Los artículos de Daniel Farriol:
40 películas de cine fantástico y de terror que vimos en 2025
Vamos con el repaso anual de las películas más destacadas que nos ha dejado el fantástico durante el año 2025 (películas estrenadas en salas o plataformas en España). No están todas, no hace falta que indiquéis «falta esta» porque es evidente que en cualquier lista faltan películas, pero en alguna cifra hay que parar o me darán las campanadas del próximo año, así que este año lo he dejado en 40.
HERETIC (HEREJE)
(Scott Beck, Bryan Woods, 2024)
El año cinéfilo en España para los fans del fantástico se inició el mismo día 1 de enero de 2025 con el estreno de Heretic, un thriller maquiavélico y agnóstico que elude los lugares comunes del terror religioso para adentrarse en un fascinante territorio teatralizado donde el verbo está por encima de la acción, con reflexiones acerca de la fe y el control religioso, sin perder de vista una tensión latente en el ambiente que irá in crescendo. La trama nos presenta a dos jóvenes e ingenuas misioneras que se enfrentan física y dialécticamente a un mefistofélico Hugh Grant (mejor que nunca) en una película de desarrollo inteligente que te mantiene pegado a la pantalla.
HOMBRE LOBO
(Leigh Whannell, 2025)
El mito del Hombre Lobo fue la primera revisión del año respecto a los monstruos clásicos e intemporales del cine, luego llegarían otras sobre Frankenstein o Drácula, por ejemplo. Este nuevo acercamiento al entrañable peludo amante de la Luna Llena funciona mejor en su retrato familiar e íntimo, gracias también a unas buenas interpretaciones del elenco, que cuando comienza la inevitable transformación, ahí la película parece perder el rumbo con secuencias de acción que no son suficientemente aterradoras. Se advierte cierta intencionalidad en abarcar reflexiones más profundas acerca de la humanidad enfrentada a nuestra propia monstruosidad o sobre el sacrificio ligado al amor, pero las metáforas licantrópicas se quedan a medio camino en esta suerte de body horror con similitudes a la dolorosa metamorfosis de La mosca (David Cronenberg, 1986), pero sin el impacto emocional de aquella.
LA ACOMPAÑANTE
(Drew Hancock, 2025)
En apariencia se trata de una intrascendente comedia de terror aunque sabe jugar la baza del disfrute instantáneo más allá de que su impacto se diluya en la memoria. Una deslumbrante Sophie Thatcher encarna una explosiva combinación entre trad wife y Terminator que sirve para poner sobre la mesa el debate sobre las relaciones abusivas, la masculinidad tóxica y el regreso a la cultura estadounidense del american way of life como modelo ideal para las familias de corte conservador.
La película es una mamarrachada entretenida con algún giro de guion inesperado y buenas dosis de sangre que nos advierte de los peligros que conllevan las nuevas tecnologías en las relaciones personales. En realidad, entre asesinato y asesinato, bajo una retorcida trama que se va complicando a modo de noir clásico, nos encontramos frente a una perversa alegoría que plantea la autoaceptación como única vía de escape a la dependencia emocional y al monitoreo al que nos someten las parejas controladoras.
THE MONKEY
(Osgood Perkins, 2025)
The Monkey es un paréntesis lúdico en la filmografía de su director, una comedia de terror que adapta libremente un relato corto de Stephen King, donde lo que menos importa es el desarrollo de la historia y su atractivo principal son las esperpénticas muertes provocadas por el muñeco diabólico de turno. El punto de partida es similar a otras películas sobre objetos malditos en los que el sufridor protagonista (a menudo son personas que sufren el acoso o desprecio del entorno), encuentra el consuelo en un muñeco u objeto ancestral que puede llevar a cabo tus sueños más oscuros.
Es la premisa, con distintos matices, de M3GAN (Gerard Johnstone, 2022), Siete deseos (John R. Leonetti, 2017) o El calendario de Adviento (Patrick Ridremont, 2021), pero la originalidad aquí radica en que el mono va por libre y no accede a las peticiones de sus poseedores, así que nunca sabes quién será su próxima víctima. Perkins se divierte a lo grande salpicando la pantalla con sangre y vísceras en un cuento macabro repleto de humor negro, pero hasta la fecha es también el trabajo menos interesante dentro de su filmografía.
PRESENCE
(Steven Soderbergh, 2024)
Historia de fantasmas que elude el terror para centrarse en los conflictos familiares y el duelo, cuya principal virtud es su original punto de vista. Soderbergh, director, y Koepp, guionista, nos acercan al otro lado, para asistir a unos acontecimientos cotidianos desde la visión que tiene una presencia que habita la casa donde se muda una familia.
La idea en sí no es nueva, existen otras películas como Los otros (Alejandro Amenábar, 2001), I Am a Ghost (Soy un fantasma) (H.P. Mendoza, 2012) o A Ghost Story (David Lowery, 2017), donde el punto de vista principal es el de un fantasma, la originalidad aquí radica en que esa idea se lleva hasta las últimas consecuencias mediante una cámara subjetiva, convirtiendo al espectador en el fantasma cotilla que vigila y cuida de la familia protagonista.
