Crítica de ‘Historias lamentables’: Divertirse con las desgracias ajenas

Las críticas de Daniel Farriol:
Historias lamentables
 
Historias lamentables es una comedia española dirigida por Javier Fesser (Campeones, Camino). También co-escribe el guion junto a Claro García (Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo, Ekipo Ja). Ramón es un joven apocado a punto de heredar el imperio levantado por su riguroso y hermético padre. Bermejo es un veraneante metódico enfermizo del orden y enemigo de la improvisación. Ayoub, un africano sin papeles que persigue su sueño acompañado por una mujer insoportable. Y Alipio es un pequeño empresario sumido en la ludopatía y la desesperación… Cuatro historias interconectadas a través de la diversión que produce la desgracia ajena.
 
Está protagonizada por Chani Martín (Desaparecidos, El destierro), Laura Gómez-Lacueva (Just&Cia, Las niñas), Alberto Castrillo Ferrer, Pol López, Matías Janick, Miguel Lago Casal, Chema Trujillo, Rosario Pardo y Cristina Acosta. La película se estrenó en España a través de Amazon Prime Video el día 19 de Noviembre de 2020. Tras su paso fuera de concurso por el 24 Festival de Málaga, tuvo un reestreno en salas de cines comerciales el día 11 de Junio de 2021.
 

La maldición pandémica para ‘Historias lamentables’

El periplo que ha tenido Historias lamentables es tan surrealista como el propio humor de la película. Inicialmente tenía prevista su presentación al público compitiendo en el Festival de Málaga en Marzo del año 2020. Entonces llegó la maldita pandemia y el consiguiente retraso en la celebración del Festival andaluz que se trasladó con valentía a Agosto bajo serias medidas de seguridad e higiene. Como existía un contrato previo de distribución con la plataforma Amazon, la película quedó descabalgada de la parrilla de programación del Festival y se vio en TV primero. Pero el director Javier Fesser siempre dijo que su película estaba concebida para verse en una pantalla de cine y quiso dar una oportunidad para que la gente que así lo quisiera pudiese verla en la sala oscura.
 
Aprovechando que el director fue honrado con una Biznaga de Oro honorífica en el 24 Festival de Málaga 2021, se recuperó la película para proyectarse fuera de concurso en ese marco tan especial. Un festival siempre supone una celebración del cine para la industria y el público. Ahí tuve la oportunidad de verla yo por primera vez. Pero no quedó ahí todo. Historias lamentables se reestrenó en cines comerciales unos 15 meses después de la que tuvo que ser su primera proyección en pantalla grande. Como se suele decir, “lo bueno se hace esperar”.
 

Una vuelta reconocible a los orígenes del humor “made in Fesser”

Historias lamentables es una comedia alocada y absurda al más puro estilo de las primeras obras del autor en el mundo del cortometraje o largos como El milagro de P. Tinto (1998) y La gran aventura de Mortadelo y Filemón (2003). El humor blanco y familiar de la exitosa Campeones (2018) tiene poco espacio aquí. Estamos ante una película de puro humor de viñeta “made in Fesser”. Surrealista, excesiva, políticamente incorrecta y con muy mala baba para reírse de las desgracias ajenas. Es una comedia deudora de los cómics de Francisco Ibáñez y del slapstick elaborado por los pioneros del cine mudo o Jacques Tati. También recoge el testigo de la screwball comedy del Hollywood dorado que tanta influencia sigue ejerciendo en muchas comedias actuales, pero con el filtro del trasfondo social que se desprende de las películas más ácidas del maestro Berlanga del que precisamente celebramos ahora el centenario de su nacimiento.
 
Historias lamentables es una película episódica muy divertida. Como suele pasar en este tipo de obras, los distintos capítulos tienen un interés irregular y sus 129 minutos acaban siendo finalmente agotadores. Aún así, se pueden rescatar algunos momentos verdaderamente antológicos. “Rayito”, “El hombre de la playa”, “El cumpleaños de Ayoub” y “La excusa”, son los títulos de los distintos segmentos entre los que destaca, sin lugar a dudas, el segundo. En la parte final, las distintas historias se entrecruzan de manera simbólica, pero cada una funciona con fuerza de forma independiente.
 

