lunes, abril 15, 2024

Crítica de ‘Terrifier 2’: El payaso demoníaco contra la valquiria alada

Las críticas de Daniel Farriol:
Terrifier 2

Terrifier 2 (2022) es un filme de terror estadounidense que está escrito y dirigido por Damien Leone (Frankenstein vs. The Mummy, La víspera de Halloween). La historia continúa justo después de los hechos acontecidos en la primera entrega donde el payaso Art es resucitado por una entidad sobrenatural para regresar al condado de Miles al año siguiente para continuar con su espiral de asesinatos, esta vez, persiguiendo a una adolescente y a su hermano menor en una nueva noche de Halloween.

Está protagonizada por Lauren LaVera (The Fetus, Not for Nothing), David Howard Thornton (The Mean One, Stream), Elliott Fullam, Sarah Voigt, Kailey Hyman, Griffin Santopietro (Paracosm, Cobra Kai), Owen Myre, Casey Hartnett y Amelie McLain. La película se ha estrenado en España en cines gracias a Selecta Vision el día 24 de Febrero de 2023. Puedes consultar aquí nuestra crítica sobre la primera parte Terrifier (Damien Leone, 2016).

El payaso Art es un fiel seguidor de Michael Myers

Terrifier 2 es la esperada secuela del slasher Terrifier (Damien Leone, 2016), un filme de Serie B que en su momento pasó sin pena ni gloria y que ahora se ha catapultado a la categoría de película de culto para los adictos al gore gracias a la aparición de un personaje tan aterrador como es el payaso Art the Clown. La primera secuencia de esta segunda entrega continúa donde lo dejó la primera, es decir, en aquella sala de autopsias donde un forense se disponía a pasar la noche abriendo en canal el cadáver del payaso asesino presuntamente muerto y se encontraba con la desagradable sorpresa de que el fiambre recobraba la vida. Esa escena planteaba un evento sobrenatural que se explora ahora con mayor detenimiento, pero sin revelar todas las claves que aún pueden dar cuerda al payaso para rato.

Acto seguido a esa secuencia, en la que se sentarán las bases del grado de brutalidad con el que nos obsequiarán después, la película copia la estructura narrativa que tenía Halloween 2 (Rick Rosenthal, 1981) para trasladarnos al ficticio Condado de Miles justo un año después de la matanza que se produjo la noche de Halloween en ese mismo lugar. El director Damien Leone desarrolla esta vez un guion mucho más elaborado y ambicioso en el que disemina guiños o «huevos de pascua» que funcionan con el mismo espíritu reverencial hacia los clásicos del género que ya poseía la primera parte.

Se acentúan, pues, las influencias estilísticas del cine de Wes Craven, George A. Romero o John Carpenter, añadiendo unas extrañas secuencias oníricas que acontecen durante un ficticio programa infantil de televisión que nos remite directamente al universo de pesadilla-realidad que encontrábamos en la franquicia de Pesadilla en Elm Street.

Terrifier 2

Todo ángel necesita un demonio para poder volar

En la crítica de Terrifier ya comenté extensamente los paralelismos existentes entre el payaso Art y Michael Myers, algo que se potencia con ese inicio secuencial en paralelo de ambas secuelas, pero es que la analogía hacia la saga Halloween no se queda ahí. En Terrifier 2 escuchamos durante la escena del sueño una canción infantil titulada «Clown Café», compuesta por Al y Jon Kaplan e interpretada por Leah Voysey, que me recordó mucho al efecto subliminal que poseía la tonada del anuncio de las máscaras de Halloween III: El día de la bruja (Tommy Lee Wallace, 1982). Tal vez sea casualidad porque los significados que adquieren ambas canciones en el desarrollo de la película son distintos, pero la manera de acercarse al terror adulto a partir de los miedos infantiles es el mismo.

En Terrifier 2 se introducen igualmente nuevos personajes que propician una prometedora equivalencia para secuelas venideras entre la confrontación de Myers Myers/Laurie Strode y la de Art the Clown/Sienna Shaw (Lauren LaVera). Sienna es la típica adolescente de una película slasher con sus mismas inquietudes y con amiguetes hormonalmente agitados. También es aficionada al cosplay y la veremos preparar un ligerito traje de valkiria alada que piensa llevar a la fiesta de Halloween mientras discute a diario con su protectora madre, Barbara (Sarah Voigt), y con su hermano pequeño, Jonathan (Elliott Fullam), un niño bastante rarito que tiene mucha curiosidad por los crímenes reales y que pretende disfrazarse de payaso Art.