El problema es que los personajes son poco interesantes y el desarrollo de la trama es propio de un telefilme (con giro final sorpresa pillado por los pelos), los movimientos de cámara acaban mareando (por aquello de que los fantasmas se deslizan volando) y el uso de ópticas angulares incrementan la sensación de fealdad en la puesta en escena, algo que normalmente es uno de los puntos fuertes del director. Presence es una película interesante narrativamente, pero que no asusta, fascina, ni conmueve.
STING. ARAÑA ASESINA
(Kiah Roache-Turner, 2024)
Detrás de este película de terror arácnido se encuentra el espíritu de las comedias ochenteras de terror como Gremlins (Joe Dante, 1984) o Critters (Stephen Herek, 1986), e incluso, se pueden hallar referencias a otras películas como Alien, el octavo pasajero (Ridley Scott, 1979), en las secuencias donde el bicho anida en los conductos de aire que comunican las diversas estancias del edificio como si se tratase de la nave Nostromo.
Roache-Turner crea un entretenimiento ligero que hará las delicias de los cinéfilos nostálgicos del fantástico de Serie B mediante un tono desprejuiciado y con suficiente mala baba para hacernos reír cuando el silbido de la araña avecina cuál será su próxima víctima. Por desgracia, flaquea bastante en el perfilado de los personajes principales o cuando intenta conjugar el drama familiar con el festín sangriento del último acto. Te gustará si echas de menos el olor a naftalina de unas estanterías de videoclub de barrio y lo pasarás mal si las arañas son una de tus fobias, pero el resto del público se quedará fuera de juego.
UNA BALLENA
(Pablo Hernando, 2024)
Una ballena es una película tan enigmática que requiere más de un visionado para completarla. Es de las que crece en el recuerdo y resulta necesario entender de antemano los códigos que nos propone para superar nuestro desconcierto ante su (consciente) hermetismo. Una rara avis de nuestro cine deudora del fatalismo de Jean-Pierre Melville en El silencio de un hombre (1967) que también abraza el oscurantismo de Carlos Vermut en Magical Girl (2014), pero que sobre todo es un remake apócrifo de Under the Skin (Jonathan Glazer, 2013), servido a modo de fantasía mitológica bañada en grasa y sangre para reflexionar sobre el proceso de deshumanización en nuestra sociedad. Transita entre el noir estilizado y la fábula.
LOS PECADORES
(Sinners)
(Ryan Coogler, 2025)
Para muchos, incluidos los amigos del podcast Marea Nocturna, es la película de terror del 2025. Su éxito crítico es casi unánime, lo que le ha llevado a estar en la parrilla de salida para los Oscar junto a Una batalla tras otra (Paul Thomas Anderson, 2025), Hamnet (Chloé Zhao, 2025) o Marty Supreme (Joshua Safdie, 2025), el 22 de enero veremos cuantas nominaciones logra al final, algo que puede ser histórico para una película de género, ya que siempre suelen ser ninguneadas en este tipo de premios.
Ambientada en los convulsos años 30 con el KKK haciendo de las suyas, Los pecadores se inicia como un drama sureño y musical sobre el poder transformador del blues que vira después hacia la blaxploitation y el grindhouse en su imitación vampírica de Abierto hasta el amanecer (Robert Rodriguez, 1996). La combinación ha sorprendido a muchos aunque a mi me resulta desconcertante su estética glamurosa y trascendental a lo Barry Jenkins para una historia con espíritu de Serie B.
Su denuncia del racismo a través del cine de género sigue la estela de películas como Déjame salir (Jordan Peele, 2016), Antebellum (Gerard Bush y Christopher Renz, 2020), Master (Mariama Diallo, 2022) o la serie Them (Little Marvin, 2021), que tratan el tema como un mal endémico en nuestra sociedad desde la época de la esclavitud. Coogler se une a la ola del «Black Horror» para regalarnos un caramelo envenenado que curiosamente funciona mejor cuanto más alejado del género se encuentra.
UNTIL DAWN
(David F. Sandberg, 2025)
Terror genérico de bucles temporales que a modo de Feliz día de tu muerte (Christopher Landon, 2017) obliga a sus protagonistas a morir asesinados de manera brutal, una y otra vez, hasta que consigan encontrar una solución que les permita continuar con su vida normal. La película se inspira en un exitoso videojuego y, tras un inicio prometedor cercano al slasher sureño de toda la vida, la fórmula de repetición se vuelve cansina y con pocas ideas nuevas que proponer. Los personajes a menudo toman decisiones absurdas y la historia de fondo (la manifestación de los miedos como la pérdida de un ser querido) queda en un segundo plano. Terror palomitero y sin pretensiones para todos los públicos, con un tramo final lleno de jump scares y suficientes muertes violentas para entretener al personal.
