Crítica de ‘Cantando en las azoteas’: Un retrato pausado y empático de Gilda Love

Las críticas de Laura Zurita:
Cantando en las azoteas

Gilda Love / Eduardo, el último transformista del barrio chino de Barcelona, sobrevive con una mísera pensión mientras intenta seguir actuando en los escenarios. Sus prioridades se ven alteradas con la llegada a su vida de Chloe y de su madre, Hanna, con quienes tendrá la oportunidad de formar la familia que nunca ha tenido.

Cantando en la azoteas está dirigida por Enric Ribes, y es un documental protagonizado por Gilda Love y Chloé Romero. La película se estrena en cines de España el 1 de julio de 2022 de la mano de distribuidora BTeam Pictures.

El documento de una vida

Cantando en las azoteas empieza como un documental presentando a Gilda Love, su piso y su azotea, y de cómo él recuerda su infancia. Gilda Love es un transformista ya entrado en años, que fue toda una figura en sus tiempos. Ahora lleva una vida modesta, en un pequeño piso en Barcelona, la edad no perdona y le cuesta encontrar trabajo.

Con mucha generosidad Gilda abre la puerta de su casa y nos descubre los aspectos más íntimos de su vida, su casa, sus rutinas y su cuerpo. Vemos también algunos recuerdos de su actividad profesional, sus fotos, sus vestidos, y algún fotograma de vídeos de Gilda en escena. Es curioso que no se ven las grabaciones en sí mismas, porque lo que nos interesa es la persona y sus recuerdos, y no ver sus actuaciones en su pasado. Por supuesto, esto también despierta nuestra curiosidad, porque Gilda Love fue una de las grandes figuras de la época, de copla, transformismo y lentejuelas, y de un principio de libertad en la definición del género y la libertad sexual. 

De repente, ocurre algo inesperado, la pequeña Chloé entra en su vida, trayendo cambios en la vida de Gilda y en el tono del documental. Gilda despliega una ternura inesperada, y se forma una amistad tierna y confiada entre él y la pequeña. Las escenas en las que charlan, comen y juegan son entrañables, y lo mejor de la cinta. Gilda se revela como una persona generosa y entregada, con una gran capacidad para la empatía y el cariño, y, por contraste, se ve la soledad en la que vivía antes de que llegara la niña. 

Entre la ficción y la no ficción

Cantando en las azoteas se presenta como un documental, pero los diálogos están acreditados como guionizados. Es una película que se mueva en la frontera entre la ficción y la no ficción, presentando hechos y personajes reales, pero escenificando algunos elementos para subrayar los aspectos de la realidad que se quieren mostrar. El resultado funciona, Gilda y Chloé están a gusto y naturales, claramente ellos mismos, y esa verdad es evidente en la pantalla.

Como de pasada, pero con claridad, se habla también de la situación de la pequeña Chloé, que necesita una casa en la que vivir porque su madre anda «dando tumbos» por el barrio y no puede atenderla. Es triste, y da que pensar, que haya niños que viven en tales condiciones de inseguridad y pobreza, con riesgo claro de caer en la marginalidad y el desamparo.

Cantando en las azoteas es un documental pausado y empático, íntimo y respetuoso, y su mayor baza es la figura de Gilda Love, un pionero, una gran persona, y una memoria de un tiempo en que España salía de la represión y la oscuridad.


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Cantando en las azoteas

6

Puntuación

6.0/10

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