Aún no conoceremos en esta entrega cuál es la conexión exacta de los orígenes del payaso con la familia Shaw, pero se nos desvelan algunos detalles interesantes, especialmente relacionados con el padre fallecido. Precisamente uno de los avances argumentales que tiene esta secuela, además de proponerle una scream queen a su altura, es iniciar una mitología propia alrededor del siniestro asesino al que aquí veremos acompañado por amiga imaginaria (¿o no tanto?) cuya presencia resulta igualmente aterradora.

Terrifier 2

Un salto cualitativo

Terrifier 2 está mucho más cuidada en todos los aspectos técnicos que su predecesora. Se nota el salto cualitativo entre los 35.000 euros que costó la primera y los 250.000 euros aproximados de esta segunda que permiten al director componer secuencias más elaboradas en el aspecto narrativo y manejar efectos visuales más satisfactorios, además de tener a su disposición un mejor reparto y los suficientes litros de sangre para salpicar la pantalla con vísceras durante los 138 minutos que dura esta perturbada secuela. Se pierde el efecto sorpresa de la primera, pero se compensa con la mejoría que hay en la puesta en escena.

Si Terrifier tenía un sabor marcadamente noventero que no renunciaba nunca a los maestros del terror de décadas anteriores, en Terrifier 2 el homenaje nostálgico al terror de los años 70-80 se evidencia a través de las texturas que ofrece la fotografía de George Steuber o de los sintetizadores que inundan la banda sonora compuesta por Paul Wiley. Eso sí, no esperes hallar aquí un ejercicio de género tan bien pulimentado como el de Ti West en X (2022), el bueno de Damien Leone es un artesano mucho más bruto en ese acercamiento al terror sin cortapisas, recordando mucho a aquellas películas de videoclub que daban miedo y asco con tan solo mirar su grasienta carátula.

Por eso en la película hay homenajes explícitos tan diversos que incluyen momentos con personajes mirando fragmentos de películas como La mansión de los horrores (William Castle, 1959), La noche de los muertos vivientes (George A. Romero, 1968) o la inefable Plan 9 del espacio exterior (Ed Wood, 1959), además de aparecer en la escena de la tienda de disfraces la misma máquina de Zoltar que salía en Big (Penny Marshall, 1988).

Terrifier 2

«Art was here»

Terrifier 2 da un paso de gigante en sus pretensiones de convertir a Art en un nuevo icono del terror y no solo por haber conseguido la hazaña de estrenar su película en cientos de multisalas de cines comerciales de las que imagino saldrá más de un espectador insensato en desbandada al no imaginarse lo que va a ver. Aquellas frases publicitarias de que la «gente se desmaya viéndola» o «vomita» no sé si serán ciertas, pero ya os adelanto que si no estás acostumbrado a ver escenas gore se te pueden salir las palomitas por las orejas.

Leone no escatima en mostrar con todo detalle la violencia gratuita que ejerce el payaso con una crueldad intolerable hacia sus víctimas (mención aparte merece, por ejemplo, la tortura a una pobre chavala a la que mutila y escalpela). Como su propio nombre indica, Art es un «artista» del terror (hasta escribe su firma sangrienta en un espejo), alguien que se regocija con el sufrimiento y que busca ser creativo en cada uno de sus asesinatos. A eso hay que añadirle la socarronería del personaje realizando gestos y muecas de clown circense en los momentos de salvajismo extremo donde imita a personajes de cine mudo interpretados por actores como Buster Keaton o Charles Chaplin o al mimo Marcel Marceau. Es un contraste insano y antinatural que transforma el mutismo de Art en una espeluznante sinfonía de horror y humor negro.

Terrifier 2 escoge adecuadamente una atracción de feria abandonada como localización final para este circo de los horrores. Allí se refuerza la idea de autorreferencialidad que caracteriza al director y a su personaje con pintadas jocosas en las paredes que rezan «Danger: Clowns» («Peligro: Payasos») o «Art Was Here» («Art estuvo aquí»). Y es que este payaso demoníaco con su bolsa de basura a cuestas ha venido para quedarse en nuestras pesadillas mucho más tiempo de lo esperado, tal y como presagia la desquiciada escena poscréditos.


¿Qué te ha parecido la película?

Terrifier 2

7

Puntuación

7.0/10

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