Crítica de ‘Cazafantasmas: Más allá‘: Nostálgica y divertida

Las críticas de Óscar M.:
Cazafantasmas: Más allá

En Cazafantasmas: Más Allá, una madre soltera y sus dos hijos se van a vivir a un pequeño pueblo donde descubrirán su conexión con los orígenes de los Cazafantasmas y el legado secreto que su abuelo les ha dejado. La película está dirigida por Jason Reitman, quien también ha participado en el guion junto a Gil Kenan, y protagonizada por Mckeenna Grace (Yo, Tonya), Finn Wolfhard (Stranger Things), Paul Rudd (Ant-Man) y Carrie Coon (Perdida). Se estrena en las salas de cine el 3 de diciembre de 2021 gracias a Sony Pictures Entertainment Iberia.

Rehacer el éxito

Estas décadas serán recordadas en el futuro del cine como las más rehechas, las más reversionadas, las que más rebuscaron en el pasado para intentar tener un éxito asegurado cuando, realmente, es muy complicado que una nueva versión, una secuela o el reinicio de una saga cinematográfica funcione al cien por cien.

Siempre nos vamos a encontrar con quejas, reclamaciones o disgustos, la nostalgia es muy mala consejera y la mente humana tiende a engrandecer lo que nos gustó en el pasado, minimizando los malos recuerdos, pero también puede suceder al revés: engrandecemos los malos recuerdos de algo que no nos ha gustado y olvidamos las pequeñas cosas buenas que siempre han estado ahí, pero que no vimos en su momento.

Ahora, en 2021, Cazafantasmas: Más allá llega a las pantallas de los cines con la intención de recuperar a esa audiencia nostálgica de los años ochenta (que, a este paso, van a estar “volviendo” a ponerse de moda hasta el 2080), mientras que abre un nuevo camino para la franquicia y afianza sus bases argumentales.

La nostalgia como punto de partida

El argumento recuerda muchísimo al de otras franquicias reeditadas, remozadas y actualizadas, como El despertar de la fuerza, Parque jurásico o, recientemente, la nueva Candyman. Si te gustan las películas originales de las sagas, no pueden disgustarte las nuevas versiones, básicamente porque son la misma película, con un guion más o menos parecido y con nuevos actores (a veces, hasta con los mismos). Los productores saben que los buenos recuerdos de las películas primigenias que tenemos guardadas en la memoria harán el resto.

Cazafantasmas: Más allá es muy consciente de a qué audiencia está dirigida, de sus fallos previos (Cazafantasmas 2 ha quedado en mi recuerdo como una de las peores secuelas de la historia, aunque tiene sus defensores) y decide, voluntariamente, recurrir a algo que ha funcionado con más o menos soltura en el pasado: repetir casi esquemáticamente un guion de éxito.

Tiene innumerables puntos en común con la película original de 1984 (desde que empezamos a escuchar los acordes de la fantástica música compuesta por Elmer Bernstein hace casi 40 años, la cual encaja muy bien con la nueva composición de Rob Simonsen, tanto que es difícil de diferenciar), muchísimos guiños, referencias o escenas directamente calcadas cuasi milimétricamente para deleite del público que pasa los treinta y muchos.

Se le puede recriminar que haya que poner muchísimo de nuestra parte para que la película funcione (sobre todo al principio), incluso que sea demasiado autocomplaciente, previsible o excesivamente sentimentalista en el tramo final, pero qué se puede esperar de una película llamada Cazafantasmas, pues que aportemos ese toque de magia y predisposición por parte del público para que esa fantasía funcione.

El humor y Mckenna Grace

Como ya pasaba con Los cazafantasmas, esta nueva película de la franquicia funciona bastante bien a base de un humor muy particular, muy cómplice con el público, muy ochentero, con unos recursos de efectos geniales (es imposible no recordar la hilarante escena de los mini Marshmallows) y tiene unas escenas que se van a quedar en la memoria del público durante mucho tiempo (aunque la mayoría puedan ser calificadas como recicladas y actualizadas con mejores efectos especiales).

Mckenna Grace, con tan sólo 15 años, devora la película, es la protagonista absoluta (aunque ya la habíamos visto comerse la cámara en El cuento de la criada), y es capaz de hacer que nos enamoremos de un personaje en principio antipático, pero que está escrito con muchísimo cuidado y cariño. Además, ha conseguido colar su canción «Haunted House» en los créditos finales (los cuales tienen dos escenas adicionales, como si fuera una película de Marvel).

A su lado, cualquier actor se convierte en secundario, aunque sean Carrie Coon (a quien ya disfrutamos en The Leftovers) o Paul Rudd (menos mal que ha conseguido hacer un papel alejado de Ant-Man) u otro de los grandes descubrimientos: Logan Kim. Peor suerte tiene Finn Wolfhard, quien prácticamente repite a su personaje de Stranger Things (no se va a quitar la sombra del personaje hasta que no se corte el pelo y se deje barba).

Cazafantasmas: Más allá es mejor que Cazafantasmas (2016), también es cierto que es otro punto de vista de la franquicia, con una intención más continuista (aunque tiene una sólida independencia), tiene un guion menos arriesgado y es más consecuente con su pasado, pero creo firmemente que ambas pueden coexistir y deberían cruzarse sus historias en Cazafantasmas 5, porque esta saga es capaz de salir adelante con ambas historias.


¿Qué te ha parecido la película?

Cazafantasmas: Más allá

8.5

Puntuación

8.5/10

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