DESTINO FINAL: LAZOS DE SANGRE
(Zach Lipovsky, Adam B. Stein, 2025)
La sexta entrega de la saga es una de las más divertidas. La Muerte sigue acechando a todos aquellos que intentan eludirla y aquí se ceba con todas las generaciones de una familia en venganza a la premonición que tuvo una mujer que salvó a cientos de personas de morir en una catástrofe en el restaurante giratorio «Skyview» en 1968. La escena de apertura es alucinante, nada que ver con una película de Serie B como se presupone a la saga, y demuestra que los directores se han tomado esta secuela muy en serio… al menos, en lo que hace referencia a la puesta en escena. El resto es lo de siempre, una consecución de muertes violentas planteadas con toda la mala baba del mundo que siguen sorprendiendo por su creatividad y cachondeo (especialmente descacharrantes son los dos «accidentes» protagonizados por un personaje con piercings).
Pero Lipovsky y Stein no se limitan a dar carnaza sin sentido al cinéfilo palomitero, las secuencias de las muertes están planificadas al milímetro y saben manejar a la perfección el suspense hitchcockiano para anticiparnos los posibles peligros que rodean a los personajes. Otra razón por la que Destino final: Lazos de sangre merece estar en esta lista es el precioso homenaje al actor Tony Todd, quien ya enfermo de cáncer de estómago y que murió poco después del rodaje, tiene una escena antológica en la que se despide de la audiencia con unas frases acerca de la muerte y la necesidad de vivir intensamente cada momento. Sin duda, uno de los momentos más memorables en lo que respecta al cine fantástico de este año.
28 AÑOS DESPUÉS
(Danny Boyle, 2025)
«Los zombis no corren» decía el maestro George A. Romero, pero Danny Boyle nunca ha opinado lo mismo. La tercera entrega de la saga es una hiperbólica revisión del apocalipsis influenciada por la pandemia real que hace unos años asoló al mundo. De ahí que la trama comience en una isla que queda aislada del continente cada vez que sube la marea. Allí vive encerrado un pequeño grupo de supervivientes que parece ajeno a la vida en el exterior, casi como los habitantes en el pueblo de El bosque (M. Night Shyamalan, 2004).
La película posee un ritmo frenético que combina excelentes secuencias de acción con otros momentos más íntimos que buscan reflexionar sobre la condición humana y el sentido de la existencia, pero Boyle no está para muchas historias, por lo que casi siempre utiliza un montaje espasmódico y videoclipero donde su narrativa visual no siempre está acorde con lo que quiere transmitir.
La película impacta y entretiene por su adrenalina, las escenas violentas contienen la dosis justa de sangre para no ahuyentar a los espectadores menos prolíficos en el género, pero el guion que firma junto a Alex Garland da serios bandazos en su intento de revitalizar el apocalipsis zombi. Por ejemplo, reciclan ideas filosóficas de «El corazón de las tinieblas» (y la adaptación cinematográfica de Coppola), algo que combinan con un drama familiar telenovelesco que busca la conexión emocional con el público y que provoca situaciones poco creíbles en mitad de un apocalipsis, para desembocar finalmente en un desenlace caricaturesco que no augura nada bueno para la continuación que llegará este 2026. Veremos.
MADS
(David Moreau, 2024)
MadS actualiza los códigos del «nuevo extremismo francés» de principios del siglo XXI con generosas dosis de hemoglobina, sexo y violencia, los que traslada a nuestro tiempo como reflejo generacional de una juventud ávida de estímulos. Pero sobre todo se trata de un ejercicio de estilo absolutamente inmersivo que obliga al espectador vivir la pesadilla de sus protagonistas en primera persona, adentrándose con audacia en el subgénero de «infectados» mediante un único y espectacular plano secuencia (alguna trampilla hay, claro). Si queremos buscar una dimensión social que vaya más allá del puro disfrute palomitero, el filme también puede entenderse como una reflexión acerca de las consecuencias del abuso de las drogas y sobre la transformación identitaria que sufren las personas cuando las sustancias químicas controlan sus emociones.
M3GAN 2.0
(Gerard Johnstone, 2025)
No funcionó tan bien como se esperaba esta secuela sobre la muñeca diabólica danzarina, sin embargo, se trata de una disfrutona continuación que no se limita a copiar el material original si no que propone una derivación nueva a las aventuras de esta Terminator millennial que sigue sembrando el caos allá por donde pasa aunque, esta vez, con unas actualizaciones en su software que la convierten en aliada de los humanos protagonistas. Menos infantiloide que la anterior, la secuela funciona más como un thriller tecnológico que como película de terror puro, pero sirve como distracción pasajera si no se le exige mucho.
DEVUÉLVEMELA
(Danny Philippou, Michael Philippou, 2025)
Los gemelos youtubers Philippou volvieron a traer el terror en pleno mes de agosto como ya hicieron con su apabullante ópera prima Háblame (2022). Ambas películas utilizan el género para adentrarse en los recovecos más oscuros del duelo y la necesidad afectiva de recuperar el contacto con nuestros seres queridos ya fallecidos. Más ambiciosa que la anterior y, por momentos, caótica narrativamente hablando debido a algunas decisiones de guion discutibles, su nueva propuesta sale a flote en una piscina sangrienta con escenas cercanas al gore, sin olvidarse del profundizar en el drama interior de sus personajes. La película sorprende por su atrevimiento formal y construye con éxito una atmósfera malsana, casi mortuoria y nada complaciente con el espectador que se te mete debajo de la piel como un parásito larvario que acrecienta nuestro desasosiego ante la deriva mental de una superlativa Sally Hawkins.
