Crítica de ‘Ted 2’: Pocas novedades con un pésimo humor

Las críticas de Óscar M.: Ted 2
Cuando Ted se estrenó hace tres años la principal novedad que ofrecía la película era ver a un oso de peluche interactuar con actores reales. No era ninguna novedad (ya La guerra de las galaxias – Episodio I: La amenaza fantasma lo había hecho con escaso éxito muchos años antes), pero que el oso fuera más cochino e hiciera peores cosas que un humano lo hacía curiosamente interesante.
El estreno de Ted 2 no es ninguna sorpresa, gracias a la recaudación de esa primera película y a la incomprensible legión de seguidores que cosechó el oso guarroso, y que quizá tuvo algo más de repercusión en España por el doblaje de Santi Millán.

Pero el mayor defecto de Ted 2 es que es tan fiel al concepto de secuela oportunista que casi no se diferencia de su predecesora: usa el mismo esquema argumental (sólo cambiando los problemas de pareja del protagonista por el juicio al osito), los mismos chistes poco afortunados y vuelve a repetir los mismos defectos de la película precedente.
Excepto Mila Kunis (que debe estar en desintoxicación… perdón, este chiste es del nivel de la película), repite el mismo reparto con Mark Wahlberg a la cabeza, que siguen hablando y mirando a la nada como si fueran esquizofrénicos. No hay evolución de personajes, no se innova en la realización y mucho menos en aspectos como la aborrecible música (auto plagio de la serie Padre de familia) o la plana iluminación y fotografía.
A Seth MacFarlane le cuesta abandonar la forma de trabajar que tiene en Padre de familia, y más de la mitad del metraje de Ted 2 son una estúpida acumulación de bromas sin gracia sobre drogas, homosexuales y escatología, así como insertos de flashbacks dentro de la idea principal (como hace en la serie sin parar).
Tal es la obsesión por continuar con “su estilo” que se salta a la torera la resolución de la primera película, obviando detalles importantes como el ascenso de Ted a encargado, la verdadera personalidad de la novia del oso protagonista o el final planteado para la pareja formada por los personajes interpretados por Wahlberg y Kunis.
Puestos a salvar algo de Ted 2, situar la trama en la Cómic Con de Nueva York deja momentos realmente divertidos, más por lo ridícula de la situación que por la trama en sí, porque una buena batalla campal siempre es un buen recurso cómico (como bien sabían hasta los hermanos Marx), sólo faltan las tartas.
Pero ni las referencias a El club de los cinco, Parque jurásico o los forzados comentarios sobre personajes públicos son tan divertidos como pretenden, por no hablar de los soporíferos y manidos montajes musicales, en especial el número de baile de los títulos de créditos iniciales: absurdo, innecesario, totalmente fuera de contexto y que no es más que una pérdida de tiempo y, sobre todo, dinero, donde casi da la sensación de estar viendo una actuación animada y protagonizada por el perro de Padre de familia.
Hay pocas posibilidades de que no veamos Ted 3 en las carteleras, pero al menos, espero que McFarlane abandone definitivamente los chistes de caca, pedos o drogas y se centre más en desarrollar las tramas y los personajes… ¿A quién quiero engañar? No lo consiguió con Mil maneras de morir en el oeste y no lo va a hacer en un futuro próximo.

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