“Rayito” y “El hombre de la playa”

El prólogo “Rayito” resulta una buena manera de empezar esta antología de la mala leche. Fesser nos sitúa en la fiesta de jubilación del afamado empresario fundador de una línea de transporte. Su heredero es un joven acomplejado y torpe (un acertado Pol López) que para impresionar a su padre le prepara una sorpresa que anuncia a bombo y platillo como si estuviera en un show de televisión. Apelando a las emociones y los recuerdos de sus inicios, le tiene preparado un montaje audiovisual con imágenes de algo por lo que el hombre sentía un especial apego emocional: su primer coche. Todo parece indicar que tras una exhaustiva búsqueda el hijo ha encontrado aquel auto… “Rayito” es el más corto de los episodios. Un prólogo de desarrollo previsible que sirve para ponernos en situación y adentrarnos en el mundo de humor negro y socarrón que tiene Fesser.  

“El hombre de la playa” es el fragmento clave de Historias lamentables. Una pequeña Obra Maestra del humor absurdo. La historia nos presenta a Bermejo en su infructuoso intento de llegar a la playa de Gandía para coger sitio al amanecer en primera línea de mar. Solo tiene que cruzar una carretera desde su apartamento vacacional, pero el trayecto se convertirá en una auténtica odisea que le llevará incluso a enfrentarse con algunos fantasmas del pasado que creía olvidados.

Con un asombroso Chani Martín como sufridor de turno, nos encontramos ante un ingenioso e hilarante ejercicio de humor salvaje. Porque el humor de Fesser se basa en aquéllo tan humano que es reírse de los demás, especialmente de sus desgracias, pilar en que ya se sustentaban las peripecias de Chaplin, Keaton o Lloyd. El protagonista de este segmento, Bermejo, es una persona meticulosa y repelente, con una dependencia obsesiva por el cumplimiento de las normas establecidas. Al principio nos caerá mal, pero terminaremos sintiendo lástima cuándo recibe de su propia medicina. Hay algunos momentos verdaderamente descacharrantes.   

“El cumpleaños de Ayoub” y “La excusa”

El siguiente episodio “El cumpleaños de Ayoub” sigue la estela cañera del anterior, pero con un componente extra de crítica social. En este caso, el protagonista es un inmigrante africano sin papeles (Matías Janick) que intenta ganarse la vida haciendo chapuzas y trabajos de jardinería. En su camino se topa con Tina (desatada Laura Gómez-Lacueva), una mujer inestable e insufrible que se aprovecha de los demás para encontrar una salida a su propia situación de miseria económica y a un inminente desahucio. Juntos inician un viaje de pesadilla que pondrá a prueba la paciencia del inocente Ayoub y también del espectador que sufrirá con él. Si resulta sencillo reírse con las putadas que sufre Bermejo, aquí las carcajadas quedan a menudo congeladas por la candidez del protagonista y por lo terriblemente reconocible de las situaciones de precariedad económica que se plantean. La sátira se vuelve negrísima.

El episodio final de Historias lamentables es “La excusa”. Es el que menos me interesa. La historia la protagoniza Alipio (Alberto Castrillo Ferrer), un hombre que ha estado robando dinero de la empresa familiar y que es descubierto por sus hermanas que le exigen explicaciones. Para salir del entuerto recurre a una empresa llamada “Excusas, S.L.” que se dedica a fabricar locos pretextos con todo lujo de actores y efectos especiales para que así sus clientes puedan salirse con la suya y colar sus mentiras. Como puedes imaginarte, la cosa no saldrá ni mucho menos como el protagonista espera. El punto de partida me resulta atractivo, pero este episodio es demasiado largo y tiene un ritmo menos dinámico que los demás, lo que acaba perjudicando al conjunto. 

Historias lamentables sobre personas lamentables

Historias lamentables mete el dedo en la llaga de lo peor de la conducta humana. Lo hace con irreverencia y muy mala baba, recogiendo en su imaginario de (sur)realismo cotidiano y berlanguiano algunos temas conflictivos que podrían incomodar a los habituales “ofendiditos”. El bullying, el racismo, el acoso, las diferencias sociales, las relaciones familiares o la pobreza son temas que sirven para reírnos de las desgracias ajenas y ponernos frente a un espejo para reírnos de nosotros mismos. Si eres capaz de hacer ese ejercicio de humildad te lo pasarás pipa. Una gran comedia, original y divertida. Y con el sello inconfundible de Javier Fesser.


¿Qué te ha parecido la película?
 

Historias lamentables

7.3

Puntuación

7.3/10

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