Crítica de ‘El renacido’: La lucha por la supervivencia según Iñárritu

Las críticas de Óscar M.: El renacido
El director Alejandro González Iñárritu se está labrando una fiel legión de seguidores y un reconocimiento al que pocos consiguen llegar con sólo seis películas. Con El renacido no solamente confirma que estamos ante uno de los mejores directores de nuestra época, también que es capaz de mantener su estilo independientemente de la ubicación o la temporalidad de la película.
Aquellos que acabamos maravillados tras ver Birdman (o La inesperada virtud de la ignorancia) el año pasado, tenemos en El renacido un nuevo ejemplo de cómo Iñárritu consigue perpetuar su sello, centrándose en los personajes, mientras da una importancia superior al entorno hostil en el que se desarrolla la trama. Si en Birdman era un teatro lleno de pasillos y puertas, en El renacido es la vasta extensión del oeste americano en mitad del invierno.

El renacido, inspirada en parte del libro escrito por Michael Punke, es una aventura de cómo un hombre consigue imponerse a todo tipo de inconvenientes (climáticos y humanos) con la única motivación de la venganza, demostrando la fortaleza del ser humano para alcanzar su objetivo, y en este sentido el guión es claro y firme en su propósito.
La localización es un personaje más de la película que interactúa con los personajes, a veces entorpeciendo sus caminos y en ocasiones facilitando sus objetivos. En cualquier caso, las películas de este director dejan claro que “el destino” (ya sea la audiencia del teatro o la naturaleza salvaje) tiene su propio plan y no se pueden prever sus actos. Casi como la caída de ese meteorito (elemento que recupera de Birdman) en mitad de la trama, es algo que nadie puede controlar.
Quizás este detalle es lo que hace a sus películas tan globalizadoras y tan internacionales, siendo capaces de llegar al interior del público, independientemente del país que sean. Por suerte, Iñárritu ha conseguido refinar su estilo, abandonar la sombra de Robert Altman y dejar de lado las películas corales, para centrarse en pocos personajes y profundizar en historias más concretas.
Es más que evidente una evolución de estilo y personalidad cinematográfica desde Amores perros, 21 gramos y Babel a Biutiful, Birdman y, ahora con, El renacido. El director continúa (por suerte) haciendo uso de unos plano-secuencia interminables (aunque no llega a abusar como en Birdman) y puede presumir de un dominio del movimiento de la cámara y una elegancia a la hora de dirigir la acción que deja al espectador con la boca abierta.

Por si fuera poco, la cámara no se limita a ser un objetivo que capta los acontecimientos que suceden a su alrededor, es una de las pocas veces que (sin llegar a romper la cuarta pared) tenemos la sensación de estar dentro de la acción, la cámara se mancha, se desenfoca, se empaña, integrando al espectador en la escena hasta un punto poco visto en el cine.

Sus tres primeras películas vienen a sentar las bases de algo que se ha demostrado posteriormente: su excelente trabajo a la hora de dirigir a los actores, consiguiendo extraer de ellos una interpretación profunda y absolutamente natural. Por fin, un director ha conseguido que nos creamos que Leonardo DiCaprio no es un actor con cara de niño que se ha dejado perilla para parecer un adulto, porque (aunque muchos lo defiendan) DiCaprio hasta ahora había ofrecido buenas interpretaciones, pero su aspecto físico dejaba mucho que desear para hacer creíbles a los personajes a los que interpretaba.
No sólo en DiCaprio se sustenta El renacido, el trabajo de Tom Hardy también es muy destacable. Y no sólo por cómo ha trabajado el acento sureño que usa en la película (recomiendo verla en versión original para apreciar el trabajo del actor), también por su capacidad para hacer que nos olvidemos de anteriores interpretaciones, para hacer suyo el personaje y aportar un matiz de mezquindad profunda que pocos villanos consiguen tener.
La maravillosa fotografía, la música o los necesarios efectos visuales son el aderezo necesario para que la historia se convierta en cine mayúsculo, y sea el complemento ideal para que se disfrute durante su larga duración. El renacido es uno de los mejores trabajos (hasta ahora) de Iñárritu y la confirmación de su estilo personal.

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2 comentarios sobre “Crítica de ‘El renacido’: La lucha por la supervivencia según Iñárritu

  • el 14 febrero, 2016 a las 12:34 pm
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    Vista.

    Aburrida, muy aburrida. Tremendamente aburrida. Pedante y pretenciosa desde el arranque hasta el fin.
    Estamos ante una película que probablemente esté entre las que mejor aspecto visual tiene de las que yo haya visto.Es preciosa.Cada plano es una maravilla…pero pasados 5´cansa.
    Las falsos planos secuencia aburren y marean. No producen ese efecto que vemos cuando es un punto de inflexión en una peli, aquí es todo el tiempo asi.
    Abusa de la concatenación de acciones(me centro en algo, me quedo en un detalle paso a otra cosa, por en medio se cruza alguien y lo sigo….) en eso es un maestro spielberg, iñarritu hace un exceso de ello.

    La película es lenta, con un argumento minimo, y unas interpretaciones buenas. La música es flojisima.

    Y, aunque no deja de ser una anécdota que no influye absolutamente nada en mi opinión de la peli…creo que la escena del principio, el ataque al campamento, tiene las peores interpretaciones de muertes ,que recuerde yo, en peliculas medio serias. Son horribles.De risa. De verdad, si la volvéis a ver, fijaos.

    Otra cosa que me vino a la cabeza es el abuso gratuito de la sangre que hubiera sido objeto de escarnio si fuera otro director el que se sentara en la silla. La escena del oso…es bastante parecida a la de avatar cuando le persigue aquella pantera(y esta de puta madre…las dos lo están)

    Vi la pelicula con mucha ilusión y ganas de que me gustara.

    No me gusta iñarritu y no entiendo demasiado la gente que lo adora. A mi esto no me ofrece nada.

    Me aburre soberanamete.

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  • el 19 febrero, 2016 a las 12:08 am
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    Se habla mucho de la fotografía y del objeto de la cámara en manos de Iñarritu, pero en otras críticas que he leído no se dice apenas nada de Lubezki.

    No me gustaba mucho que se manchase la cámara de vaho, sangre, agua, etc, porque me parece que es un recurso cinematográfico usado sólo cuando existe un punto de vista subjetivo, pero el final de la película (el cual todavía estoy discutiendo con muchos) lo explica todo.

    Los planos secuencias y en concreto cuando dejan el barco, me parecen sublimes y no veo que se sobreactue en ningún momento.

    Volviendo a Lubezki, es el único que puede hacer parecer Canadá y Argentina como si fuera el terreno oeste de Estados Unidos y busca en todo momento la perfección en todas sus imágenes, aunque es algo confuso que hubiera tantísimas y tantísimas angulaciones nadir y en contrapicado, esos recursos me han confundido muchísimo.

    Dejando a parte el halago hacia DiCaprio y Hardy, me gusta mucho la interpretación de Domhnall Gleeson y Will Poulter. Actores que poco a poco se abren paso en el cine y que demuestran que la comedia no es lo único que saben hacer.

    Es una película que hay que tener paciencia para ver y que no gustará a todo el mundo. A mí personalmente no me ha encantado, pero el conjunto de cosas que he visto me ha hecho ver que es muy buena.

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