WEAPONS
(Zach Cregger, 2025)
Otro de los pelotazos de 2025 para los amantes del terror, ha sido Weapons. El director de Barbarian (2022), regresa con un filme igual de juguetón que utiliza un formato fragmentado a través del punto de vista de los personajes implicados para vestir de complejidad una trama que no lo es tanto. De todas formas, logra estirar el misterio y la inquietud ante todo lo que envuelve a las desapariciones de los niños para conducirnos a un final realmente espeluznante.
Cregger maneja con sabiduría una combinación genérica que nos adentra en el terror sobrenatural sin escatimar tiempo en situaciones humorísticas o esperpénticas (la caracterización de la tía Gladys), mientras describe el drama interior por el que pasan los personajes principales (adicciones, bullying, inseguridad, inmadurez afectiva, etc). Podría haber naufragado fácilmente en esa combinación de elementos, pero la estructura narrativa ayuda a cohesionarlos y ordenarlos, de modo que el espectador solo puede dejarse llevar, engañar y sorprender por este artefacto de destrucción masiva que también puede entenderse como una metáfora política sobre la manipulación que sufre la conciencia colectiva en la actualidad.
DANGEROUS ANIMALS
(Sean Byrne, 2025)
Salen tiburones, pero no es otra película más de tiburones. Aquí los escualos no son la mayor amenaza en la película porque Dangerous Animals prefiere adentrarse de lleno en el terreno de los pycho killers y slashers noventeros, eso sí, cogiendo prestadas algunas ideas de la infame Tiburón 3D: La presa (David R. Ellis, 2011). La combinación es tan refrescante y disfrutable como, a la par, majadera y totalmente absurda. Pero si se entra en el juego y uno muerde el anzuelo para no hacerse demasiadas preguntas, el filme resulta ser un pasatiempo veraniego lleno de tensión y secuencias macabras, pese a que casi toda la acción se reduce al espacio de una pequeña embarcación. Se trata de un survival palomitero de bajo presupuesto y tono exagerado en el que Sean Byrne se mueve como pez en el agua y cuya violencia extrema se asume como parte de la diversión.
ABOVE THE KNEE
(Viljar Bøe, 2024)
Escalofriante e incómodo thriller psicológico que profundiza en las enfermedades mentales causadas por la insatisfacción y la presión social. En este caso, el protagonista sufre apotemnofilia, es decir, siente que su pierna izquierda no le pertenece y está decidido a deshacerse de esa extremidad. Minimalista y extraña, la película del director noruego Viljar Bøe se adentra en el humor negro y el body horror mediante una enfermiza cuenta atrás donde sigue la estela marcada por su celebrada Good Boy (2022) en su bizarro acercamiento a las emociones humanas. La película se estrenó en España en el Festival PUFA (Pucela Fantástica) en colaboración con la plataforma ShadowZ donde puede verse actualmente.
REGALO MALDITO
(Vicious)
(Bryan Bertino, 2025)
Regalo maldito (Vicious) es un filme de terror que se adhiere al subgénero de los objetos malditos. En esta ocasión, se trata de una misteriosa caja a la que hay que realizar tres ofrendas: algo que necesites, algo que odies y algo que ames. En caso de no hacerlo, mueres. Esa simple premisa tan ligada a las maldiciones del J-horror le sirve a Bryan Bertino para plantear una historia mucho más profunda de lo que parece a simple vista que reflexiona acerca de la depresión, la insatisfacción personal y la superación de los traumas familiares. Es una película más emocional que terrorífica, pero sabe jugar las cartas en su beneficio sin renunciar a la pureza del género, funciona tanto en esas reflexiones íntimas como cuando se pone bestia y sangrienta. Una de las películas que ha pasado desapercibida y toca reivindicar.

LA MUJER DE LAS SOMBRAS
(The Woman in the Yard)
(Jaume Collet-Serra, 2025)
La nueva propuesta del español Collet-Serra no deja a nadie indiferente: para algunos es una de las mejores películas de terror del año (por ejemplo, para el prestigioso crítico Jorge Loser), y para otros es una de las peores o, al menos, una de las más decepcionantes (ahí me posiciono yo). El inicio es sugerente, inquietante y original con la presencia de una enigmática mujer vestida de negro en el jardín de una casa habitada por una mujer depresiva y sus dos hijos.
La extraña mujer se irá acercando cada vez más a la puerta y pronto descubriremos que su figura es una amenaza metafórica en una película de terror que ahonda en temas dramáticos como el duelo o la salud mental. La puesta es escena es efectiva, pero la protagonista resulta bastante odiosa y, más allá de sus buenas intenciones, la trama avanza con cuentagotas al supeditar todo su impacto a un final cuyas piezas se desmoronan como un castillo de naipes.
