Crítica de ‘Los Andersson en la nieve’: Risas suecas

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: 
Los Andersson en la nieve

Cuando se piensa en cine sueco, siempre aparece Ingmar Bergman como referente, y, asociado a él, un tipo de cine complejo, circunspecto y trascendente. Y aunque nunca puse en duda la existencia de un cine sueco más liviano, no pensé que funcionara como un fenómeno exportable. Precisamente por eso me ha sorprendido enormemente conocer esta serie de películas sobre la familia Andersson que comenzó en 2012 con Los Andersson en Grecia, continuó un año después con Los Andersson Road Movie y entrega ahora a las pantallas españolas un tercer film titulado Los Andersson en la nieve

Como no he visto las dos primeras no puedo establecer comparaciones ni hablar acerca de la evolución de los personajes o la coherencia entre ellas. Pero tampoco creo que sea necesario. Los Andersson en la nieve es sencilla y llanamente un divertimento, y como tal, funciona. La familia Andersson sigue un modelo mil veces repetido, especialmente en el cine hollywoodiense y popularizado por decenas de sit-coms estadounidenses o británicas, es decir, esta peli ya la hemos visto. La novedad es que es sueca, y que ofrece algunas particularidades de un tipo de humor menos conocido que puede hacer soltar unas buenas carcajadas al espectador desprevenido. 
El protagonista, al menos de esta película, pero intuyo que de todas a juzgar por los títulos originales, es Sune (William Ringström), el hijo preadolescente que urde una mentira para llevar a su familia de vacaciones a la misma estación de esquí donde va Sophie (Kajsa Halldén), la guapa rubita que le tiene enamorado. Sus torpes padres Rudolf y Karin interpretados por Morgan Alling (una suerte de Santiago Segura a la sueca) y Anja Lundkvist respectivamente, componen un excéntrico matrimonio al estilo Modern Family o The Middle que conducirá a una serie de situaciones cómicas encajadas con mejor o peor acierto en el guion. Completan la familia Andersson la hija mayor Anna (Hanna Elffors Elfström) y el divertido hijo pequeño Håkan (Julius Jiménez Hugoson). 
La aparición del antagonista de Sune en forma de un mocito guaperas, deportista y tontorrón llamado Santos servirá para dar lugar a los momentos más divertidos del film con “homenaje” a Cyrano de Bergerac incluído cuando Sune decide “ayudar” a Santos a conquistar a Sophie. Por encima de esta trama adolescente (que no suene despectivo pues los actores están bien, al menos en la versión original) tenemos la trama de los adultos basada en los problemas de convivencia entre la familia Andersson y la familia de Sophie, que teóricamente invita a todo. Y por debajo, la trama de los niños más pequeños con algún momento divertido mientras buscan a un supuesto monstruo de las nieves. 
Algunos chistes funcionan mejor que otros, no hay casi nada nuevo en esta película, pero su amable tono general, su falta de pretensiones y algunos momentos descacharrantes de slapstick deberían bastar para hora y media de diversión y entretenimiento familiar. Podemos arrugar la nariz, echarnos hacia adelante las gafas y poner a parir estas películas, pero este tipo de cine es más que necesario y ya está bien que todas las comedias familiares vengan del mismo país. Prefiero de largo que mis hijas vean esta película que la mayoría de las series infanto-adolescentes que emiten en los supuestos canales infantiles de televisión.

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