Crítica de ‘La calle del terror – Parte 2: 1978‘: Volviendo al campamento

Las críticas de David Pérez “Davicine”:
La calle del terror – Parte 2: 1978

En 1994, unos adolescentes descubren que los aterradores sucesos que han hostigado su ciudad durante generaciones podrían estar conectados… y que ellos podrían ser las siguientes víctimas. La calle del terror, basada en los espeluznantes best-sellers de R.L. Stine, narra la siniestra historia de Shadyside a través de una pesadilla que lleva 300 años acechando.

Estamos ante un concepto nuevo en Netflix, dado que esta trilogía de películas de terror se estrena a ritmo de una película por semana en la plataforma. Dirigida por Leigh Janiak, La calle del terror – Parte 2: 1978 cuenta con guion de Zak Olkewicz y Leigh Janiak, y está protagonizada por Sadie Sink, Emily Rudd, Ryan Simpkins, McCabe Slye, Ted Sutherland, Jordana Spiro, Gillian Jacobs, Kiana Madeira, Benjamin Flores Jr., Ashley Zukerman, Olivia Scott Welch, Chiara Aurelia y Jordyn DiNatale. La segunda película de la trilogía se estrena en Netflix el 9 de julio de 2021.

De Viernes 13 a Halloween

En La calle del terror – Parte 2: 1978 nos llevan hasta Shadyside, 1978. Ha terminado el curso y las actividades en el campamento Nightwing están a punto de comenzar. Pero cuando una nueva posesión convierte a otro vecino de Shadyside en un sangriento asesino, lo que prometía ser un verano divertido se convierte en una macabra lucha por la supervivencia.

Tal y como ha declarado la directora de la trilogía, Leigh Janiak, la cual es una amante del género, se rinde homenaje a tres grandes épocas del cine de terror, siendo esta trilogía una carta de amor por las películas de terror de las últimas décadas. Para la segunda película se ha basado en las películas que hicieron de los años 70 la época culmen del género: Viernes 13, Halloween, Pesadilla en Elm Street… una época en la que Sean S. Cunningham nos sorprendió con la presencia de Jason y abrió el camino de una serie de películas sobre asesinos que siembran el pánico en los campamentos y más allá.

Esta nueva entrega nos aleja de las dos ciudades rivales que conocimos en la primera parte, la mortal Shadyside y la rica Sunnyvale, para ver qué pasó en el campamento de verano de las dos ciudades, el campamento Nightwing, un campamento de verano al estilo de Crystal Lake. Como no podría ser de otra manera, el campamento se construyó sobre los restos de la bruja Sarah Fier, que fue quemada viva hace cientos de años.

Directos al grano… o mejor dicho al horror

No hace falta ponernos en antecedentes pues la película se centra de nuevo en la leyenda de esta bruja y lo que logra al poseer a los habitantes para que realicen atroces asesinatos. Al conocer a los personajes principales de la trilogía, que son quienes vimos en 1994, el ritmo de esta segunda película no es tan rápido, pero poco tardan en entrar en materia y recordarnos que estamos viendo una película de terror adolescente con asesino de por medio. Pero la sangre no es lo más importante de la película, sino la increíble atmósfera que recrea, en la que no falta el bosque, los sótanos de piedra y la parte oscura y siniestra de la leyenda.

El reparto original se mantiene a la hora de llevarnos a 1994, año en el que se encuentran los protagonistas que recuerdan los acontecimientos de los 70, pero el peso de la película recae en la parte de 1978, y ahí sobresalen Sadie Sink y Emily Rudd como las hermanas Berman, quienes huyen, golpean y plantan cara al motivo de sus pesadillas con la misma energía que una joven Jamie Lee Curtis. Aparte de las caras menos conocidas de la película, tenemos algunos rostros más habituales en televisión, como Gillian Jacobs (Community), Jordana Spiro (Ozark) y Michael Provost (Insatiable).

En La calle del terror – Parte 2: 1978 están todos los personajes obligatorios y estereotipados de este tipo de películas, desde el friki al deportista, pasando por la cheerleader y la virgen, todo ello antes de comenzar los asesinatos. Siempre es bueno que nos presenten estos personajes en todo su esplendor antes de que inevitablemente reciban un hachazo, pues sino no tendríamos cierta “ilusión” por ver quienes van cayendo o, mejor dicho, en qué orden, pues lo normal es que pocos queden en pie.

Todo al servicio del horror

Los efectos especiales por ordenador mejoran los violentos asesinatos, siendo mostrados en todo su esplendor y brutalidad, no faltando sangre por doquier con su puntito de gore. Cada hachazo y cuchillada eleva su nivel de horror gracias a un buen diseño de sonido que saca lo más desagradable de cada asesinato.

Y ahora que hablo del nivel de horror, aprovecho para enlazar con lo que menos me ha gustado de esta segunda parte de La calle del terror, y es que está más orientada al horror que al terror. Fue Stephen King quien aclaró la diferencia entre horror y terror. El horror, argumentó, era relativamente fácil de conseguir, sólo teníamos que pensar en sobresaltos que nos provocan miedo o asesinatos sangrientos, algunas veces con temas sobrenaturales pero casi siempre con escenas horribles. Pero el terror es más difícil de conseguir y requiere un auténtico talento para sacarlo adelanto, es la emoción más sutil, la que se sugiere y de ahí surge el miedo. El terror se debe meter bajo nuestra piel con escenas de suspense difíciles de olvidar y que nos peguen a nuestras butacas. La calle del terror – Parte 2: 1978 tiene bastantes escenas de horror, en gran parte conseguidas por los sobresaltos que nos provoca el Jason de la película, pero no tenemos terror en estado puro.

Siendo el único punto negativo ese, no podemos quejarnos, dado que logra su objetivo de horrorizarnos con un reseñable manejo del tiempo, así como un planteamiento de las escenas de acción y horror sobresaliente, demostrando la directora que no ha querido dejar ni un cabo suelto, y que su declarado amor por este género no son palabras vacías. Su forma de manejar la cámara es impactante, y el montaje demuestra que no hay nada al azar, acertando en cada momento con lo que quiere que dure cada hachazo, y el instante en el que ya es mejor cambiar de plano.

Escenas Made in 70’s

Al igual que en cualquier otra película de slasher, juega con el miedo entre persecuciones y escenas sangrientas, y, como si de las películas de los 70 se tratase, también hace uso de escenas de sexo mostrando algo de desnudez, lo que la distingue de su predecesora, dado que en ella no se nos mostraban escenas de este tipo.

Aunque la película en su conjunto es más que recomendable, si debo destacar un momento especial, la sorpresa final, agradeciendo que se tomen estos lujos en una película de horror. Gracias a ser tan diferente a su primera parte, cambiando década y homenaje, no se siente como una secuela al uso sino como una película independiente basada en la misma leyenda, y eso aporta frescura a la película. Podría haber quedado como una segunda parte de relleno entre la presentación de personajes en los 90 y su desenlace en 1666, pero es mucho más.

Todo amante del género slasher debe ver La calle del terror – Parte 2: 1978, pues disfrutamos con ella tanto como su directora homenajeando clásicos de los 70. En estos tiempos de remakes y reinicios, nunca está de más una película que nos muestre de nuevo a los asesinos de campamentos con la libertad de no tener que respetar personajes que todos ya conocemos. Acepto que no inventa ni reinventa nada, pero nos hace pasarlo bien mientras lo pasamos mal.


¿Qué te ha parecido la película?

La calle del terror - Parte 2: 1978

7

Puntuación

7.0/10

David Pérez "Davicine"

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

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