Crítica de ‘Scream‘: Homenaje elevado para una generación insatisfecha

Las críticas de Óscar M.:
Scream

En Scream, veinticinco años después de los brutales asesinatos que conmocionaron al tranquilo pueblo de Woodsboro, un nuevo asesino se ha puesto la máscara de Ghostface y comienza a perseguir a un grupo de adolescentes para resucitar los secretos del pasado.

Dirigida por Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, Y escrita por James Vanderbilt y Guy Busick, Scream está protagonizada por Neve Campbell, Courteney Cox y David Arquette, acompañados de Marley Shelton (Scre4m), Melissa Barrera, Kyle Gallner, Mason Gooding, Mikey Madison, Dylan Minnette, Jenna Ortega, Jack Quaid, Jasmin Savoy Brown y Sonia Ammar.

Puñaladas por la espalda

Anoche alguien decidió que era buena idea destrozarme Scream diciéndome quien era el asesino enmascarado y lo hizo por Twitter, respondiendo a un mensaje público (ni siquiera se escondió). Mi primera reacción fue la respuesta violenta, resoplé, tiré el teléfono y, acto seguido, desactivé mi cuenta personal. No he podido dejar de darle vueltas en la cabeza durante toda la noche para intentar encontrar el motivo por el que alguien que no me conoce y ni siquiera vive en mi mismo país se dedica a hacer tal maldad (lo ha hecho a más usuarios).

Esto que, a priori, le puede parecer al lector que no está relacionado con la crítica de la película, me parece que enlaza directamente con el ambiente en el que se estrena la nueva Scream, una secuela que llega diez años después de Scream 4 y cuya campaña publicitaria ha sido criticada por la incomprensible decisión de la distribuidora de no enseñarla a la prensa antes del estreno. Para evitar «spoilers» se supone, pero con excepciones. Hay ciertos medios que sí la han visto antes porque tenían entrevistas concertadas e incluso se realizó un pase para «influencers».

Con esta estrategia lo único que consiguen es dejar a la película en mal lugar y generar rechazo por parte de la crítica sin ni siquiera haberla visto, fomentando que los «afortunados» (quienes no tienen que firmar embargos) puedan destrozar el argumento en sus redes sociales porque alguien ha decidido que esa es la nueva forma de hacer publicidad. Por encima de un periodista está un niñato que no ha trabajado en su vida, cuyo mayor esfuerzo es grabarse mientras juega a un videojuego, gasta bromas o insulta a un vagabundo, y esa será la representación «oficial» de una película en la que han trabajado más de 4.000 personas y pueden reventarla a los cinco minutos porque no hay consecuencias (como mi troll de Twitter). El mejor ejemplo está en Spider-man: No way home, donde el público grababa directamente escenas de la película y las compartían al instante sin el menor pudor.

Complacer a un público insatisfecho

Scream llega veinticinco años después de la Scream original (1996) y las motivaciones de los asesinos han cambiado radicalmente, pero las intenciones siguen siendo las mismas: conseguir fama y dinero a costa de los demás con el mínimo esfuerzo. Que haya que asesinar a tus amigos es secundario, lo único que quieren es la gloria mediática, como también sucedía hace una década en Scream 4 y una de sus frases más brillantes es «no necesito amigos, necesito seguidores».

Parece que la productora no aprendió de la secuela de 2011 («no necesitamos la recaudación en taquilla mientras seamos tendencia en Twitter y TikTok«) y aunque el guion sí lo pone de manifiesto en sus afilados diálogos, termina cayendo en esos mismos errores al intentar complacer a una audiencia que vive en una insatisfacción constante.

Dejando atrás las nuevas versiones (remakes), los reinicios que vuelven a contar la misma historia (la serie Scream fue tan mal que la segunda temporada se estrenó casi a escondidas) y las secuelas tardías (Scream 4 fue una víctima de ello), sólo era cuestión de tiempo que el efecto de El despertar de la fuerza llegase a la saga de Ghostface, pero lo hace inventando un nuevo término para el cine: la recuela (mitad remake-mitad secuela), donde el reparto original y las nuevas incorporaciones comparten escenas.

