Crítica de ‘Spider-Man: Lejos de casa’: Pubertad y poderes arácnidos

Las críticas de Cristina Pamplona “CrisKittyCris”
Spider-Man: Lejos de casa

Hemos pasado ya el ecuador de este 2019 y decimos adiós a la Fase 3 de Marvel. La historia no terminaba con Vengadores: Endgame. Aún nos quedaba la última entrega de nuestro amigo y vecino Spider-Man. Spider-Man: Lejos de casa se estrena como la película puente hacia la Fase 4. Y si pensabas que tras Endgame todo sabría a poco, estabas muy equivocado. Spider-Man: Lejos de casa es espectacular, vertiginosa y muy muy divertida.

Parece que el mundo vuelve a la normalidad tras los sucesos acontecidos en Endgame. Con Tony Stark muerto, el joven Peter Parker ha perdido a un amigo y a un mentor, y ahora lo único que desea es centrarse en su viaje de fin de curso por Europa, en ser un adolescente normal y en ganarse el corazón de M.J. Pero mientras que él prepara la maleta, Nick Furia y Maria Hill investigan unos misteriosos ataques en distintos puntos del mundo. No parece que Peter pueda escapar de su destino como superhéroe, hasta que conoce a Quentin Beck, un científico dispuesto a aligerar el peso al chico y a convertirse él mismo en el héroe que necesita nuestro planeta. ¿Podría ser que Quentin Beck heredase el papel de Iron Man?

Jon Watts vuelve a ponerse al mando de la dirección tras su buen trabajo en Spider-Man: Homecoming. También regresan como guionistas Chris McKeena y Erik Sommers que han retomado el tono juvenil y desenfadado de Homecoming, pasando, casi de puntillas, por el caos que dejaron los cinco años tras el chasquido de Thanos, y se han centrado en sus consecuencias directas para Peter Parker: la pérdida de Tony Stark. Así, Spider-Man: Lejos de casa, no es sólo una nueva entrega del Hombre Araña;  a pesar de no aparecer en ella, Iron Man es un protagonista más en la historia. Con la presencia de Happy Hogan, flashbacks a otras películas, e incluso un guiño musical, Spider-Man: Lejos de casa, es un lazo que ata la saga del millonario tecnófilo.

En cuanto a Peter Parker, sigue siendo el mismo. Con dieciséis años, el adolescente ha vuelto a un lugar conocido. El de huérfano. Perdió a sus padres, perdió a su tío y, una vez más, ha perdido a lo más parecido que tenía a una figura paterna. El regreso al duelo no ha hecho sino incentivar su inseguridad. Sin Iron Man está perdido y su alter ego no es sino una carga a la hora de llevar una vida normal. De nada sirve eso de “un gran poder conlleva una gran responsabilidad” si no sabes utilizar ese poder. Sin alguien que le guíe, la mayor virtud de Peter, su ingenuidad, se convierte también en su mayor debilidad. En Spider-Man: Lejos de casa el protagonista tendrá que encontrar su personalidad, ajena a un adulto mentor, y agarrarse a ella. Y qué hay más adolescente que la búsqueda de la identidad propia. Ese es el mayor activo de la película. Junto a esa joya titulada Spider-Man: Un nuevo universo, esta es sin duda la película más adolescente de cuantos títulos se han adaptado al cine sobre el héroe.

Tom Holland está perfecto interpretando al valiente, pero ingenuo Peter. En Spider- Man: Lejos de casa notamos a Holland más cómodo en el papel, como si se hubiese deshecho de la sombra de las versiones anteriores y por fin la malla se le ajustase como un guante. El actor británico está divertido en esa ingenuidad insegura que parece que trascienda de la pantalla a cada entrevista que le hacen.

Peter va en busca de un ala protectora y parece que la encuentra en Quentin Beck. Pero claro, quién no querría sentirse protegido por Jake Gyllenhaal. El actor de Donnie Darko y Brokeback Mountain ofrece una interpretación carismática y llena de encanto. Más que una figura paterna parece el hermano mayor que le dice a Peter: “ve y pásalo bien, yo te cubro”. A pesar de que su personaje no está todo lo desarrollado que desearíamos y se pierde un poco tras las tribulaciones adolescentes de Peter Parker, Gyllenhaal sabe hacer suyo el tiempo en pantalla.

Zendaya adquiere más protagonismo como MJ en Spider-Man: Lejos de casa que el que tenía en su predecesora. MJ es inteligente y decidida, la respuesta al patoso Peter Parker, pero igualmente insegura a la hora de relacionarse con los demás. Eso favorece una dinámica algo distinta a la de los romances de los Spider-Man anteriores. Aquí no hay un villano, secreto o triángulo amoroso que impida que estén juntos, sino su propia incomodidad adolescente.

Completan el reparto los personajes secundarios de la historia, entre los que hay que destacar a Samuel L. Jackson con un Nick Furia más divertido que lo visto en la Fase 1, pero algo más contenido que en Capitana Marvel.

En cuanto a los compañeros de instituto de Peter, el dúo Betty y Ned (Angourie Rice y Jacob Batalon) funciona estupendamente como elemento cómico, aunque en esta ocasión se echa de menos un poco más de Flash Thompson, interpretado por Tony Revolori (El gran Hotel Budapest).

Spider-Man: Lejos de casa tiene el encanto e ingenio suficiente para funcionar ajena al resto del Universo Marvel, pero además encaja perfectamente dentro de él, devolviendo un tono desenfadado que desapareció con Infinity Wars.


¿Qué te ha parecido la película?

8

Puntuación

8.0/10

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