Crítica de ‘El último duelo’: Tres caras del honor

Las críticas de Daniel Farriol:
El último duelo

El último duelo es una drama épico estadounidense dirigido por Ridley Scott (Marte, Prometheus). El guion está escrito por Ben Affleck (Vivir de noche, Adiós, pequeña, adiós), Matt Damon (Tierra prometida, Gerry) y Nicole Holofcener (La tierra de las buenas costumbres, ¿Podrás perdonarme algún día?), adaptando la novela de Eric Jager. La historia nos sitúa en Francia, en el año 1386, para narrar primero la amistad y luego el enfrentamiento entre el caballero Jean de Carrouges y el escudero Jacques LeGris. Tras sentirse el primero ultrajado por el segundo, deciden solucionar el conflicto en un duelo a muerte. Está protagonizada por Matt Damon (Cuestión de sangre, Le Mans’ 66), Adam Driver (Annette, Historia de un matrimonio), Jodie Comer (Free Guy, La princesa blanca), Ben Affleck (The Way Back, El contable), Harriet Walter, Nathaniel Parker, Marton Csokas y Sam Hazeldine. La película se estrenó en salas el día 29 de Octubre de 2021. Desde el 15 de Diciembre de 2021 la tienes en la plataforma de Disney+.

El efecto Rashomon

El último duelo construye una historia épica ambientada en la Edad Media e inspirada en hechos reales que sirve como espejo de la época actual para reflexionar sin tapujos sobre el debate incluso político que existe sobre el consentimiento en las relaciones sexuales. La trama nos remonta a la Francia de 1386, a través de la relación de amistad y confianza existente entre dos hombres unidos en la batalla en defensa del reino del Rey Carlos VI. Son el caballero Jean de Carrouges y el escudero Jacques LeGris. Poco a poco, esa estrecha amistad se irá enturbiando, provocando primero un distanciamiento entre ambos que se irá transformando después en odio y envidia. Todo acabará de explotar cuando la esposa del caballero, Marguerite, acuse al escudero de haberla violado y ultrajado, pese a que éste lo niega tajantemente. La única solución para lidiar con un asunto de tal gravedad es un duelo a muerte en el que Dios juzgará quién dice la verdad.

El bueno de Ridley Scott nos cuenta su historia utilizando el Efecto Rashomon. Está claro que la película de Akira Kurosawa que sirvió para acuñar el término está detrás no solo del estilo de presentar el guion, si no que es una influencia directa en el tema que trata, ya que una violación era también el eje sobre el que giraban las distintas versiones subjetivas de Rashomon (1950). De ese modo, la película se divide en tres grandes bloques en los que veremos los mismos hechos y secuencias repetidas, pero narrados desde la subjetividad de cada uno de los integrantes del triángulo: Jean de Carrouges, Jacques LeGris y Marguerite de Carrouges. A algunos puede aburrirle la redundancia narrativa, sin embargo, es una inteligente manera de manipular la verdad absoluta del único narrador para obligar al espectador a que reformule la historia en base a las tres versiones expuestas. Hay escenas donde las versiones que ofrecen los tres difieren ostensiblemente, quedando claro el posicionamiento que tiene cada uno, pero en otras las diferencias son casi imperceptibles y hace que sea aún más interesante descubrir el sentido de una frase en la que cambia una palabra, una mirada o un gesto.

El subtexto feminista

El último duelo es una obra dramática poderosa que, más allá del subtexto feminista que el director ya había mostrado en otras de sus obras más reconocidas como Thelma & Louise (1991), La teniente O’Neil (1997) o Alien: el octavo pasajero (1979), nos regala unos de sus mejores trabajos en el aspecto visual y en la contundencia de la puesta en escena. Por eso sorprende que una parte de la crítica acoja la película con tanta indiferencia o desdén, como si nos sobraran directores de su categoría que a los 84 años aún sean capaces de rodar con la misma soltura escenas íntimas de tono casi teatral combinadas con otras de acción realmente espectaculares. Tampoco hay que olvidar que para el trabajo de cámara e iluminación cuenta con uno de sus colaboradores habituales, el excelente fotógrafo polaco Dariusz Wolski (Noticias del gran mundo, Los diarios del Ron) que sabe manejar los tempos de las escenas más difíciles.

El último duelo nos habla de obsesión, ego y honor en un entorno patriarcal donde la mujer está siempre relegada a los designios de la voluntad de los hombres que le rodean (padres, maridos, hijos varones por nacer…). Sin embargo, la vencedora de este duelo a muerte entre Jean de Carrouges (Matt Damon) y Jacques LeGris (Adam Driver) es, paradójicamente, Marguerite de Carrouges (Jodie Comer), tanto en el devenir moral de la historia como en el interpretativo. Más allá de algunos diálogos demasiado obvios y una duración de 152 minutos que podría haberse reducido, El último duelo ofrece un espectáculo de primer orden que, además, incide en la importancia de denunciar los abusos y luchar por imponer nuestra verdad, incluso si hay que hacerlo enfrentándose al sistema o a leyes injustas.


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El último duelo

7.5

Puntuación

7.5/10

Un comentario en «Crítica de ‘El último duelo’: Tres caras del honor»

  • el 7 enero, 2022 a las 01:46
    Enlace permanente

    Es necesario mencionar además el detalle, para nada menor, de la maestría que muestra Ridley en el manejo de la iluminación de interiores apelando a velones, fuegos en estufas y ventanas estratégicamente ubicadas para producir una iluminación coherente con la época que se narra y producir bellísimas escenas, mérito del director de fotografía también…y como no el hermoso rostro de la protagonista.

    Respuesta

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