Scream 5 perdió la numeración durante su producción para intentar complacer y motivar a una audiencia anodina a la cual le parece demasiado tener que ver cuatro películas antes de ir al cine, una jugada que salió bien con Halloween (aunque la secuela Halloween Kills patinó) pero Spiral: Saw fue un fracaso, y no se dan cuenta que el motivo no es la elección del nombre, es un mal guion con una pésima ejecución. La fórmula tampoco funciona siempre y contentar a todos los espectadores es imposible, porque la película que cada uno se ha hecho en su cabeza nunca llegará a verse en pantalla, lo cual genera más insatisfacción cuando las expectativas no se cumplen.

Arañazos superficiales y puñaladas profundas

Scream intenta ser fresca, novedosa y rompedora, lo intenta con todas sus fuerzas, saltándose sus propias reglas y relegando al trío protagonista original a secundarios (y ya sabemos lo mal que le fue a Scream 3 con 1/3 de Sidney) y lo intenta tan fuerte que, en ciertas cosas, se pasa de rosca. Ese vacío que dejan los personajes originales (Cox y Arquette vuelven a estar inmejorables) no se rellena con los nuevos, son un mero bufé libre para el enmascarado asesino, víctimas de marca blanca para rellenar minutos que hacen que echemos de menos a Kirby de Scream 4 y a sus hirientes frases (uno de los principales defectos de Scream 3 eran sus diálogos, además de sus escenas sin sentido).

Aunque la secuela tiene a su favor un guion donde James Vanderbilt y Guy Busick consiguen un notable (aunque siempre por debajo del trabajo de Kevin Williamson) gracias a saber mantener la estructura original y unos diálogos adaptados al momento cinematográfico actual, con constantes guiños, referencias y bromas cinéfilas como tenían Scream y Scream 2 (nada de relatar nombres de películas sin sentido, Kruger), además de hacer que la historia general de los protagonistas originales evolucione. Aunque siempre es importante mantener el secreto sobre la identidad del asesino, el nuevo guion no se centra en ello y demuestra que no hay justificación posible para sus actos, es un villano que asesina con una intencionalidad, pero sin un trauma previo. Apunta eso, Disney.

La ausencia de Wes Craven en la dirección (falleció en 2015) también se ve suplida por el trabajo de Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett tras las cámaras, su intencionado homenaje nos deja escenas realmente terroríficas y llenas de tensión (como la del hospital -otra vez, como en Scream 4– y prácticamente todo el tramo final, donde la brutalidad y la sangre son, incluso, superiores). Sucede algo similar con la música compuesta por Brian Tyler, se echa de menos a Marco Beltrami (aunque su partitura siga presente en muchas escenas), pero la nueva banda sonora incidental está a la altura como homenaje (a la saga y a Halloween) y aporta aire fresco a la franquicia.

Scream sale beneficiada como homenaje, tiene un sobresaliente, pero como película puente hacia una nueva saga con otros protagonistas (personalmente creo que hay demasiados supervivientes) cojea demasiado, apenas hay desarrollo de los personajes (ni siquiera de los que se suponen son principales) y es una historia, en ocasiones, redundante y que vuelve a lugares comunes, pero si los productores quedan satisfechos y, con un poco de suerte, hay una recaudación suficiente, podríamos tener una nueva secuela la próxima década. Ojalá veamos Scream 6 en 2033.


¿Qué te ha parecido la película?

5/5 - (5 votos)

Scream

7.5

Puntuación

7.5/10

Deja un comentario (si estás conforme con nuestra Política de Privacidad)

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial
error: El contenido está protegido.
A %d blogueros les gusta esto: