Crítica de ‘Men’: Naturaleza tóxica

Las críticas de Daniel Farriol:
Men

Men es un filme de terror británico escrito y dirigido por Alex Garland (Aniquilación, Ex Machina). La historia sigue a Harper, una chica que acaba de sufrir una tragedia personal y decide tomarse unos días de retiro en una campiña inglesa apartada de la ciudad. La belleza del lugar contrasta con una presencia extraña que parece acecharle durante sus caminatas y que luego intenta acceder a su casa. Está protagonizada por Jessie Buckley (Estoy pensando en dejarlo, Wild Rose), Rory Kinnear (Years and Years, Penny Dreadful), Paapa Essiedu (The Lazarus Project, Podría destruirte), Gayle Rankin, Zak Rothera-Oxley y Sonoya Mizuno. La película se presentó internacionalmente en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes 2021. Se ha estrenado en España de la mano de Vértice Cine el día 22 de Julio de 2022.

El terror alegórico de Garland

Men funciona al mismo tiempo como una alegoría abstracta acerca de la masculinidad tóxica y como un filme de terror clásico que utiliza códigos del folk horror y del body horror para convertir los miedos internos en monstruos reales que acechan a la protagonista. Ella es Harper (fantástica Jessie Buckley), una mujer que ha decidido emprender un retiro curativo en una idílica campiña inglesa alejada de la civilización. Arrastra un sentimiento de culpa por la muerte de su marido que se suicidó ante sus ojos como forma de venganza por querer romper la relación y divorciarse. Sin embargo, sus días de introspección en la nueva casa se teñirán de horror cuando sienta el acoso constante de un hombre extraño que la persigue durante sus paseos por el bosque y que merodea por el jardín completamente desnudo.

La sinopsis argumental es muy sencilla y podría recordar a miles de telefilmes sobre mujeres acechadas en su domicilio por todo tipo de asesinos y perturbados, pero el londinense Alex Garland no es un cineasta cualquiera y en Men añade multitud de simbolismos e ideas surrealistas que convierten el visionado de la película en una experiencia sensorial tan fascinante como incómoda. El autor de dos de las obras cumbre en la ciencia-ficción moderna como son Ex Machina (2015) y Aniquilación (2018), tres si añadimos su participación en el formato de las series televisivas con la enigmática Devs (2020), vuelve a acometer una obra híbrida que convierte el cine de género en un trayecto vehicular para reflexionar sobre la condición humana.

La clonación machista

Men es una película de estructura obvia y análisis complejo al incorporar metáforas a veces toscas y otras que son casi imperceptibles en un primer visionado. Sus distintas capas hacen que se pueda disfrutar a varios niveles, aunque sea proporcionalmente más absorbente cuánto más estemos dispuestos a meter los pies en el barro. Por eso la decisión de emplear a un mismo actor Rory Kinnear para los distintos roles masculinos de hombres que habitan en el pueblo va mucho más allá de la frase «todos los hombres son iguales», otorgándole un significado atávico a la clonación que perpetúa una masculinidad tóxica arraigada a nuestro comportamiento desde el principio de los tiempos.

Ahondando en esa idea vemos en diversas ocasiones la planta conocida como Diente de León, cuyas esporas flotando en el aire crean una sensación de belleza onírica en algunas imágenes. No hay que olvidar que esas esporas son también una forma botánica de reproducción asexual que precisamente multiplica las características clonadas de la planta en otros muchos lugares. Es la forma que tiene Garland de representar la transmisión de actitudes machistas como una enfermedad vírica apegada al comportamiento humano que ha sido potenciada por las diversas representaciones culturales, religiosas y paganas de la sexualidad y de la relación romántica hombre-mujer.

Hombres y mujeres

En Men cada hombre que aparece simboliza en sí mismo a un tipo de machismo estructural de distinta envergadura. Tenemos al victimista reconvertido en maltratador psicológico y físico (el marido), el paternalismo proteccionista (Geoff), la sexualización fetichista (el chico con la máscara), la misoginia monoteísta (el reverendo) o el paganismo ancestral de los propios instintos primarios (el vagabundo desnudo). Un desfile deliberadamente grotesco de personajes masculinos que deben ser vistos con los ojos de Harper, punto de vista principal de la película, algo que lleva a cuestionarnos qué parte de lo que sucede es real y qué parte está moldeada por su imaginación o, si se prefiere, por las experiencias traumáticas que haya tenido que soportar esa mujer a lo largo de su vida con tipos semejantes.

En esa contraposición de lo masculino y lo femenino se ubican también las dos figuras de piedra que encontramos en el interior de la capilla. La talla frontal es el «Green Man (Hombre verde)» que en la cultura anglosajona está relacionado con las deidades de la naturaleza, algo que toma forma corpórea cuando el rostro del vagabundo se cubre de brotes verdes. La idea del ADN humano mezclado con la propia naturaleza del entorno como forma de autodestrucción y, a la vez, renacimiento, ya estaba presente en Aniquilación (2018).

