Crítica de ‘Emma’: Elegante, divertida y exquisita versión del clásico de Jane Austen

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: 
Emma
 

Creo que no sería disparatado decir que las adaptaciones fílmicas de las obras de Jane Austen constituyen un género cinematográfico en sí mismas. Sus seis grandes novelas y varios de sus relatos breves han sido llevados al cine y la televisión en incontables ocasiones y, por lo visto, el filón no se agota pues no suelen pasar muchos años sin que una nueva producción lleve a la pequeña o gran pantalla alguna de sus obras de forma que siempre resulte aventurado considerar una versión como “la definitiva” por buena que sea. No voy a extenderme demasiado sobre ello y prefiero remitirles con un enlace a la lectura del excelente artículo que, con motivo de su bicentenario, escribió hace unos años Cristina Pamplona en esta misma página. Digo esto en relación a la última versión de Emma que, dirigida por Autumn de Wilde, fue estrenada el pasado año y desde febrero puede verse en varias plataformas de vídeo bajo demanda y está a la venta en formato físico en nuestro país en sendas ediciones en DVD y Bluray.

La producción ha sido distinguida con dos nominaciones al Óscar en las categorías de mejor vestuario para la gran Alexandra Byrne (sexta nominación a un premio que ya ganó en 2009 por Elizabeth: la edad dorada) y mejor peluquería y maquillaje para Marese Langan, Laura Allen y Claudia Stolze.

Un rápido vistazo a la filmografía sobre Emma nos lleva a varias series de televisión, casi todas producidas por la BBC, la más reciente de las cuales es la que en 2009 protagonizaron Romola Garai, Rupert Evans y Michael Gambon. En cuanto al cine, la más célebre hasta la fecha era la versión de 1996 dirigida por Douglas McGrath y protagonizada por Gwyneth Paltrow, Toni Collette, Alan Cumming, Jeremy Northam, Ewan McGregor y Greta Scacchi.

Autumn de Wilde realiza su debut en la dirección cinematográfica tras una prestigiosa carrera como fotógrafa compaginada con la realización de vídeos musicales. Y lo hace con una magnífica versión de esta divertida novela de Jane Austen sobre la joven casamentera Emma Woodhouse (Anya Taylor-Joy) que vive con su misántropo padre (Bill Nighy) con la afición de emparejar a la gente que vive a su alrededor pero evitando, eso sí, buscarse pareja para sí misma. Tras su último éxito con la boda de su institutriz, la señorita Taylor (Gemma Whelan) y la aparición de su nueva amiga Harriet Smith (Mia Goth) se abre ante ella un nuevo reto para el que irán surgiendo sucesivos candidatos.

A partir de aquí, como cualquier conocedor de la obra de Jane Austen puede suponer, se sucederán los enredos en forma de encuentros, desencuentros, amores y desencantos para los cuales Autumn de Wilde elabora una elegantísima concepción fílmica en la que cada elemento estético está cuidado al detalle. Tanto es así que, a pesar de ser su obra de debut, se detectan en su dirección algunos rasgos autorales que, ojalá, tengan su prolongación en sucesivas películas. La dirección artística (eso que ahora llaman diseño de producción) es sencillamente prodigiosa, el vestuario de Alexandra Byrne utiliza con maestría los colores en unos patrones de corte exquisito y el departamento de peluquería echa el resto con un auténtico derroche de imaginación.

El guion (adaptación realizada por Eleanor Catton) exprime como pocas versiones hasta la fecha la comicidad presente en el texto de Jane Austen, algo a lo que también contribuye la ágil puesta en escena de Autumn de Wilde y un reparto en estado de gracia que no desaprovecha ninguna ocasión para resultar divertido. Anya Taylor-Joy está sencillamente sublime conjugando el encanto, la picardía, el orgullo y la mala leche de un personaje riquísimo en matices. Junto a su premiadísimo personaje protagonista en Gambito de dama hacen que 2020 sea sin duda el año del surgimiento de esta actriz que apunta a estrella del cine. El tiempo lo dirá. Divertidísima también está Mia Goth como la Srta. Smith y tronchante Miranda Hart como la Sra. Bates. El reparto se completa con la elegancia de Bill Nighy o Rupert Graves, el encantador Johnny Flynn, la guapísima Amber Anderson o la graciosísima Tanya Reynolds y sus peinados imposibles. Únicamente me chirrían un poco los excesos de Josh O´Connor (el príncipe Carlos de Inglaterra en la serie The Crown) cuya excesiva gestualidad roza, en ocasiones, la bufonada.

Película imprescindible para los amantes de lo que algunos llaman “cine de tacitas” y que, como dije al comienzo de este escrito, constituye casi un género en sí mismo: las películas basadas en obras de Jane Austen que ya han atraído a directores de la talla de Ang Lee, Whit Stillman, Joe Wright o el citado Douglas McGrath. A ellos se une ahora esta prometedora directora que debuta con elegancia y brillantez.


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Emma

8.5

Puntuación

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