AMFF 2026. Crítica de ‘Eephus’: El último partido de nuestras vidas

Las críticas de Daniel Farriol en el AMFF 2026:
Eephus

Eephus es una comedia dramática estadounidense que está dirigida por Carson Lund, coescribiendo el guion junto a Michael Basta y Nate Fisher. Mientras un inminente proyecto de construcción se cierne sobre un querido campo de béisbol de un pequeño pueblo, un par de equipos de la liga recreativa de Nueva Inglaterra se enfrentan por última vez. Las tensiones estallan y se comparten risas ceremoniales mientras una era de compañerismo y evasión se desvanece hacia un futuro incierto.

Está protagonizada por Keith William Richards, Stephen Radochia, Cliff Blake, Chris Goodwin, Theodore Bouloukos, John R. Smith Jnr., David Pridemore, Conner Marx, Nate Fisher, Keith Poulson y Frederick Wiseman (voz). Desde el 24 de julio de 2026, la película se estrenó en España en la Sección Punto de Encuentro de Seminci 2024 y se ha incluido como parte de la Sección Rebels de la programación del Atlàntida Film Festival, de la mano del Filmin.

Una película suspendida en la nostalgia

Eephus es el nombre que recibe en béisbol un lanzamiento lento con un arco pronunciado que confunde al bateador al tener la impresión que la bola queda suspendida en el aire sobre el home plate (zona de bateo). Aunque fue popularizado en la década de los 40, no es un lanzamiento habitual en los partidos profesionales. En la película que nos ocupa, dirigida por el cineasta independiente Carson Lund, se convierte en una metáfora sobre el paso del tiempo y la felicidad efímera.

La trama nos lleva hasta un viejo campo de Nueva Inglaterra donde habitualmente se disputan encuentros de la liga no profesional de béisbol. Allí se reúnen los integrantes de Riverdogs y Adler’s Paint, dos equipos amateurs que viven el juego de una manera un tanto especial, más como una reunión de amigos que como una competición real. Pero no se trata de un partido más, es el último partido que se jugará allí. A través de las conversaciones entre los jugadores descubrimos que se ha aprobado un proyecto para reconvertir el terreno en un espacio educativo donde va a construirse una escuela. El campo de béisbol va a desaparecer y, con él, una forma de vida.

El béisbol y la vida

Eephus lanza una mirada nostálgica sobre la vida al más puro estilo naturalista de Richard Linklater. Es una película que transcurre sin estridencias y con la cadencia lenta que tiene un partido de béisbol, pero el juego acaba siendo una mera excusa para reflexionar sobre los sueños rotos, el sentido de comunidad y las etapas vitales que nos obligan a renunciar a cosas que nos hacían felices. Por eso la cámara está más pendiente de los jugadores y de los banquillos que del propio desarrollo del partido.

No es necesario entender las reglas del béisbol para disfrutar de la película aunque sí para asimilar las acciones del partido que se intercalan entre conversaciones aparentemente banales. De hecho, en un momento dado, uno de los improvisados espectadores que asisten al partido reconoce no entender las reglas del juego y, sin embargo, sigue allí mirando. Eso mismo le sucederá a parte del público que nunca habrá visto un partido de béisbol completo.

Lo que importa aquí es el colectivo y la sensación de comunidad que existe alrededor del deporte no profesional, el reunirse entre amigos para jugar un último partido, echarse una risas o beber cerveza para celebrarlo. Eephus acontece en un campo de béisbol, pero bien podría situarse en cualquier otro lugar. Los jugadores son personas normales que buscan una evasión a sus rutinarias existencias, una manera de recordar viejas batallitas para sentirse jóvenes de nuevo, aunque a muchos de ellos la condición física ya no les acompaña como antaño.

Tradición y pasión

El partido se alarga más de lo previsto, los árbitros se marchan antes de finalizar, algunos jugadores son reclamados por sus compromisos familiares y la noche se cierne sobre ellos antes de que finalicen las últimas entradas del juego. Ninguno de los dos equipos quiere ganar realmente, eso no importa, prefieren que el partido se alargue para no tener que asumir el fin de una era. Y no solo en sus vidas porque la película nos muestra cómo en el campo contiguo hay jóvenes que juegan a fútbol, una manera de constatar de manera lúdica el cambio generacional que hay en el país.

Carson Lund realiza un retrato de personajes sincero y conmovedor, sin caer nunca en lo melodramático, pero con una profundidad melancólica y casi crepuscular que va calando en el espectador por encima de la aparente ligereza del argumento. En eso tienen mucha importancia las decisiones narrativas del director, lo que muestra en cada momento a través del encuadre, por ejemplo, esos fuegos artificiales fuera de cuadro que iluminan vagamente a los coches alejándose por última vez del campo que tanta felicidad ha regalado a la gente del pueblo.

Eephus es una comedia sencilla y entretenida, con un poso amargo, que se aleja de la visión competitiva del deporte de élite para concentrarse en la parte humana, celebrando las tradiciones que mantienen vivas nuestras pasiones.


¿Qué te ha parecido la película ‘Eephus’?

Eephus

6.4

Puntuación

6.4/10

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