Jim Carrey: 54 años “de cine”

Hoy me permito dedicar unas palabras a un actor con el que todos (y absolutamente todos) nos hemos reído y que su humor es comparado al de muchos grandes cómicos de la historia del cine. Hoy Jim Carrey cumple 54 años y analizaremos su carrera en las siguientes líneas.

Los que lean este articulo y hayan nacido a mediado de los 90, conocerán una versión de Jim Carrey menos cómica del resto y esto se debe a los pocos papeles que le han dado durante los últimos lustros, ya que ahora el humor que prima es el gamberro, algo monopolizado por algunos actores como Seth Rogen o Aziz Ansari.
Muy pero que muy pocos actores en la actualidad son capaces de hacer reír sin ayuda de los textos escritos por los guionistas de moda, pero había una época que no era así. Sólo basta con echar la mirada atrás y ver a Charlie Chaplin, Buster Keaton, Dick Van Dyke… cuyos gestos hacían de complemento perfecto para las carcajadas de todos los que iban al cine a ver como el humor físico era el predominante. Jim Carrey es uno de estos actores que actúa con su cuerpo y que muchos directores, por no decir todos, les dejan improvisar durante todo el rodaje.
Comenzaba su carrera como monologuista y su estilo único, hizo que se fijaran en él para que empezase su carrera televisiva en The Comedy Store y llegó a despertar gran interés en otras personalidades de Los Ángeles como Francis Ford Coppola, quien le contrató para Peggy Sue se casó, pero realmente no le llegaría el éxito en la industria cinematográfica hasta 1994 con Ace Ventura: Un detective diferente, puede que su personaje más mítico y uno de los más imitados. Esta tuvo su secuela sólo un año más tarde y era tan hilarante como la anterior, realizando algunos gags que nadie más que el propio Carrey podría realizar.
Jim Carrey: 53 años "de cine"
Rápidamente se convirtió en una estrella en ciernes y ese mismo año estrenaría (esta vez sí), el papel que le consagraría como actor. Bastaba con pintarse la cara de verde y empezar a interpretar los personajes que le permitía convertirse este el objeto protagonista de la película. Con La máscara, supo darse cuenta que sería el papel donde podría desenvolverse con versatilidad y mostrar al público la cantidad de gestos y voces que podría hacer en una película de un poco más de hora y media. Hizo suya también una de las frases que repetiríamos hasta la saciedad y que, hasta el día de hoy, muchos repetimos de manera melancólica…¡Chissspeante!

Jim Carrey: 53 años "de cine"

Dos tontos muy tontos le precedió y consiguió juntar a un dúo que marcaron un hito en una road / buddy movie. Las excentricidades de Jim Carrey y Jeff Daniels hicieron que los hermanos Farelli ocupasen un hueco en el mundo del cine con sus películas cómicas, Años más tarde repetirían con Carrey en Yo, yo mismo e Irene, donde vemos al actor algo más apagado que en el resto de películas, aunque igualmente cómico, lo que le confiere aun más respeto por ello.

Jim Carrey: 53 años "de cine"

Un loco a domicilio, Mentiroso compulsivo, El Grinch… seguían pasando los años y Carrey seguía con su humor típico. Entonces llegaron dos películas que marcarían su carrera y dejaría atrás la comicidad de sus obras anteriores para centrarse en un dramatismo mayor y donde su esfuerzo se vio galardonado con sendos Globos de Oro a la mejor interpretación. El show de Truman y Man on the Moon hicieron que viésemos a Carrey con otros ojos y que era capaz de transformar su humor abrumador en puro drama. Pero donde realmente cambiaría nuestra manera de verle sería en ¡Olvídate de mí!, una de las películas más tristes que he visto en toda mi vida y que no he podido llegar a ver otra vez por el estado anímico que produce. Sólo basta con verla una vez para demostrar que Jim Carrey  no es sólo humorista, sino que se le podría llamar orgullosamente actor.

Jim Carrey: 53 años "de cine"

Durante estos últimos años le hemos visto en títulos que no han permitido mostrarse tal y como es, aunque sigue dejando una seña de identidad en todos ellos y hace que recordemos las películas por su aportación a estas, algunas tales como Dí que sí, Cuento de Navidad o, una de mis favoritas, El número 23…todo conduce al 23, incluso No es cine todo lo que reluce. ¿Adivináis por qué? 

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