Crítica de ‘La Llorona’: Las heridas del genocidio guatemalteco

Las críticas de Daniel Farriol:
La Llorona
 
La Llorona es un drama guatemalteco escrito y dirigido por Jayro Bustamante (Temblores, Ixcanul). Con las palabras “si lloras, te mato” resonando aún en sus oídos, Alma y sus hijos son asesinados en el conflicto armado de Guatemala. Treinta años después, se abre una causa penal contra Enrique, un general retirado que estuvo al frente del genocidio. Tras el juicio, el general escuchará los llantos de La Llorona. La película está protagonizada por María Mercedes Coroy, Sabrina De La Hoz, Julio Diaz y Juan Pablo Olyslager. Ha pasado por festivales como Venecia, La Habana y la sección Horizontes Latinos del Festival de San Sebastián en 2019, estrenándose finalmente en salas comerciales de España el día 13 de noviembre de 2020.
 

Una leyenda popular en Hispanoamérica

Todos los países y lugares del mundo tienen su mitología y leyendas derivadas de su propia cultura y tradiciones populares. Muchas de esas leyendas son transmitidas de generación a generación y pueden servir a los más crédulos para justificar algunos malos presagios o simplemente como base inspiradora de cuentos para atemorizarnos durante nuestra infancia. La Llorona es un espectro maligno arraigado al folklore hispanoamericano como podría ser algo así como el Coco en España. 
 
Como casi todas las leyendas La Llorona tiene un origen extraído de la realidad. Se dice que fue una mujer que ahogó a sus dos hijos y que después se arrepintió suicidándose. Ahora camina como alma en pena para atemorizar por las noches a quien oiga su llanto. La leyenda varía mucho de un país a otro y existen diversas versiones, pero el detalle de la mujer y sus dos hijos ahogándose en el agua, también sirve al director Jayro Bustamante para reinventar esa historia y llevarla al terreno que le interesa. No hay que obviar que la leyenda se remonta a la época prehispánica, pero que todo su imaginario colectivo fue creado durante el colonialismo. Eso le da una dimensión social clave de la que bebe esta película guatemalteca.
 

El ojo crítico de Jayro Bustamante

Con solo tres películas a sus espaldas, Jayro Bustamante se ha convertido en uno de los directores más importantes del cine latinoamericano actual. Su cine tiene un alto contenido crítico y social que se mete sin contemplaciones en algunos de los temas más punzantes que afectan al continente en el que vive. En Ixcanul denunciaba la situación de las indígenas guatemaltecas y en Temblores hacia lo propio con el trato que reciben los homosexuales. La Llorona tiene mucho en común con esta última y plantea la disección de otra familia de clase alta desestabilizada por un “asunto impropio” que prefieren silenciar.
 
En este caso, el patriarca de esa familia es un general retirado que va a ser juzgado como parte activa del genocidio guatemalteco. A principios de los 80 se perpetraron masacres sistemáticas de la población civil de Guatemala, especialmente entre las comunidades indígenas. Se estima que hubieron más de 200.000 muertos y desaparecidos a manos de los militares. Es una herida aún abierta como puede serlo para nosotros la Guerra Civil. Jayro Bustamante nos plantea un discurso en su cine donde los juicios éticos no se pueden dirimir con suficiente justicia ni por Dios ni por los Tribunales. Ahí es donde entra en juego el aspecto sobrenatural y lo hace confluir con el tratamiento realista de su historia. La Llorona se transforma en un espíritu vengativo que busca ahogar con sus lágrimas a los que se mancharon las manos con sangre inocente.  
 

El realismo de lo sobrenatural

La Llorona es un drama rodado con elegancia y que se enfoca en los pequeños detalles. Escenas contadas con un ritmo pausado y planos descriptivos que se abordan desde la distancia emocional, siempre filmados con una pulcritud excelsa por el fotógrafo peruano Nicolas Wong. También resulta destacable el uso del sonido y de los silencios, hay un claro ejercicio autoral que conecta Temblores con La Llorona.
 
En la película que nos ocupa, el director se sirve de los códigos del cine de género para construir determinadas secuencias, pero creo que sería un error si la definiéramos como un filme de terror. No tiene nada que ver con la franquicia producida por James Wan y cuya primera película dirigió Michael Chaves también en 2019. Tanto la leyenda como las apariciones fantasmagóricas son una metáfora que busca proponer aquí una justicia espiritual para algunos delitos que aún constan impunes. Lo sobrenatural como método para hablar de una realidad cercana y dolorosa que no siempre es fácil sacar a la luz. Jayro Bustamante se ha convertido en un gran narrador de historias, pero también en un cronista social que saca a relucir las vergüenzas de un pasado histórico que aún coletea en el presente. Recordar para evitar que se repitan los mismos errores. 

¿Qué te ha parecido la película?

7.2

Puntuación

7.2/10

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