EXPEDIENTE WARREN: EL ÚLTIMO RITO
(Michael Chaves, 2025)
La película de terror más taquillera del año ha sido la cuarta entrega de las andanzas de nuestra pareja de investigadores paranormales favorita: Ed y Lorraine Warren. Todas las películas de la saga han partido de una base inspirada en casos reales y, en esta ocasión, el guion toma como referencia la pesadilla sufrida por la familia Smurl en West Pittston (Pensilvania), entre los años 1973 y 1989, a raíz de mudarse a una nueva casa. El objeto maldito es un espejo y el caso fue el último que investigaron los Warren reales, así que parece acertada su elección como despedida para esta estupenda saga cinematográfica.
Por desgracia, la película es floja, la peor de las cuatro, la puesta en escena es rutinaria y ofrece pocas novedades, el terror se sirve con cuentagotas y siempre de manera formularia. El mayor interés radica precisamente en la pareja protagonista, estupendos como siempre Vera Farmiga y Patrick Wilson, asistir a sus momentos más íntimos y comprobar la evolución que han sufrido los personajes durante esta cuatro entregas. Para los horrorlovers son como de la familia y los echaremos mucho de menos.

LOS SUDARIOS
(Profanación / The Shrouds)
(David Cronenberg, 2024)
The Shrouds es una película fascinante y turbadora, pero también irregular e imperfecta, que probablemente encuentre su verdadero reconocimiento dentro de la filmografía de Cronenberg con el paso del tiempo. Imágenes truculentas se combinan con diálogos ontológicos en un trama estirada en exceso que nos habla sobre el duelo, la pérdida y el control tecnológico. El body horror de la «nueva carne» ha dado paso a largos testimonios verborreicos que hacen su cine más plomizo y filosófico, pero no por ello carente de interés. Y al igual que en otras películas de su filmografía, explora como nadie imágenes malsanas acerca de la putrefacción de los cuerpos, la enfermedad, el duelo o la dependencia tecnológica, sugiriendo una especie de simbiosis social entre hombre y máquina. Fue la película de clausura en PUFA (Pucela Fantástica).
LA LEY DE JENNY PEN
(James Ashcroft, 2024)
Curiosa e inquietante incursión en el terror geriátrico, alabada por el mismísimo Stephen King como una de las mejores películas del año, que nos regala un duelo interpretativo de altos vuelos entre Geoffrey Rush y John Lithgow. El primero interpreta a un juez que sufre un ictus que le deja paralizado la mitad de su cuerpo, por lo que debe ingresar en una residencia de ancianos (aunque parece más un manicomio) para comenzar la rehabilitación. Allí se encuentra con un anciano diabólico que maltrata física y psicológicamente al resto de pacientes, dictando La ley de Jenny Pen, una muñeca que siempre lleva consigo. La película tiene un planteamiento original y ofrece momentos malrolleros a mansalva, se siente el olor a hospital, decrepitud y enfermedad, pero los personajes y sus motivaciones no están suficientemente desarrollados.
LA ASTRONAUTA
(Jess Varley, 2025)
Terror y ciencia-ficción se unen en este fallida película que se inicia con la interesante premisa de una astronauta que regresa a la Tierra en extrañas circunstancias tras su primera misión espacial. La cuarentena la tendrá que pasar a solas en una lujosa casa aislada donde comenzará a experimentar alucinaciones y algunos cambios corporales. La película deriva entonces a una suerte de home invasion sobrenatural con bastantes lugares comunes y situaciones inverosímiles que solo mantiene en pie el buen hacer de la protagonista, Kate Mara, sin embargo, ni siquiera ella puede salvarnos de presenciar un desastroso final spielbergiano, propio del fantástico familiar de los 80, que nada tiene que ver con el tono cosechado durante el resto de la trama. Destaca la atmósfera de suspense creada en un par de secuencias, pero al guion le falta mucha cocción para proponer algo coherente.
VIEJA LOCA
(Martín Mauregui, 2025)
Coproducción hispano-argentina que combina el terror geriátrico, el humor negro y el torture porn al estilo del «Misery» de Stephen King. Las grandes bazas de la película son la caracterización de una desatada Carmen Maura y el escenario gótico de una casa vieja que se cae a cachos (¿una metáfora de la propia vida de la protagonista?). Sin embargo, no acaba de explotarse la historia de fondo y los fantasmas del pasado que habitan la maltrecha mente de la protagonista y que parecen estar relacionados con una relación sadomasoquista en plena dictadura militar, algo mucho más interesante que lo que propone la trama principal. Tiene momentos divertidos en su sadismo, pero la situación central se alarga tanto que acaba siendo redundante y aburrida.
GOOD BOY
(Ben Leonberg, 2025)
Good Boy parte de la original premisa de actualizar el subgénero de casas encantadas al colocar como protagonista principal de la historia a un perro, eso creó a su alrededor una expectación que no se corresponde con el resultado final. El punto de vista del animal se convierte en el punto de vista principal de la película (y en el del espectador), algo que se reafirma mediante la posición de la cámara a la altura de sus ojos y dejando en un segundo plano la presencia del humano (o simplemente fuera de cuadro y foco).
