SUNDANCE 2022. Crítica de ‘Alice’: Yo soy la justicia y la libertad

Las críticas de Daniel Farriol en el Festival de Sundance 2022:
Alice

Alice es un drama estadounidense escrito y dirigido por Krystin Ver Linden. La historia nos muestra a una esclava que escapa de su plantación para descubrir que más allá de la línea de árboles se encuentra una realidad inesperada. Está protagonizada por Keke Palmer (Scream: Resurrection, Estafadoras de Wall Street), Common (Ava, Nina al desnudo), Alicia Witt (Modern Persuasion, Mississippi Requiem), Jonny Lee Miller (Byzantium, Settlers), Gaius Charles, Katie Gill, Craig Stark y Kenneth Farmer. La película se ha podido ver el 25 de Enero de 2022 dentro de la programación del Festival de Sundance 2022.

Un drama sobre la esclavitud asaltado por el alma de la blaxploitation

Alice es el curioso debut en el largo de la directora Krystin Ver Linden que nos propone un filme que se inicia como un drama clásico sobre la esclavitud del Siglo XIX en los Estados Unidos, pero que termina reconvertido en un thriller de venganza que toma prestados los códigos estéticos de la blaxploitation setentera en su reivindicación de los derechos civiles de la comunidad negra. Debido a las características que tiene esta película, se hace complicado analizarla sin caer en spoilers sobre la trama, así que advierto a los lectores que aún no han tenido la oportunidad de verla que los habrá a lo largo de esta reseña.

La historia se centra en Alice, una joven esclava que vive en una plantación del Sur de los Estados Unidos sometida a los designios de un esclavista inmisericorde. Entre los esclavos más viejos del lugar existe la leyenda que más allá de la línea de árboles que circunda la plantación existe un mundo por descubrir, pero nadie se atreve a escapar por miedo a las represalias. Uno de los ancianos relata que hace años avistó a un hombre bajando del cielo con el poder del fuego en sus manos. ¿Una pura fantasía o habrá algo de verdad? Lo cierto es que la chica encuentra enterrado en una de las zonas aparatadas de la finca un mechero Zippo. Tras una incidente trágico, la joven Alice decide enfrentarse a su amo y escapar a través del bosque… lo que encuentra al otro lado le hace replantearse por completo lo que ha sido su vida hasta entonces.

Un repaso por la lucha de los derechos civiles

Tras unos 25 minutos de narración clásica donde Alice podría compararse con películas de estilo Siete años de esclavitud (Steve McQueen, 2013), descubrimos el «secreto» junto a la protagonista (aunque se han dado pistas suficientes para imaginarnos lo que ocurre) y la película deriva hacia otra cosa muy distinta, una especie de El bosque (M. Night Shyamalan, 2004) en clave negra. La plantación en realidad es un trampantojo, la cruel mentira ideada por racistas sureños que más de 100 años después de la Proclamación de la Emancipación mantienen los ideales confederados de antes de la Guerra Civil Americana para conservar la esclavitud en su propiedad y someter a varias generaciones de personas de raza negra en la creencia de que aún se encuentra vigente. Por muy «ciencia-ficción» que pueda parecer la historia, la directora se inspiró libremente en hechos reales y está documentado que en el Siglo XX, más allá de los años 60, hubo esclavos en reductos aislados de Luisiana, por ejemplo.

Krystin Ver Linden traslada esos eventos a una década después, hasta los años 70. No es una decisión baladí ni caprichosa de la autora, con eso consigue que el impacto de Alice sea aún mayor al enfrentarse a un mundo que ya ha incorporado en su memoria colectiva a iconos de la lucha política de la comunidad negra como Martin Luther King, Malcolm X o el Partido de las Panteras Negras. Durante esa parte de la película Alice irá absorbiendo toda la información como una extraterrestre con la inestimable ayuda de Frank, un camionero que la recoge desorientada en mitad de la carretera y se apiada de ella cuando comprueba que va a ser internada en un centro psiquiátrico. La transformación de Alice toma como modelo ni más ni menos que a la Pam Grier de Coffy (Jack Hill, 1973), película mítica del subgénero blaxploitation en la que una enfermera se convierte en una implacable justiciera para acabar con todos los que provocaron la adicción a las drogas de su hermana pequeña.

Estética setentera y musicote 

Krystin Ver Linden utiliza los códigos visuales y musicales de la blaxploitation para adornar su historia de venganza con estética setentera, vestuario y peluquería incluida, o trucos de cámara como la pantalla partida videoclipera mientras suenan temazos de música funky o soul (en la parte de drama histórico ya hay un adelanto de lo que vendrá con un fragmento de free jazz, estilo musical a menudo asociado al Black Power). Sin embargo, la película adolece de un tono severo contraproducente y, tal vez, para alcanzar mayor trascendencia hubiera necesitado, paradójicamente, apostar por el humor y la violencia sin cortapisas, algo que sabe hacer a las mil maravillas Quentin Tarantino que ya ha utilizado el cine como arma de destrucción masiva al derrotar a Hitler o a la Familia Manson y cambiar así el rumbo de la Historia.

Alice hace una apuesta bastante más inofensiva y, en ocasiones, discursiva sobre la identidad colectiva. El giro genérico se reduce a una puesta en escena atractiva que no termina de impactar como debería hacerlo. Aún así, es una propuesta interesante que reflexiona sobre la necesidad de mantener activa la lucha civil de la comunidad negra para cercenar de raíz los ecos existentes en el presente de un racismo aún latente en determinados espacios. Alice es un verdadero canto a la libertad, a la justicia y al autodescubrimiento.


¿Qué te ha parecido la película?

Alice

6.8

Puntuación

6.8/10

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