visita. Poco después, otra noticia impactante le hará reconsiderar su postura e iniciará un viaje lleno de obstáculos para conseguir llegar a la casa familiar.

Beau tiene miedo

Beau, el corto y el punto de vista del personaje

Beau tiene miedo tiene una estructura cambiante que va mutando en su puesta en escena y va adaptándose a los lugares por los que circula el protagonista. Algo importante a tener en cuenta es el punto de vista de la película, siempre es el de Beau (Joaquin Phoenix), un narrador paranoico poco confiable cuya visión de las cosas puede hacernos replantear si todo lo que ocurre sucede realmente o son imágenes deformadas por la percepción de su mente. Eso nos llevará a verlo habitar en un apartamento que se encuentra en mitad de una Nueva York distópica, caminar por escenarios animados propios de una fábula, encontrarse con personajes que parecen salidos de otro mundo o enfrentarse a revelaciones telenovelescas que culminan con una presencia fálica como metáfora existencial. Sí, todo es tan loco como parece.

El origen del proyecto nos remonta hasta 2011 cuando el director filmó un corto titulado Beau en el que un hombre de mediana edad (interpretado por Billy Mayo) vivía una pesadilla cuando le robaban las llaves del piso justo cuando pensaba visitar a su madre y debía permanecer en su interior con la psicosis creciente de poder ser asaltado en cualquier momento. En Beau tiene miedo esa situación se multiplica por mil al mostrarnos que el protagonista vive en un edificio cochambroso con un vecindario salvaje repleto de vagabundos y criminales (con cierta similitud a las películas de zombis) que atacan impunemente a cualquiera que se cruce con ellos a plena luz del día y que parecen estar esperando cualquier mínima oportunidad para penetrar en casas ajenas a modo de okupas destructores.

Beau tiene miedo

Una madre terrible y el complejo de Edipo

No será ese el único cortometraje previo que estará presente en el acontecer de la película, por ejemplo, también hay que tener en cuenta Lo extraño de los Johnson (2011) o Munchausen (2013), en los que ya exploraba de forma perturbadora las relaciones tóxicas en el núcleo familiar que se convierten en el verdadero eje de su película. Todo lo que le sucede a Beau está marcado por la presencia/ausencia de su madre desde el mismo momento del parto (escena de apertura de la película donde el protagonista emerge de la cavidad uterina para recibir la primera hostia).

La relación de Beau con su madre, Mona Wassermann (Patti LuPone), es el origen de todos sus miedos y neuras. Primero sufrió la sobreprotección de una madre soltera amorosa que puso grandes expectativas incumplidas en su bebé para transformar ese fracaso en una exigencia asfixiante que no le ha dejado desarrollar su propia personalidad ni poniendo distancia entre ambos. El control maternal absoluto ha marcado incluso sus relaciones con las mujeres, ya que su único interés romántico lo tuvo a los 14 años cuando conoció en un resort de lujo a Elaine Bray (Julia Antonelli), pero la madre se apresuró a inculcarle a Beau que padece una extraña enfermedad hereditaria que le provocaría la muerte en la cópula al igual que le sucedió a su padre y abuelo.

El miedo a que sea verdad le ha impedido mantener sexo con nadie y un inesperado reencuentro con la Elaine adulta (Parker Posey) podría tener consecuencias imprevisibles. En realidad, en la relación materno-filial ambivalente de amor-odio existente en Beau tiene miedo hay mucho de la teoría freudiana del «complejo de Edipo» que, a su vez, se deriva de la mitología griega.

Beau tiene miedo

El tortuoso y tragicómico viaje del (anti)héroe

La primera hora de Beau tiene miedo es mi favorita, la que transcurre en el apartamento del protagonista y donde el humor negro se perfila con mejores argumentos. Con el inicio del viaje iniciático para reencontrarse con su pasado/madre comienzan los desvaríos descontrolados que van tiñendo la comedia con un tono más dramático que desemboca en un juicio final tan delirante que parece extraído de la mente del Roger Waters ochentero de Pink Floyd: El muro (Alan Parker, 1982). Antes de eso, Beau será acogido (adoptado) por una familia extraída del american way of life formada por Roger (Nathan Lane), Grace (Amy Ryan) y su ignorada hija adolescente Toni (Kylie Rogers), los cuáles tienen como vecino a un veterano de guerra psicótico, Jeeves (Denis Ménochet), quién compartió batallón con el hijo de la pareja muerto en combate.

Este fragmento de fotografía luminosa rompe estéticamente con la oscuridad cínica del inicio y parece extraído de una sitcom familiar, lo que no quiere decir que en su interior siga teniendo la misma mala leche que el resto del relato. La vida de Beau se asemeja mucho a El show de Truman (Peter Weir, 1988), sin cámaras, pero todo parece orquestado por su madre para dotar a los personajes de un rol específico a la hora de colocar trampas o rémoras que le impidan cumplir el objetivo.

La siguiente fase del viaje del (anti)héroe volverá a adquirir visos de tragedia griega en sus paralelismos con «La Odisea» de Homero que Ari Aster adereza con una ambientación propia de El mago de Oz (Victor Fleming, 1945) o de El pájaro azul (George Cukor, 1976), incorporando también una reflexión de metaficción bastante inconsistente sobre el teatro de la vida con momentos en que hará explosionar la cabeza de los espectadores (sino lo había hecho ya).

Beau tiene miedo

Lynch, Kaufman, Kafka y Phoenix

De ahí viene que las comparaciones con el cine de David Lynch tengan un cierto sentido metafórico, no tanto por el estilo visual de ambos cineastas sino por la relación que tiene el cine del genio de Missoula con los mundos de Oz que ya analizamos con profundidad en el ciclo que le dedicamos en No es cine todo lo que reluce.

La última hora de Beau tiene miedo se vuelve indigesta y bastante cuesta arriba, el humor no fluye con la misma intensidad, los WTF son constantes y lo que nos espera al final del trayecto nos deja con una sensación de vacío exasperante. Ari Aster ha descrito su película como «El señor de los anillos judío» y en muchas de sus declaraciones parece, en efecto, estar riéndose de nosotros.

Con el disfraz de Charlie Kaufman a cuestas, el director sucumbe ante un torrente de ideas de apariencia inconexa que confluyen a través de una narrativa kafkiana tan abrumadora que nos desconcierta de manera consciente, llegando a fascinar e irritar a partes iguales. Lo mejor que tiene son los golpes de humor bizarro, la sarcástica interpretación de Joaquin Phoenix o la evidente capacidad creativa del director para la puesta en escena, sin embargo, la película va de más a menos y pasaremos de la estupefacción admirativa del inicio a un aburrimiento supino durante la confrontación misógina final entre madre-hijo que nos acabará produciendo un cortocircuito de interés con todo lo que transcurre en pantalla. ¿Obra maestra o tomadura de pelo? El tiempo lo dirá.


¿Qué te ha parecido la película?

Beau tiene miedo

7

Puntuación

7.0/10

2 COMENTARIOS

  1. Horrible, prefiero una lobotomía a ésto. De hecho esta llena de subliminales contra las relaciones de pareja, la familia, y de groserías contra Dios. La gente que fuma se mete cosas raras no deberían dejarles hacer películas.

  2. Una película de las que recomendaría no ver, tres horas horribles que piensas que acaben ya. De lo peor que se puede ver, es una ralladura mental desde el minuto uno, aunque le encuentres el sentido a la película y luego los temas de siempre de familia para que te culpabilices.

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