En realidad, lo que hace Ben Leonberg es ofrecer una mirada a los terrores primigenios muy similar a Skinamarink (Kyle Edward Ball, 2022), donde la arquitectura del espacio concentra las sombras y ruidos que nos asustaban de pequeños, cambiando la mirada infantil por la mirada perruna. En ese sentido, la película puede considerarse un coming of age canino y, también, una metáfora sobre la muerte y la enfermedad planteada desde los que sienten la pérdida.
LA HERMANASTRA FEA
(Emilie Blichfeldt, 2025)
Una de las sorpresas de la temporada ha sido esta película noruega que se llevó el Premio a Mejor Película en el Festival de Sitges. Se trata de una actualización perversa y en clave feminista del cuento de «La cenicienta», pero adoptando con inteligencia el punto de vista de unas de las malvadas hermanastras de la bondadosa doncella, la cual se convierte aquí en personaje secundario. El sueño y el objetivo en la vida de Elvira, la hermanastra, es casarse con el príncipe heredero del que está enamorada en secreto.
Sin embargo, lo que podría ser otro cuento Disney sobre el amor romántico se transforma aquí en una salvaje incursión en el body horror para escenificar las exigencias sociales que durante siglos sufren las mujeres en lo que respecta a su apariencia física, comportamiento, sumisión y sexualización (en la actualidad, las redes sociales están incrementando todo esto de manera alarmante en la forma que tienen los jóvenes de relacionarse).
Elvira es fea o, al menos, no cumple los requisitos estéticos necesarios para convertirse en princesa, algo que se han encargado de perpetuar también los cuentos clásicos y el cine. Así que la infeliz chica, alentada por su malvada madre, se hará unos retoques para alcanzar la perfección de belleza y encandilar al príncipe en un baile. El proceso es extremadamente cruel y asistiremos a escenas bestiales que te obligan a apartar los ojos de la pantalla. La directora Emilie Blichfeldt humaniza a la hermanastra porque la muestra en todo su patetismo para ridiculizar sus pretensiones, aunque hay humor y denuncia social, prefiere regodearse sin misericordia alguna en las torturas que sufre la chica o en las escenas más repugnantes (el tramo final es gore total). En ese sentido, hay que destacar el trabajo y la entrega de Lea Myren.
BLACK PHONE 2
(Scott Derrickson, 2025)
Black Phone 2 es una secuela fantástica que, pese a sus concesiones al gran público y la mala acogida por una parte de la crítica, toca reivindicar como uno de los grandes títulos del cine de terror de este año. Scott Derrickson demuestra un apabullante manejo de la puesta en escena y del concepto atmosférico del terror puro. En ese sentido, destacan sobremanera los sueños de Gwen (fantástica Madeleine McGraw) que están filmados con texturas de Súper-8 para recuperar una idea ya existente en Sinister (2012), es decir, conectar lo sobrenatural y fantasmagórico con nuestros miedos reales a través del celuloide y lo analógico como si fueran vasos comunicantes en nuestra memoria individual y/o colectiva. El Captor se convierte entonces en el Freddy Kruger de las nuevas generaciones.
FRANKENSTEIN
(Guillermo del Toro, 2025)
Del Toro firma una carta de amor a los monstruos y cae en un exceso melodramático que puede indigestarse a los que busquen una adaptación más cercana al horror clásico. A nivel visual el despliegue de la película es apabullante, los escenarios y movimientos de cámara nos trasladan al corazón de un cuento oscuro donde el amor y la compasión son sus máximos baluartes, sin embargo, el abuso del CGI lastra algunas secuencias. Bajo la sombra alargada de la grandilocuente versión de Kenneth Branagh de 1994, esta nueva revisión del mito y de la novela de Mary Shelley, se toma algunas licencias narrativas para asimilar el texto original dentro del universo propio que tiene el director. Así pues, esta adaptación se aleja del terror de manera consciente y aborda la humanidad del monstruo desde el romanticismo gótico, tanto que a veces parece un remake de La forma del agua (2017).
TOGETHER
(Michael Shanks, 2025)
Divertida y salvaje, Together ha sido otra de las grandes sorpresas del año. Una pareja con problemas en su relación se muda al campo, donde descubren una cueva con una fuerza sobrenatural que les obligará a estar juntos… literalmente. Lo que comienza como una reflexión sobre las crisis de pareja, la dependencia emocional o las relaciones tóxicas, se traduce en un juego perverso que nos habla sobre la pérdida de identidad durante el enamoramiento o cómo la vida en pareja limita el compromiso con nuestra propia individualidad y sueños.
El tono existencialista de esas reflexiones se eleva a lo cósmico mediante el terror sobrenatural, pero la trama queda salpicada con bastante humor negro que hace más digerible todo el asunto. Otra propuesta magnífica de body horror para este año, al igual que la citada La hermanastra fea, ¡cuánto bien ha hecho La sustancia (Coralie Fargeat, 2024)!, porque no creo que de otra manera este tipo de películas hubieran sido fáciles de estrenar en salas comerciales. Escucha musical recomendada «Pegado a ti» de Los Planetas.
