Ciclo Takeshi Kitano: Crítica de ’Sonatine’ (1993)

Las críticas de David Pérez «Davicine»:
Ciclo Takeshi Kitano

Sonatine

Murakawa no es solamente un gángster, sino uno especialmente violento y agresivo. Es todo lo imprudente que uno puede esperarse de un yakuza o incluso más, y ha conseguido buenas influencias. Pero empieza a estar cansado de su estilo de vida y quiere cambiar. Varios yakuzas de Tokio son enviados a Okinawa para ayudar a terminar una guerra entre gángsters. El conflicto se intensificará y Murakawa se convertirá en una pieza fundamental.

Sonatine es la película que lanzó a la fama internacional a Takeshi Kitano y supuso la consolidación del denominado “estilo Kitano”, en la que el carismático actor y director creó una verdadera obra maestra del cine criminal. Seleccionada para participar en las secciones competitivas de los festivales de Cannes y Venecia, y en la sección Premiere del Festival de Sitges, la película está protagonizada por Takeshi Kitano, Aya Kokumai, Tetsu Watanabe y Susumu Terashima.

Takeshi Kitano y la yakuza

Kitano vuelve a dirigir y protagonizar una película centrada en la yakuza. En Sonatine, Murakawa (Takeshi Kitano) ha estado en la yakuza durante años, se ha abierto camino en la jerarquía de su clan y controla un territorio pequeño pero muy fértil con sus hombres. Sin embargo, se está cansando de la vida de gángster cuando le dice a su subordinado Ken que le gustaría salir, aunque las nuevas órdenes del liderazgo del clan siempre se interponen en su camino. Esto le da a Murakawa la ingrata tarea de intervenir en lo que en realidad es una disputa menor entre dos bandas de Okinawa.

Murakawa tiene dudas sobre la orden, ya que sospecha que le ocultan otros motivos, pero aún así debe aceptar la orden. Apenas unas horas después de que Murakawa y sus hombres llegan a Okinawa, esta suposición resulta ser cierta. Si bien la disputa fue en realidad una insignificancia, una de las pandillas ha lanzado una cacería de Murakawa y su séquito, prometiendo el control de su territorio en Tokio si logran matarlo a él y a sus hombres. Murakawa no tiene más remedio que huir con sus hombres y esconderse, tratando de matar el tiempo, aunque cada día que esperan su imparable destino se acerca.

Violencia y belleza fiel a su estilo

Takeshi Kitano logró con su cuarta película llegar por primera vez a una audiencia internacional, y es que nada menos que Quentin Tarantino fue quien respaldó el estreno de esta obra de Kitano en Estados Unidos. Tanto artística como narrativamente, Sonatine muestra todo lo que ya, desde ese momento, sería claramente el estilo propio del cineasta, siendo igualmente imposible clasificarla en un sólo género, como sucedió con algunas de sus películas anteriores, como Violent Cop y Boiling Point.

Bajo la apariencia de un thriller de la yakuza, Sonatine se transforma en algo completamente diferente cuando Murakawa y sus hombres llegan a Okinawa, que aún moviéndose en ese género, tiene muchos detalles de drama filosófico. Pero no hace falta esperar a ese momento, pues el propio personaje de Kitano, Murakawa, no es el típico estereotipo del gángster que acostumbramos a ver en otras películas, siendo alguien pasivo y cansado de la vida, no solo de su profesión, reduciéndose la figura del mafioso a su esencia. Y bebiendo de sus títulos anteriores, también tenemos, como en Escenas en el mar, la representación del océano y la playa, que más allá del mero divertimento y placer para el descanso, suponen un símbolo del cambio y una transición entre el mundo carnal y el más allá, una especie de transición a la muerte para la que ya se está preparando el protagonista.

Todo lo que hace que la obra de Kitano sea tan típica está aquí en cantidades suficientes como para que destaque por encima de sus predecesoras, y es que además de la hermosa partitura de Joe Hisaishi y la espléndida fotografía de Katsumi Yanagijima, Kitano nos brinda algo que invariablemente transmite siempre en su obra, esa mezcla peculiar pero entretenida (a la par que sorprendente) de humor y violencia. Podemos estar riendo a carcajadas en una escena, y en la siguiente estamos sobrecogidos por la violencia que nos muestran, algo que equilibra de maravilla Kitano, y es que las escenas de humor físico hilarante ayudan a que la brutal violencia sea mucho más inquietante.

La serenidad de Kitano

Kitano vuelve a ofrecer una de sus interpretaciones características, y es que, gracias a su guion, Murakawa es un personaje marcado por un fatalismo un tanto absurdo, y a pesar de los juegos infantiles con los que pasa el tiempo junto a sus hombres, deja claro que tiene conocimiento del destino final que no pueden evitar, con algo impredecible detrás de sus ojos, que se mueve entre el desprecio y la indiferencia. Kitano sabe transmitir con maestría esa actitud impasible y conseguir que sus personajes sean francamente fascinantes.

Al igual que sus personajes, el ritmo de la película parece que no se resiente ni se acelera en ningún momento, a pesar de cambiar los escenarios de una ciudad a otra y aparecer nuevos personajes, pues todo parece estar dispuesto para llevarnos de la mano para que la dramaturgia sea la que mantenga el suspense, y no necesitemos de una acelerada narración para atraparnos, pues a pesar de su pausado ritmo es una película que no se hace pesada en ningún momento, y la despreocupación de sus personajes parece afectarnos como espectadores.

Como también parece habitual en su cine, la vida y la muerte tienen un lugar destacado en el corazón de Kitano, y a pesar de mostrarnos muchas de las reacciones habituales que tienen los gánsteres cuando son traicionados, como bien podría ser la venganza, Sonatine claramente quiere tratar de contarnos mucho más, todo ello funcionando como un reloj para el que los minutos no pasan pero el tiempo no se detiene, impasible ante lo que acontece a su alrededor.

Sonatine es una película de una inconmensurable belleza melancólica en la que Kitano conecta la comedia con la muerte y la violencia como si fuera una pequeña y ligera sonata, todo ello de una forma que solo este cineasta sabe lograr gracias a una maravillosa fotografía y una impresionante banda sonora.


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Sonatine

9

Puntuación

9.0/10

David Pérez "Davicine"

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

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