La talla opuesta que vemos es la de «Sheela na Gig», una mujer desinhibida con los pechos desnudos y la vulva abierta de forma impúdica y exagerada, es una figura que a menudo se identifica con la fertilidad o la lujuria, aunque en los últimos tiempos se ha tomado como un emblema de la emancipación feminista, incluso la encontramos presente en la cultura popular, por ejemplo, fue canción-himno de la rockera PJ Harvey al principio de su carrera musical.

Religión y poesía

En una de las primeras escenas de Men, Harper llega a la casa y pasea por el jardín, se acerca a un árbol y coge una manzana que muerde con infinito placer. Es un gesto sencillo e inocente que, sin embargo, implica claras connotaciones bíblicas. Nuestro subconsciente colectivo nos remite irremediablemente al pecado original y a cuando Eva (la primera mujer) desobedeció a Dios y comió el fruto prohibido del árbol del conocimiento, arrastrando consigo en la desdicha a Adán (el primer hombre).

Es una carga de culpa inmensa la que deben soportar las mujeres que ha servido como justificación sistemática en su representación de alguien que lleva a la perdición del hombre, ya sea por su belleza o perversidad, por eso las religiones y otros poderes fácticos se han encargado siempre de coartar la libertad femenina. A través de la cultura y de las artes es donde resulta más fácil analizar la evolución que ha tenido todo ese pensamiento patriarcal mediante su constante adaptación a los nuevos tiempos, algo que podemos ver a través de textos, pinturas y esculturas que han trascendido hasta la época actual.

En ese sentido, Garland utiliza dos poemas de manera explícita en la película que se inspiran en la mitología griega. El primero es «Leda y el cisne» de W.B. Yeats, en el que se relata la violación de Zeus a la princesa etolia, haciendo el Dios uso de su enorme poder para tomar la apariencia de un cisne (uno de los personajes de la película, en un momento dado, asegura ser ese cisne).

El otro poema que aparece es «Ulises y las sirenas» de Samuel Daniel, que relata el influjo que ejercen los cantos de sirena que llevan a los marineros a estrellarse contra las rocas. Son dos figuras retóricas femeninas que funcionan por contraste, una es víctima de la violencia sexual mientras que las otras emplean la seducción como arma destructiva. Lamentablemente, en muchas ocasiones, aún en el presente, ambas representaciones figuradas se fusionan en una sola cuando se pretende justificar algunas agresiones culpabilizando a las víctimas.

Terrores engendrados

Más allá de todas estas consideraciones sociales, Men funciona como una película de género puro. Garland filma de manera prodigiosa los escenarios naturales que rodean la casa. Las primeras secuencias de ritmo pausado son excelentes, en ellas vemos a Harper paseando sola por caminos, vegetación y túneles misteriosos donde resuenan ecos de otros tiempos. Las imágenes captadas por la cámara de Rob Hardy poseen una belleza arrebatadora que nos transporta a un mundo de bucólica irrealidad. La conexión entre humanidad y naturaleza de la que habla la película se establece ya desde lo visual. De hecho, la parte que más me gusta de la película es esa, en la sutileza y abstracción de los elementos que dejan espacio para la teorización sobre lo que sucede.

Poco a poco, la narrativa se vuelve más inquietante y siniestra. La aparición de una silueta al final del túnel precede a toda una serie de comportamientos masculinos que van acorralando a la mujer en la repetición de sus miedos pasados que aún no ha superado. El director consigue trasladar al espectador esa constante sensación de desasosiego con escenas sencillas donde el peligro aún podría ser figurado, pero que claramente envicia el ambiente. Durante la locura del tercer acto el filme transmuta los códigos explorados del folk horror y de la home invasion hacia los terrenos de una body horror, arriesgada y explícita, donde se engendran (literalmente) los distintos cuerpos de la masculinidad frágil en un escenario casi guiñolesco de terror físico bastante cercano a Cronenberg o Yuzna. Es algo que puede descolocar a muchos.

En definitiva, Men es un apasionante ejercicio de cine de género, único en su especie, que lleva el terror cotidiano a lo simbólico, y lo psicológico a una representación gráfica de los traumas, miedos y del sentimiento de culpa que padece una mujer en el paraíso terrenal. 


¿Qué te ha parecido la película?

Men

8.5

Puntuación

8.5/10

4 comentarios en «Crítica de ‘Men’: Naturaleza tóxica»

    • el 28 julio, 2022 a las 10:17
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      Muchas gracias, Laura, por tu comentario. Encontrarse con películas como esta siempre supone un reto a la hora de escribir. Un saludo y gracias por visitar ‘No es cine todo lo que reluce’.

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    • el 1 agosto, 2022 a las 00:54
      Enlace permanente

      Es malisima no se entiende nada muy pocos actores y poquísimo miedo lo único que da miedo es la parte del túnel

      Respuesta
  • el 9 agosto, 2022 a las 22:13
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    La pelicula no es de miedo, la mayoría de escenas no se entienden,y sobre todo el final muy asqueroso.

    Respuesta

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