BUGONIA
(Yorgos Lanthimos, 2025)
Bugonia es un remake de la película surcoreana Salvar el planeta Tierra (Jang Joon-hwan, 2003) que, aunque parezca mentira, es todavía más loca que la nueva película de Lanthimos (el cuál muestra síntomas de haber sido engullido en los últimos años por el mainstream hollywoodiense). El director se entrega a un entretenimiento banal bastante desquiciado que nunca encuentra el tono adecuado para divertir o interesar lo suficiente. Humor negro y violencia se entremezclan en este relato sobre unos conspiranoicos que secuestran a una mujer creyendo que es una emisaria extraterrestre con la misión de destruir la tierra. Pese a tener un imaginario visual poderoso y unas interpretaciones destacables de Plemons y Stone, ambos sometidos casi a la caricatura, la película termina agotando al espectador por su duración, sus excesos formales, y por una historia sin rumbo que contiene un final «sorpresa» del todo previsible.
BAMBI: LA VENGANZA
(Dan Allen, 2025)
Bambi: La venganza es la mejor película hasta la fecha del Poohniverse. Sangre, humor, desmembramientos varios y una venganza cruel son el eje de esta película de Serie B que resulta ideal para disfrutar de una noche palomitera y que, además, ofrece un trasfondo ecologista y animalista, algo que sí comparte con el cuento original. Las muertes son originales, a veces inesperadamente crueles, y el gore se combina con bastante humor (la pezuña del animal manejando el pomo de una puerta, la aparición de una suerte de Tambor con bastante mala leche, etc), pero sin caer en la mera parodia. La película no será alabada por los críticos ni los cinéfilos gafapasta del terror elevado, pero se agradece enormemente encontrar hoy en día películas de terror sin prejuicios que buscan entretener, sin mayores pretensiones, como se hacía antaño.
GAUA
(Paul Urkijo Alijo, 2025)
Gaua puede disfrutarse como una incursión fantástica en la brujería y el folclore mitológico vasco, o también como un cuento alegórico sobre la búsqueda de la libertad frente a los dogmas que la coartan, con un evidente enfoque feminista. La película te atrapa por su alucinante puesta en escena y un imaginario visual fascinante que la hace única en el cine de género español. La fotografía de Gorka Gómez Andreu encuentra el equilibrio perfecto entre la recreación histórica y la evocación fabulesca, ayudado por un trabajo impresionante de vestuario y ambientación escénica que habrá supuesto para el equipo un meticuloso trabajo de documentación. Por ejemplo, entre sus poderosas imágenes se advierten influencias pictóricas de Goya o Füssli en el tratamiento que hace el director del espacio, las sombras y el encuadre. Sin duda, Paul Urkijo Alijo tiene una voz propia en el fantástico actual.
LA LARGA MARCHA
(Francis Lawrence, 2025)
Estupenda adaptación de la novela homónima de Stephen King que plantea una brutal competición retransmitida a los ciudadanos donde un grupo de «elegidos» deben caminar sin descanso para obtener un sustancioso premio económico. Las reglas son sencillas: si se detienen o reducen la velocidad de la marcha, reciben una advertencia de los militares que les acompañan en el camino, al tercer aviso son asesinados. Deben continuar caminando día y noche hasta que solo quede uno en pie. Con esa premisa es fácil saber que los protagonistas de las película irán cayendo como moscas a medida que vayamos conociéndolos un poco y empatizando con ellos.
La trama es una alegoría sobre la Guerra de Vietnam y los jóvenes que eran reclutados para una muerte segura, por eso, más que una película de terror La larga marcha es un estudio dramático de personajes que apela al imaginario colectivo de la época. El dispositivo funciona de manera efectiva, pese algunos diálogos de corte melodramático que fuerzan la emotividad y que las propias características del relato impiden demasiadas sorpresas durante la caminata.
LA MANO QUE MECE LA CUNA
(Michelle Garza, 2025)
Thriller cocinado a fuego lento sobre clasismo, salud mental y sexualidad reprimida, que se recrea en la complejidad humana más que en el terror puro, con muchos apuntes sociales de interés que no encuentran la profundidad necesaria durante su desarrollo. Se trata de un remake sólido y con cierto empaque que actualiza algunos de los códigos más controvertidos que contenía la película original, pero sin echar toda la carne en el asador. Su interés no decae en ningún momento aunque no trasciende al original, siendo su mayor virtud el duelo interpretativo entre sus dos protagonistas femeninas . En especial destaca el juego metafórico de espejos que utiliza para describir las identidades fragmentadas de sus dos protagonistas, Mary Elizabeth Winstead y Maika Monroe, algo que también puede entenderse como un espejo generacional que resalta las diferencias conceptuales entre las versiones de 1992 y de 2025.
ALPHA
(Julia Ducournau, 2025)
La versión hardcore de Romería (Carla Simón, 2025) nos llegó de la mano de la directora francesa de moda, Julia Ducournau, que tras triunfar con Titane (2021), nos sorprendió con una incursión en el cine de género más intimista y personal donde explora el drama del SIDA en los años 80 desde una óptica distópica. Aunque el guion es confuso y el ritmo bastante moroso, logra impactar al espectador por la crudeza de algunas imágenes, por ideas visuales fascinantes como los cuerpos de mármol y por una atmósfera opresiva que convierte el visionado de la película en una experiencia casi (meta)física. Exclusión social, enfermedad, adicciones y marginalidad son algunos de los temas que toca esta obra insólita que ha sido bastante incomprendida por la crítica, pero que ofrece un giro innovador y emotivo al body horror tradicional.
