60 SEMINCI. Sección Oficial. Crítica de ‘¿Por qué yo? (De ce eu?)’: El individuo frente al sistema

Las críticas de José F. Pérez Pertejo en la 60 SEMINCI: 
¿Por qué yo? (De ce eu?)

Llega a la competición en la sexagésima edición de la SEMINCI la película rumana ¿Por qué yo? de Tudor Giurgiu en lo que supone su tercera presencia en Valladolid, dándose la circunstancia de que las dos veces anteriores fue premiado. En la SEMINCI de 2011 obtuvo el premio al mejor cortometraje europeo con su celebrado Superman, Spiderman o Batman, y un año después resultó ganador de la sección Punto de Encuentro con su segundo largometraje De caracoles y hombres.

No he tenido ocasión de ver los dos títulos citados, pero sí he visto su primera película Love Sick (2006) con la que me aburrí soberanamente y a la que no fui capaz de encontrar el más mínimo mérito.

Ahora llega su tercer largometraje, y compruebo aliviado que nueve años después ha madurado notablemente como director para firmar un film denso e innecesariamente largo (130 minutos) basado un suceso real ocurrido en Rumanía en el año 2002, cuando un joven fiscal llamado Cristian Panait se vio inmerso en la investigación a otro fiscal acusado de robo de documentos oficiales y traficar con gasolina adulterada.

En la película, el personaje del fiscal protagonista cambia su apellido por el de Panduru y es interpretado brillantemente por el joven actor Emilian Oprea que imprime al personaje la necesaria mezcla de ingenuidad (dada su edad) y carácter para hacer frente a las presiones de sus jefes para encarcelar cuanto antes al acusado, a la resistencia del presunto fiscal corrupto en cuestión y a su vida personal en la que la relación con su novia Dora (Andreea Vasile) se verá resentida por su creciente carga de trabajo y responsabilidad.

El desarrollo de los acontecimientos hará que estemos ante un tema ya tratado multitud de veces en el cine: el del individuo frente al sistema, ¿puede un hombre solo cambiar las cosas?, Cristian se verá en la tesitura de desvelar la verdad descubierta o dejarse engullir por un sistema corrupto para garantizar su trabajo y lo que es más importante, su seguridad.

El problema que presenta la película es que mientras todo el proceso de investigación de la trama resulta francamente interesante, la vida personal de Cristian Panduru ocupa demasiado metraje y además de no aportar gran cosa a la construcción del personaje, lastra gravemente el ritmo y la cadencia del film alargándolo demasiado. Un recorte de 20 o 30 minutos beneficiaría mucho a una película que no pasa de interesante, y que vista durante un festival, donde no hay tiempo para reposar las películas, presiento que la olvidaré con más facilidad de la deseable.

Como mi conocimiento de los entresijos de la política rumana son más bien inexistentes, no conocía el desenlace de la historia que está bastante bien resuelto. Luego, en la rueda de prensa, el director no sólo ha desvelado el final, si no que ha contado prácticamente toda la película, con lo que los que no la hubieran visto en la sesión matinal y hayan escuchado o leído en la prensa los titulares de las declaraciones de Giurgiu, han perdido todo el aliciente para verla en el pase oficial de la tarde. Precisamente el mayor atractivo de la película radica en la última media hora y en el desenlace de la historia.

Vamos avanzando el festival y más de la mitad de los largometrajes presentados a concurso han sido ya exhibidos, y mientras hemos visto varias interpretaciones femeninas dignas de recibir el premio de interpretación, son más escasas las intepretaciones masculinas remarcables. Hasta ahora, el trabajo de Francesc Garrido en La Adopción y este de Emilian Oprea en ¿Por qué yo? me parecen los más reseñables. El Jurado tendrá la última palabra, la solución el sábado.

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