Las críticas de Daniel Farriol:
Insaciable
Insaciable (Saccharine) es un drama de terror sobrenatural australiano que está escrito y dirigido por Natalie Erika James (Relic, Apartment 7A). Hana, una estudiante de medicina con una fuerte dismorfia corporal, se somete a una moda de adelgazamiento tan absurda como macabra: comer cenizas humanas. A partir de ese momento, comienza a ser acosada por un fantasma hambriento, una manifestación literal del mito del ‘hungry ghost’.
Está protagonizada por Midori Francis, Danielle Macdonald, Madeleine Madden, Robert Taylor, Annie Shapero y Emily Milledge. Tras su paso por la Berlinale y Sundance, la película tuvo su estreno en España en PUFA (Pucela Fantástica) 2026, como película inaugural, alzándose con el Premio a Mejor Dirección, mientras que comercialmente ha llegado a salas el día 24 de julio de 2026 de la mano de Diamond Films.

El fantasma hambriento que se alimenta del miedo
Insaciable es una excelente película de terror sobrenatural que focaliza su mirada en la obsesión contemporánea por el culto al cuerpo y en los desórdenes alimenticios provocados por la inseguridad con el propio cuerpo. La protagonista es Hana (fantástica Midori Francis), una joven que asiste regularmente al gimnasio y quiere adelgazar utilizando un «método milagro», aunque en realidad padece dismorfia corporal (trastorno mental que amplifica los presuntos defectos físicos de uno mismo). Es fundamental entender esto último para asimilar todo lo que sucede después en la película y, en especial, en su controvertido desenlace. Porque la película adopta desde el principio el punto de vista de Hana, una narradora poco fiable, de manera que habrá que poner en entredicho muchas de las cosas que suceden con posterioridad.
Las raíces culturales son otro aspecto interesante para entender mejor al personaje, es algo que se desliza en la trama de soslayo sin profundizar demasiado en ello, más allá de las breves apariciones de la madre o la presencia anecdótica de un butsudan (altar japonés para venerar a Buda y a los antepasados) en el interior de la casa familiar. Al igual que la propia actriz que la interpreta, Hana tiene ascendencia japonesa, y sus creencias están ligadas a su educación religiosa. Por eso la aparición posterior de un «hungry ghost (fantasma hambriento)» que le acosa y le obliga a ingerir alimentos sin mesura, es algo que cobra un doble sentido y convierte la metáfora en una amenaza física.
En el budismo estos fantasmas son seres atormentados con un hambre insaciable a los que se realizan ofrendas en forma de comida para apaciguarlos, pero en psicología es un término que sirve para definir las adicciones. Ambos conceptos se unifican en la película para explicar la deriva emocional y psicológica que sufre la protagonista.

Un body horror incómodo
Insaciable es un body horror incómodo y, en algunos momentos, conscientemente desagradable que nos obliga a presenciar con detalle las comilonas nocturnas de Hana o las morbosas autopsias diurnas que realiza como estudiante de medicina (muy cronenbergianas).
Parece que algo está cambiando en el terror comercial y se está apostando por historias más arriesgadas y explícitas, sin miedo a incomodar al espectador. Lo vimos recientemente con La sustancia (Coralie Fargeat, 2024) o La hermanastra fea (Emilie Blichfeldt, 2025), o también con las últimas incursiones de Lee Cronin en el terror, Posesión infernal: El despertar (2023) y La momia (2026). Todas ellas son películas con elementos de horror corporal y secuencias que no se cortan un pelo en su escabrosa explicitud, seguro que los menos iniciados en estas lides tienen que cerrar los ojos en algún momento.
Tras las cámaras de Insaciable se encuentra la directora australiana Natalie Erika James, una de las voces femeninas más interesantes del cine de género actual que sigue acercándose a los miedos cotidianos a través del imaginario de las historias clásicas de fantasmas. Tras la inquietante Relic (2020), donde retrataba el miedo a la vejez de una manera muy particular que vinculaba el deterioro de la mente humana a la estructura decadente de una casa familiar, en esta ocasión, aborda un interesante ensayo psicoanalítico acerca de los trastornos de la alimentación y la salud mental en nuestra sociedad, utilizando como marco el folclore budista para describir fobias sociales universales, muchas de ellas potenciadas en la actualidad por la falsa imagen que proyectamos a través de las redes sociales.

La ansiedad social en el centro de la historia
La película está repleta de ideas visuales, metáforas y soluciones narrativas que demuestran la inteligencia de la directora en la puesta en escena para lograr generar terror desde lo cotidiano. Por ejemplo, el fantasma obeso se muestra a través de los reflejos, principalmente objetos convexos como una cuchara, un símbolo de la deformidad que perciben las personas que padecen estos trastornos cuando se enfrentan al juicio de un espejo común. En el resto de apariciones del fantasma solo vemos el efecto de su peso sobre otros objetos o aplastando a la propia protagonista en una de las secuencias más aterradoras y originales.
El terror aquí es cercano y reconocible. Es la insatisfacción, la inseguridad y el sentimiento de inferioridad, también la ansiedad social o el miedo al propio cuerpo; en definitiva, es la alienación social provocada por la percepción interior de que no encajamos o no pertenecemos a un determinado lugar. De ahí que la procedencia de la protagonista vuelva a adquirir un sentido más amplio (y oculto) que haya que sumar a los traumas infantiles que se evidencian en imágenes a través de la relación con su padre.
Otro punto a favor de la película es la transformación física de la protagonista y su paulatino adelgazamiento, está realizada de una manera asombrosa y creíble, destacando también esos créditos pegajosos que abren y cierran la historia. Todos los detalles están cuidados al milímetro. Por todos estos temas planteados, la película Insaciable me parece un ejercicio brillante de terror psicológico con mucha más miga de lo que aparenta a simple vista, aunque es cierto que también puede disfrutarse de una manera más epidérmica si nos preocupamos únicamente por la historia de fantasmas y su propuesta de terror corporal.
¿Qué te ha parecido la película ‘Insaciable (Saccharine)’?
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