Cine y deporte, amigos para siempre

La relación entre el deporte y el cine siempre ha sido una combinación ganadora. El deporte es algo que genera mucha expectación en la sociedad y las historias a su alrededor son siempre bien recibidas entre los espectadores de la gran o pequeña pantalla.
Sin duda, hay muchos subgéneros dentro de las películas de índole deportiva. Podemos extraer comedia, cine para niños o entretenimiento, motivación e incluso historias con menos acción en las que muchos de los asistentes a la película se pueden sentir identificados por diferentes razones. Hay muchos deportistas que pudieron llegar y no lo hicieron. Ese público nunca falla.

Atendiendo a lo mencionado en el párrafo anterior, pienso que las películas de motivación y de esas historias que traspasan la pantalla para todos los que realmente viven o han vivido el deporte son las que realmente permanecen en nuestras retinas. Por esto, voy a destacar tres títulos que pienso que ningún amante del deporte, ya sea el fútbol español o cualquier otro, se puede perder: Titanes hicieron historia, Un domingo cualquiera y Moneyball.
Titanes, hicieron historia (2000). Esta película, basada en hechos reales y ambientada en los Estados Unidos de los años 70 con el fútbol americano como deporte en cuestión, tiene un doble fondo importante. Por un lado, en el aspecto deportivo, destaca la gran capacidad de los entrenadores, con Denzel Washington a la cabeza, de la búsqueda de funcionar como un equipo, con métodos de entrenamiento muy definidos y buscando la unidad por encima de todo. Todo esto con el aspecto del racismo latente en la sociedad americana del momento y, evidentemente, presente en la diversidad de razas dentro del mismo equipo. Sin duda, un ejemplo claro de cómo solucionar un problema perseverando por encima de todo en tus creencias y dificultades y, al final, consiguiendo los resultados esperados que cargan de razones tus ideas. Sin duda, una película que no hay que perderse con un mensaje tan esperanzador como motivacional.
Un domingo cualquiera (1999). En este film, sin ser la mejor película deportiva de la historia, hay que destacar esa charla de Al Pacino que te pone los pelos de punta si eres de verdad un amante del deporte. El lugar en el que te coloca la película en ese momento, con todo lo que ha rodeado a la situación del entrenador, la estrella y varios de los jugadores es idóneo. Pero, ese discurso, ese “pulgada a pulgada”, siempre quedará en la retina de los deportistas amantes del cine. Creo que merecen la pena los 162 minutos de película sólo por llegar al momento del discurso final con un Al Pacino desbordante. 
Moneyball (2011). Brad Pitt da vida a Billy Beane, un director deportivo de un equipo de la Liga Americana de Baseball, que tiene que crear un equipo competitivo con pocos recursos económicos. Había sido jugador de baseball profesional, con un gran futuro por delante, pero su rendimiento en partidos oficiales no era el esperado por todos. Por eso, decidió retirarse y seguir vinculado al deporte de otra forma. Cogió las riendas de los A ́s de Oakland e hizo historia aplicando métodos muy cuestionados pero con que han dado grandes resultados. Sin duda, esta historia refleja el cómo hay que seguir creyendo en ti y en tu capacidad sabiendo que eres válido y escuchando a la gente que te rodea y que está cualificada para aconsejarte. Muy recomendable para los amantes del deporte.
En definitiva, teniendo en cuenta que el cine y el deporte siempre ha sido una combinación ganadora, esperamos que los directores sigan haciendo este tipo de películas que merezcan la pena guardar en nuestras filmotecas, y que seguiremos repasando de vez en cuando en el blog.

También te puede interesar

Deja un comentario