DRÁCULA
(Dracula: A Love Tale)
(Luc Besson, 2025)
Esta no es una nueva versión de la novela de Bram Stoker, en realidad, es un remake apócrifo de la adaptación cinematográfica realizada en 1992 por Coppola, algo plausible en detalles de vestuario y atrezzo o cuando el propio Danny Elfman utiliza irónicamente acordes que recuerdan a la mítica banda sonora compuesta por Wojciech Kilar. El director francés prefiere centrarse en la historia de amor entre Vlad y Mina que en el terror, incorporando de manera arbitraria elementos de su propia cosecha y saltándose partes importantes del libro. Tampoco ayuda un caprichoso y desconcertante sentido del humor que, por momentos, la convierte en una recreación paródica del mito de Drácula, no sé con que intención real, porque en otros momentos se pone excesivamente trascendente. Por suerte, el aspecto visual, la escenografía, y el tratamiento gótico de algunas escenas hacen que el visionado sea más entretenido.
THE RUNNING MAN
(Edgar Wright, 2025)
Acción desatada y crítica social en este hiperbólico remake de Perseguido (Paul Michael Glaser, 1987), con guiño incluido al principio para su protagonista Arnold Schwarzenegger. Se actualiza el texto de «El fugitivo» escrito por Stephen King para actualizar los códigos a nuestros tiempos, proponiendo una reflexión futurista sobre la telebasura, la violencia como espectáculo mediático, la manipulación de las masas y la información como arma política. Antes de la novela de King ya existían otras películas con planteamientos similares, por ejemplo, la profética y filosófica La muerte en directo (Bertrand Tavernier, 1980) o la distopía deportiva, Rollerball (Norman Jewison, 1975), que planteaba aquello del «opio del pueblo», la cual también tuvo su propio remake en 2002, así que está claro que la vigencia de los temas tratados no han perdido efectividad con el paso de los años.
La película de Wright funciona mejor en las secuencias de acción que cuando subraya su mensaje antisistema en exceso, pero sus 133 minutos de duración se consumen con voracidad mientras asistimos al espectáculo de este blockbuster con alma de Serie B ochentera, que busca equiparar a un reality televisivo con el antiguo circo romano. ¿Pulgar hacia arriba o hacia abajo?
SINGULAR
(Alberto Gastesi, 2025)
Singular es una rareza, una película inclasificable dentro del fantástico español actual, donde se combina un intenso drama sobre el duelo con algunas reflexiones sobre cómo puede afectar el uso de la inteligencia artificial en nuestras vidas. La película va calando poco a poco en el espectador porque Gastesi se lo toma con calma, manejando con pericia el espacio y los silencios, creando una atmósfera opresiva en un entorno bucólico. Esa aparente contradicción se repite durante la película en distintos aspectos porque es un eco de las propias contradicciones inherentes a los seres humanos. Por ejemplo, hay un contraste continuo entre tecnología y naturaleza. Pese a sus imperfecciones, la película se revela finalmente como un canto a la vida con un mensaje que se estructura de manera similar a La llegada (Denis Villeneuve, 2016), es decir, aceptar el dolor como parte intrínseca a la vida.
BALEARIC
(Ion de Sosa, 2025)
Balearic combina en su paellera a cineastas como Ruben Östlund, Luis Buñuel o David Lynch, sazonados con humor ibérico de tono costumbrista y elementos de crítica social, sin perder de vista un suculento «socarrat» de cine underground y pulp que remite a la libertad creativa de los años 70. Ion de Sosa convierte una isla de veraneo en el símbolo del materialismo, la alienación y el aislamiento de la realidad, creando una atmósfera atemporal que conecta lo cotidiano con lo enigmático, y convirtiendo una reunión familiar hedonista alrededor de una estatua de hielo en una realidad cercana que va derritiéndose como una suerte de panorámica ideológica (o sin lógica) de nuestro presente apocalíptico. La película pasó por festivales tan dispares como Locarno o Sitges porque su acercamiento al género es tangencial.
KEEPER
(Osgood Perkins, 2025)
Thriller sobrenatural que supedita su impacto a la generación de una atmósfera inquietante y que reduce su acción casi exclusivamente al interior de una cabaña aislada en el bosque. El uso del espacio y los silencios nos atrapa en una espiral de desasosiego que compartimos con la sufrida protagonista, una convincente Tatiana Maslany que, durante gran parte del metraje, estará tan perdida como nosotros. La puesta en escena está por encima del guion y de su metáfora feminista que recuerda demasiado a Men (Alex Garland, 2022), pero se trata de un ejercicio notable de terror doméstico que nos regala algunas de las imágenes más perturbadoras de la temporada. Así que supone un buen cierre para este repaso a lo que nos ha dejado el fantástico en 2025.
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