Crítica de ‘Selva trágica’: La mujer colonizada

Las críticas de Daniel Farriol:
Selva trágica
 
Selva trágica es un drama mexicano dirigido por Yulene Olaizola (Epitafio, Fogo) que también co-escribe el guion junto a Rubén Imaz (Familia tortuga, Tormentero). La historia nos sitúa en 1920, en la frontera entre México y Belice. En la profundidad de la selva Maya, un grupo de trabajadores del chicle se cruza en el camino con Agnes, una hermosa y misteriosa joven beliceña. Su presencia provoca tensión entre los hombres, y aviva sus fantasías y deseos. ¿Habrán despertado a Xtabay? Está protagonizada por Indira Rubie Andrewin, Gilberto Barraza (En la estancia, Cría puercos), Mariano Tun Xool, Gabino Rodríguez (Fauna, Tenemos la carne), Eligio Meléndez (Nuevo orden, Luciérnagas), Mario Canché y Dale Carley (Fuego negro). Tras su paso por distintos festivales de cine, la película se ha estrenado en España en Netflix el día 9 de Junio de 2021.
 

Del pasado colonizador a la violencia de género en el presente

Selva trágica es un extraño e hipnótico drama repleto de múltiples capas y lecturas. La joven directora mexicana Yulene Olaizola vuelve a explorar y revisitar la historia de su país desde lo recóndito de lo íntimo con una narrativa que fluye entre el documental antropológico y la ficción de realismo mágico. En esta nueva película traza un paralelismo apasionante a través de la mitología popular que le sirve para reflexionar sobre la explotación y la esclavitud a lo largo de los tiempos. Ahí halla vínculos invisibles entre la época de la colonización y la lacra aún tan actual de la violencia de género contra las mujeres. 
 
La historia nos sitúa alrededor de 1920, en la frontera entre México y Belice. Éste último país centroamericano es en el presente el único de la zona dónde el idioma oficial es el inglés. Eso denota un pasado de sometimiento a las tropas colonizadoras, primero españolas y luego británicas, que arrasaron con gran parte de la cultura indígena y de las riquezas naturales. El imperialismo salvaje imponiendo con mano dura las directrices y normas de los invasores a través de la esclavitud y los trabajos forzados. La película se inicia con una bella joven beliceña huyendo por la selva del acoso de un terrateniente británico despechado que busca su muerte, al parecer, tras haber sido rechazado por la chica. Todo se propone desde la sutileza, desde la analogía intangible.
 

El mito de Xtabay cobra vida

Selva trágica también entra en el terreno de lo mágico. Son solo unos breves apuntes y un par de secuencias oníricas las que nos introducen en el mundo de los mitos y leyendas inherentes a las creencias populares de los lugareños. Ahí es cuándo se nos aparece Xtabay, nombre maya procedente de una deidad asociada a la muerte y el suicidio. Posteriormente ese mito propició distintos cuentos e historias en el imaginario colectivo popular muy influenciado por la introducción forzada en el país del cristianismo y con él de todas las restricciones morales asociadas a cualquier creencia religiosa. 
 
De ese modo, Xtabay se convirtió en un símbolo de la sexualidad femenina como forma de hechizo hacia los hombres. Con las mismas connotaciones negativas o malignas que pueden asociarse en los relatos que hacen referencias a Las Lamias o al canto de las Sirenas. Mujeres engañando y seduciendo a hombres. Haciéndoles perder el norte. Todo eso sirve a la directora para trazar un discurso feminista, pero nada obvio, de hecho puede resultar algo ambiguo o confuso para la mayoría de espectadores. Nos habla sobre la pureza y sobre la libertad sexual de la mujer en un entorno masculino que decide por ellas. La joven beliceña protagonista, tras escapar del obsesivo terrateniente británico, es rescatada por un grupo de trabajadores del chicle. Sus salvadores la verán como una amenaza para el grupo, convirtiéndose para todos ellos en ese oscuro objeto del deseo. La mujer despierta las más bajas pasiones de los hombres. Pugnarán como en la época cavernícola por beneficiarse sexualmente de la prisionera con la que, además, existe un problema de comunicación al hablar en idiomas distintos.   
 

La naturaleza como lienzo abstracto

Selva trágica es una película visualmente fascinante. La naturaleza y la angosta vegetación se convierten en un lienzo abstracto sobre el que la directora vierte sus ideas. Su puesta en escena minimalista está enfocada a construir una atmósfera que se mueve ente lo realista y lo lírico, entre el drama social y la fantasía de género. Transmitir sensaciones por encima del relato. Se podría decir que la película tiene algunas similitudes con La llorona (Jayro Bustamante, 2019). Ambos filmes inspeccionan los mitos de la cultura de un país para vincularlos al presente utilizando códigos narrativos del cine de terror en cuanto a su perspectiva escénica. Es un forma efectiva de exponer tesis de gran carga filosófica para que conecten mejor con un público más generalista.
 
La directora se declara influenciada por el cine de Werner Herzog y Pedro Costa, pero tiene personalidad suficiente para afrontar una carrera con su propio sello personal. En Selva trágica insiste en una constante de su cine: la conexión del hombre con su entorno y cómo eso modifica su conducta hacia los demás. Nos descubre a los “chicleros”, trabajadores que arriesgaban su vida escalando árboles de chicozapote para extraer la resina que servía como base para la goma de mascar. Denuncia las condiciones precarias de trabajo que tenían, algo que también la posiciona políticamente ante situaciones que podemos encontrar en la actualidad. También puede entender esa masa pegajosa cómo una forma de entender la imposibilidad de deshacerse de un legado cultural.
 

Un wéstern atmosférico

Pero el mayor logro de Selva trágica es construir una suerte de western enclavado en la época del colonialismo. En medio de una selva sin ley asistimos a la creación de una maldición ancestral como castigo. Es un relato imaginativo y sugestivo que necesita de la implicación del espectador para unir algunas piezas. Muchas de las claves se ocultan en lo frondoso de la jungla, pero nunca llega convertirse en un relato completamente ininteligible o surrealista. La debutante Indira Rubie Andrewin se convierte entonces en una presencia tan enigmática como cautivadora bajo la luz naturalista de Sofía Oggioni (Niña errante, Los silencios). La actriz es la representación de la belleza y el deseo. De lo virginal y la lujuria. Selva trágica es una película que tiene una oscuridad luminosa que puede verse desde la superficie o profundizando en las distintas capas que aglutina bajo su epidermis. Yo te invito a que te adentres en ella sin miedo y sin prejuicios.
 
 

¿Que te ha parecido la película?

Selva trágica

7

Puntuación

7.0/10

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