SUNDANCE 2022. Crítica de ‘Babysitter’: Una comedia postfeminista

Las críticas de Daniel Farriol en el Festival de Sundance 2022:
Babysitter

Babysitter es una comedia canadiense dirigida por Monia Chokri (La femme de mon frère, Alguien extraordinario) con guion de Catherine Léger (Les invisibles, Guarra en el buen sentido) que adapta su propia obra de teatro. La historia nos muestra a Cédric, un hombre que tras salir de fiesta con unos amigos, hace una broma sexista a una reportera de televisión que se convierte en una noticia viral. A raíz de eso, perderá el trabajo y se embarcará en un viaje terapéutico para liberarse del sexismo y la misoginia. Cuando él y su novia decidan contratar a una niñera sexy todo se complicará aún más. Está protagonizada por Monia Chokri (Emma Peeters, Los hambrientos), Nadia Tereszkiewicz (Solo las bestias, Possessions), Patrick Hivon (El origen de un grito, Ville-Marie), Hubert Proulx (Antología de una pueblo fantasma, Déserts) y Steve Laplante. La película se ha podido ver el 23 de Enero de 2022 dentro de la programación del Festival de Sundance 2022.

El postureo ideológico

Babysitter es una comedia hilarante y atípica, en fondo y forma, que busca desafiar tanto a los personajes como al propio espectador en sus convenciones sociales respecto a la misoginia, el feminismo o el deseo sexual. Es por eso que catalogar la película de Monia Chokri como feminista sería algo reduccionista e iría en contra del propio espíritu de libertad que desprenden sus imágenes. El guion está escrito por Catherine Léger, adaptando su obra teatral de igual título, donde explora esos temas a través de diálogos afilados, bromas desconcertantes y mucho humor negro que arremete contra todos aquellos que adoptan un postureo ideológico para demostrar a los demás que son mejores que ellos.

La trama nos presenta a Cédric, padre primerizo que sale de fiesta con unos amigos para emborracharse y escapar por una noche de sus sobrevenidas obligaciones familiares. Una broma sexista desafortunada (le da un beso en la mejilla a una reportera de televisión durante una conexión en directo), se convertirá en una noticia viral en las redes sociales y, tras ser despedido del trabajo por conducta indigna, deberá replantearse cuál es el origen de ese comportamiento misógino. Su hermano le sugiere que escriba una carta de disculpa a la periodista, pero en su afán de liberarse de sus pensamientos machistas decidirá escribir un libro con cartas dirigidas a todas las mujeres que pudo ofender a lo largo de su vida con su manera de pensar (la mayoría actrices o cantantes famosas). Ese es un punto de partida suficientemente perverso que se amplificará con la llegada a la casa de una niñera sin tabúes que aglutina todas las características de las fantasías sexuales de los hombres.

Una comedia con estética de giallo

A parte de la mala baba y la puesta en marcha de un ventilador que salpica a todos por igual, lo más interesante de Babysitter es su puesta en escena. Monia Chokri elude lo del teatro filmado para construir un imaginario visual fascinante que inserta elementos de la nouvelle vague y de la comedia slapstick en un envoltorio más propio del terror o el giallo setentero. Un cruce imposible entre Agnès Varda, Dario Argento y Saturday Night Live. Solo hay que escuchar la fantástica banda sonora compuesta por Emile Sornin para entenderlo, un ejercicio revival similar al que realizó Cavern of Anti-Matter en In Fabric (Peter Strickland, 2018). La directora de fotografía Josée Deshaies (Casa de tolerancia, Saint Laurent) también se imbuye en un traje setentero a través de texturas, colores, zooms y ópticas de la época. Sin duda, es un tratamiento imaginativo y poco realista que potencia el discurso paródico sobre las contradicciones de la sociedad actual que escenifica como la presunta modernidad de pensamiento es en realidad un espejo reciclado con ideas del pasado.

Babysitter explora el deseo y el erotismo con aparente trivialidad y mucha desfachatez. Cuestiona la inmadurez con la que afrontamos aún algunos temas y la falsa normalización en los roles genéricos asentados en unas bases rígidas que no contemplan la verdadera realidad de las relaciones. El texto de Catherine Léger arremete especialmente contra la apropiación del movimiento feminista por parte de algunos hombres y muestra también la coacción autoimpuesta de una sexualidad reprimida en algunas mujeres. Muchas veces tendemos a lanzar balones fuera y evitar realizar una reflexión interna sobre nuestras verdaderas pulsiones y deseos más íntimos, la película ofrece un abanico de personajes masculinos y femeninos que se hallan perdidos en esa búsqueda. La presencia de la niñera sirve como catalizador a través de una frescura inusual en el comportamiento humano que le permite expresar con absoluta libertad las emociones que los demás proyectan en ella.

Sin embargo, directora y guionista, abordan todos esos temas desde la distensión no discursiva, se busca más la sátira costumbrista que la imposición de ideas. Babysitter es una bomba de relojería cuya onda expansiva afectará de distinta manera según sea la disposición de cada espectador a zambullirse en el fango de sus contradicciones.


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Babysitter

7.5

Puntuación

7.5/10

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