Crítica de ‘Los tres reyes malos’: En busca de la fiesta perdida

Las críticas de Cristina Pamplona “CrisKittyCris”: Los tres reyes malos

Puede que, a la hora de hacer una crítica, todos tratemos de agarrarnos a la objetividad, pero reconozcamos que es imposible. El «pues a mí me gustó» es demasiado poderoso. Por eso si digo que Los tres reyes malos es una buena película os estaría engañando. Es otra película gamberra que tenía todos los puntos a su favor para ganarme: una historia de navidad irreverente con Seth Rogen como uno de sus protagonistas.

Jonathan Levine, director de películas como Memorias de un zombie adolescente o 50/50 se pone una vez más detrás de la cámara con este guión escrito por él en colaboración con Kyle Hunter, Ariel Shaffir y Evan Goldberg. Una película navideña con más humor que ternura, pero con muchas referencias a clásicos del cine navideños como La jungla de cristal, Solo en casa o El Grinch.

Isaac, Chris y Ethan llevan celebrando juntos la Nochebuena desde que el último perdiera a sus padres en un accidente de coche. Quince años después los cambios en su vida les obliga a despedirse de esa tradición con una última víspera de Navidad de drogas, alcohol y despiporre. A la búsqueda de una fiesta selecta y secreta, los tres amigos se irán chocando con situaciones hilarantes que prometen hacerles recordar el porqué son amigos.

No estamos hablando de una refinada comedia de dobles intenciones y sutilezas. Esta es una película en la línea de Supersalidos, La entrevista o Juerga hasta el fin, con sus chistes guarros, su tonteo con las drogas y sus comentarios políticamente incorrectos. Lejos del humor inteligente, este te invita a la carcajada espontánea y al simple divertimento estúpido. Y oye, bienvenido sea, porque el lunes la sala Sony se llenó de risas.

Si el guión no es para tirar cohetes, sus chistes si necesitaban buenos cómicos, y el trío protagonista no solo tiene muchísima química, sino que por separado manejan perfectamente su papeles. Anthony Mackie se quita su traje de Falcon y se convierte en un deportista de éxito cuya temporada se la debe a los anabolizantes. Joseph Gordon Lewitt es Ethan, un músico muerto de hambre que no ha logrado superar la ruptura con su novia. Y por último, está Isaac, interpretado por Seth Rogen, a la puertas de convertirse en padre y que guarda una bomba de ansiedad dentro. De los tres, Rogen se lleva la gloria de la película con el papel más divertido de todos. Hasta arriba de setas y cocaína transcurre toda la velada entre, terrores, paranoia y confusión. Los secundarios son igualmente geniales, pero destacan Mindi Kaling que, si bien interpreta el papel que hace siempre, le sienta tan bien que se lo perdonamos, y Michael Shannon en el papel de camello místico, absolutamente genial.

Y si un éxito tienen asegurado las películas navideñas, este es el de sus bandas sonoras. Los tres reyes malos echa mano de temas clásicos de estas fiestas como “Christmas (Baby please come home)” de Darlene Love o “Up on the housetop” de John Swanson, pero también hace sitio al pop noventero con “Father Figure” de George Michael o “Hit me baby one more time” de Britney Spears.

No, no es una buena película. Los tres reyes malos es predecible y boba, pero es la clase de diversión que se agradece en Navidad. Para aquellos que no soportan estos días, el gamberrismo les servirá de oasis, y para aquellos súbditos de Papá Noel, será un precalientamiento para lo que se les avecina dentro de dos semanas. Qué queréis que os diga. Pues a mí me gustó.

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