Crítica de ‘Lilting’: Drama intimista, conmovedor y emocionante

Las críticas de Óscar M.: Lilting
La complejidad de las relaciones humanas es la base de Lilting, una conmovedora historia de una madre y la pareja homosexual de su único hijo, los cuales apenas se conocen y se ven obligados a entenderse ante la repentina desaparición de su nexo en común.
El director Hong Khaou también firma el guión de una película que representa con total soltura y sin tapujos el desmesurado egoísmo del ser humano, aquí representado mediante la envidia a las personas con las que se comparte la vida y evitando que los demás sean felices para su propio beneficio.

Pero esta mezquindad queda oculta bajo el sufrimiento y la desolación que sufren los personajes, tanto la madre (al haber perdido a su único hijo para siempre) como el novio (que ha perdido al amor de su vida). Pei-Pei Cheng y Ben Whishaw pueden estar orgullosos de ofrecer unas interpretaciones tan naturales que conectan inmediatamente con el espectador, provocando que sea imposible contener las lágrimas al ver cómo sufren sus personajes recordando al ser querido.
Para llegar al público, Khaou sitúa al espectador al mismo nivel de los personajes: unos completos desconocidos que no se gustan y que no hablan el mismo idioma, y donde los subtítulos juegan un papel muy importante para la audiencia. El personaje de Ben Whishaw contrata a una intérprete, para ayudar a su suegra con un compañero de la residencia del que se ha enamorado y, de esa forma, conocer algo de esa mujer que tanto rechazo le ofrece sin haberlo conocido primero.
Llega incluso a ser divertido ver en imágenes como la frase “La ignorancia da la felicidad” es totalmente cierta: los ancianos se llevan bien cuando no entienden qué dicen, y, mientras que la comunicación es, en esa relación, un vehículo de malentendidos y ruptura, para el protagonista es una forma de comprender a la madre de su pareja y comenzar una amistad que nunca ha existido.
Lilting lo tenía fácil para abusar del sentimentalismo barato con una abrupta muerte de por medio, pero, afortunadamente, no recurre al manido flashback ni fuerza las escenas, avanzando lentamente, pero con decisión, a través de la relación de los protagonistas, mediante conversaciones más o menos trascendentales, que van desarrollando la personalidad de los personajes.
Un ritmo cadencioso (palabra que podría traducir a Lilting) que impregna toda la película a través de la música (dando especial importancia a la canción favorita de la madre) y una fotografía cuidada e intimista, que crea una atmósfera única donde el espectador se vincula con los personajes.
A pesar de la temática homosexual en la que puede englobarse Lilting, la película está más centrada en desarrollar las relaciones humanas a través de la comunicación y cómo afecta directamente sobre nuestras vidas, ayudándonos a superar los traumas e intentar seguir viviendo, dentro de lo que cabe, felices.

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