Crítica de ‘Help’: Los abandonados

Las críticas de Daniel Farriol:
Help

Help es un drama británico dirigido para televisión por Marc Munden (El tercer día, El jardín secreto) que cuenta con un guion de Jack Thorne (The Eddy, La materia oscura). La historia sigue a Sarah que, al fin, parece haber encontrado su vocación trabajando en un hogar de ancianos de Liverpool. Pero entonces llega marzo de 2020 y la pandemia de Coronavirus. Está protagonizada por Jodie Comer (El último duelo, Thrirteen), Stephen Graham (Hierve, Condena), Angela Griffin, Charles De’Ath, Alicia Eyo, Tina Louise Owens, Mike Noble y Richie Lawrie. La película se estrenó en España, por tiempo limitado, en la plataforma de Filmin. Ahora puede verse en Movistar+ desde el día 18 de Enero de 2022.

El virus en las residencias

Help, más que una película, es un testimonio realista y sobrecogedor sobre los primeros días de la pandemia de COVID-19 que a todos nos pilló desprevenidos, pero que especialmente golpeó sin misericordia a las residencias en que fallecieron casi la mitad de infectados sin poder tener ni tan siquiera contacto con sus seres queridos para despedirse. La historia se centra en Sarah, una joven que vive en un barrio obrero de Liverpool y que, por fin, encuentra un trabajo que le permitirá llevar un salario a una casa donde su padre holgazanea cerca de alguna botella de licor. El empleo que debe desempeñar es como cuidadora en un hogar de ancianos donde la chica encontrará su vocación cuidando de las personas que la necesitan. Sin embargo, todo se complica con la inesperada llegada de la pandemia y la falta de recursos para hacerle frente, su trabajo se convertirá en una pesadilla.

La primera hora de película es absolutamente demoledora. El trayecto vital de la joven cuidadora avanza desde la ternura con la que trata a ancianos y enfermos hasta la desesperación absoluta cuando se encuentra superada por la situación. El plano secuencia cámara en mano de la noche de guardia que la enfermera debe pasar sola en la residencia es uno de los momentos más terroríficos que ha dado el cine reciente. Con el director del centro contagiado en su casa, enfermeras que no se presentan al trabajo y médicos y ambulancias no disponibles, Sarah debe lidiar 20 horas seguidas con el cuidado de todos los residentes y, en especial, de un contagiado por Coronavirus que afronta su último aliento. La única ayuda que obtendrá es la de Tony, un hombre de unos cuarenta años que reside allí aquejado de Alzheimer prematuro.

Hay escenas donde la cámara nerviosa de Marc Munden y su fotógrafo Mark Wolf (La batalla de Hadiza, Des), nos proponen una experiencia inmersiva difícilmente soportable, un descenso a los infiernos del desconcierto y del dolor. Abundan los primeros planos muy cortos de seguimiento al rostro de Jodie Comer mientras se mueve por los pasillos y estancias de la residencia. Están filmados sin apenas profundidad de campo y desenfocando los bordes del cuadro para que centremos nuestra mirada en la suya, en sus reacciones emocionales ante todo lo que ocurre y, a su vez, nos sean transmitidas a nosotros como espectadores. Esas decisiones de cámara contrastan con los planos abiertos en el exterior, en el idílico remanso de paz efímera que proporciona el campo de caravanas.

La empatía que nos hace humanos

El título de Help (Ayuda) aparece como un rótulo en pantalla en diversas ocasiones. Es una llamada de auxilio nunca escuchada de todos aquellos que fueron abandonados a su suerte por las autoridades. La película tiene un tono crítico, pero no discursivo (excepto en un pequeño monólogo de la protagonista al final), que sirve para poner el foco en cómo la pandemia afectó de manera diferente a la población. La gente humilde o sin recursos económicos la sufrió más durante el confinamiento, así como nuestros mayores que quedaron marginados por unos gobiernos que priorizaron otros colectivos de la sociedad que consideraban más productivos o prioritarios. De igual forma sucedió con los empleados que trabajaban en residencias y hogares para ancianos, luchando en primera línea contra el virus sin las condiciones necesarias para hacerlo. La falta de suministros de protección, información y ayuda sanitaria también queda patente a lo largo de la película.

Pero Help va aún más allá del contexto de pandemia. Es un canto a la empatía hacia los demás, al poder curativo que existe en mitigar el dolor ajeno con nuestro cariño y comprensión. Para ello se incorpora a la trama una relación de amistad entre Sarah y Tony, ese hombre aún joven al que una enfermedad mental degenerativa le ha apartado de la sociedad. Es cierto que la deriva que toma la película en su tercer acto puede resultar desconcertante y puede llegar a apartar la mirada del tema central, pero en realidad se está hablando de lo mismo fuera del marco pandémico, el problema del abandono ya existía de antes.

Help es un filme tan angustioso que no podría recomendárselo a gente que padezca de ansiedad o que estén viviendo esta nueva realidad desde la psicosis del contagio. La película es una bofetada continua que te deja imágenes desgarradoras como esa puerta de la residencia que parece la entrada al averno, los familiares comunicándose con los residentes aislados a través de los ventanales, la secuencia entera (asombrosa) de la noche de guardia de Sarah o esa partida de ajedrez interrumpida. Jodie Comer y Stephen Graham están inmensos. Help es una película tan necesaria como desoladora. Quedará como un atestado visual de lo que ocurrió y que nunca deberíamos olvidar si, de verdad, queremos salir mejores de esto.


¿Qué te ha parecido la película?

Help

7.8

Puntuación

7.8/10

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