SEFF 2015. Sección Oficial. Crítica de ‘Under electric clouds’: Grandeza fotográfica en dos horas eternas

Las críticas de Fernando
Quintero
en el SEFF ’15
Under electric clouds
Hay películas que pasan desapercibidas en los festivales o que muchas veces sirven sólo para rellenar hueco y, a pesar de que Under electric clouds parecía ser una de las películas más llamativas del SEFF, ha llegado a ser una de estas cintas que uno se arrepiente de ver. No es una opinión personal, ya que a la entrada del pase de prensa, la sala se encontraba con un aforo bastante generoso, algo que cambió a mitad del largometraje y, en el que hubo una desbandada general por partes de profesiones y prensa.

El análisis de Under electric clouds conlleva una simpleza que incluso aterra con las pocas líneas en las que se puede quedar este artículo. La película queda dividida en ocho historias sin ningún nexo narrativo aparente y con una duración de más de dos horas, siendo esto el preámbulo de lo que se arriesga el espectador a la hora de que tome la decisión de sentarse a ver esta cinta.

Son ocho historias a cada cual más inconclusa. Prometía con la primera de estas titulada “El emigrante”, protagonizada por un personaje de origen asiático que llega a Rusia aparentemente con un radio casette buscando una tienda de electrónica para que se lo arreglen, mientras se topa con la frialdad y crudeza de la vida del país, pero a medida que las historias transcurren, la incomodidad se produce con espasmos de cuello involuntarios a la vez que se busca la postura para no llegar a tocar la cabeza con el respaldo.

Los diálogos de esta película, que representa a Rusia en el SEFF 2015, son los propios de una película independiente, es decir, hay que prepararse para textos vacíos e inteligibles y que en todo momento cuesta seguir el hilo, aunque gran parte de culpa ha podido ser la traducción de este film, ya que se ha traducido al castellano para el festival, directamente desde la traducción inglesa, llegando a haber incluso momentos de perdida del guión por la incongruencia de los subtítulos que se mostraban bajo la pantalla.

Estos diálogos iban acompañados por una gran cantidad de planos secuencias, que es sin duda lo que llama la atención de quien ve esta película, aunque gracias a ello se ha comprobado que el uso constante de este tipo de planos, junto a discursos o monólogos por parte de los protagonistas, puede llegar a saciar al espectador, llegando a ocurrir en la tercera de estas historias.

Under electric clouds si que tiene un elemento destacable a su favor, la fotografía, y gracias a los colores usados y a ese edificio inacabado que se convierte en el personaje principal de toda la trama y que hace de nexo entre todas las historias. Los gama cromática, junto a los paisajes desérticos, es algo que ha ayudado -y mucho- a que esta película no haya sido un fracaso total, pudiendo disfrutar de grandes e impresionantes planos.

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