Crítica de ‘Rust Creek’: El peligro de las carreteras secundarias

Las críticas de Daniel Farriol:
Rust Creek
 
Rust Creek es un thriller estadounidense de supervivencia dirigido por Jen McGowan (Kelly & Cal, The Twilight Zone: Try, Try). El guion está escrito por Julie Lipson basado en una historia original de Stu Pollard. La trama sigue a Sawyer, una prometedora estudiante universitaria que para llegar antes a una entrevista de trabajo coge un desvío mientras se dirige a Washington. El presunto atajo la mete en una carretera que le lleva a perderse en medio de los frondosos bosques de Kentucky. Allí será abordada por dos hombres que creen que la chica ha visto algo que querían ocultar. Está protagonizada por Hermione Corfield (Contagio en alta mar, Las reglas de Slaughterhouse), Denise Dal Vera, Jeremy Glazer, Laura Guzman, Micah Hauptman, Daniel R. Hill, John Marshall Jones y Jake Kidwell. La película no se ha estrenado en salas comerciales en España. Puedes verla en Netflix desde el día 14 de Julio de 2021.
 

Los dispositivos GPS los carga el Diablo

Rust Creek es un entretenido survival que funciona mejor dentro de los tópicos que cuando intenta derivar su argumento hacia algo más inesperado. Los primeros 30-40 minutos son los más disfrutables. La directora debutante Jen McGowan le imprime una buena garra narrativa y el ritmo suficiente para que las imágenes creadas junto a la fotógrafa Michelle Lawler (The Shrink Next Door, The Dropout) saquen provecho de los paisajes boscosos de Kentucky. La historia es sencilla. La joven universitaria Sawyer emprende un viaje por carretera para presentarse a una entrevista de trabajo en Washington. Viendo las retenciones que se va a encontrar en el camino toma un desvío que le lleva a adentrarse por carreteras locales cada vez menos transitadas en pueblos de la denominada América Profunda. El GPS la lleva loca a la pobre. En un camino sin salida se topa con dos lugareños que creen haber sido descubiertos por la chica practicando unas actividades ilegales, por lo que deciden perseguirla para silenciarla.
 
Se inicia ahí una persecución y una lucha por la supervivencia donde la chica deberá utilizar su ingenio y fuerza de voluntad para evitar ser capturada. Es un inicio repleto de lugares comunes, pero bien realizado, que mantiene la tensión pese a lo endeble del guion. Sin embargo, la película no quiere continuar por ese camino y propone un giro drástico antes de la mitad del metraje que transforma el típico survival en un drama de suspense bastante menos interesante. La chica herida es acogida en una cabaña por un hombre extraño que oculta muchos secretos y del que no conocemos bien sus intenciones. El mayor problema para mantener el interés es que los personajes no están bien construidos y no poseen la profundidad necesaria para que nos importen. Contrasta el estilo caricaturesco con que se define a los “malos” con el más introspectivo de los dos protagonistas. El proceso de transformación de éstos últimos está exento del morbo y la tensión dramática que debería tener la situación de cautiverio inicial planteada.  
 

Una chica de ciudad entre rednecks

Se adivinan buenas ideas y un intento de no hacer la misma película de siempre, pero los esfuerzos son en balde. La segunda parte de Rust Creek tiene giros de guion aún más previsibles que esa sobada parte inicial de la chica perseguida por el bosque. Los lugareños son descritos como los típicos rednecks que habitan películas como la mítica Defensa (Deliverance) (John Boorman, 1972), menos exagerados, pero igualmente peligrosos y con actividades ilícitas que implican hasta estamentos que deberían servir para proteger a los ciudadanos. Toda la trama de la investigación policial resulta tan inverosímil como desaprovechada. Por ejemplo, se le podía haber dado mucha más cancha al personaje del agente Katz (Jeremy Glazer) que ofrece un contrapunto de humor cercano a los Hermanos Coen.
 
La valiente y empoderada protagonista está interpretada por la londinense Hermione Corfield, que debió trabajar con ahínco su acento para la película. La joven actriz es un talento emergente como demostraría posteriormente en Contagio en alta mar (Neasa Hardiman, 2019) y sostiene sobre sus hombros los vaivenes de un argumento que transita de manera algo arbitraria entre la Serie B y el cine indie norteamericano. Rust Creek no inventa nada nuevo, pero funciona bien como pasatiempo de intriga y pone el foco en una directora que se muestra muy capaz para los mecanismos que rigen el cine de género.
 

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Rust Creek

6.7

Puntuación

6.7/10

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