Crítica de ‘El lobo de Snow Hollow’: La crisis del lobo-hombre

Las críticas de Daniel Farriol:
El lobo de Snow Hollow
 
El lobo de Snow Hollow es una comedia de terror estadounidense escrita, dirigida y protagonizada por Jim Cummings (Thunder Road, The Beta Test). Es la historia de un pequeño pueblo al pie de las montañas en el que comienzan a sucederse una serie de asesinatos durante las noches de Luna Llena. Las supersticiones indican que podría tratarse de un hombre lobo. Además de Cummings, está protagonizada por Riki Lindhome (Lo que esconde Silver Lake, Hell Baby), Robert Forster (Cuentos asombrosos: ¡Dynoman y Voltio!, Twin Peaks: The Return), Chloe East (Generation, La isla de Jessica Darling), Neville Archambault (El misterio de Block Island, 13 Cameras), Annie Hamilton, Jimmy Tatro y Laura Coover. La película se ha estrenado en Movistar+ el 10 de Julio de 2021.
 

De los hermanos Coen a los hermanos Duplass

El lobo de Snow Hollow es una película bastante extraña, curiosa e insatisfactoria que combina el estilo autoral del cine indie norteamericano con los códigos del género de terror. La historia nos presenta a un pequeño pueblo en el que no suele pasar casi nada y que, de pronto, es asolado por una serie de terribles crímenes en noches de Luna Llena. Las leyendas populares y las habladurías de los lugareños indican que el autor de los asesinatos podría tratarse de un hombre lobo. Al frente de la investigación se halla el ayudante e hijo del sheriff, un hombre sin sangre y con sus propios problemas existenciales. 
 
La película tiene un tono que nunca termina por definirse entre la comedia negra y el drama familiar, entre el policíaco de investigación y el cine de Serie B. El lobo de Snow Hollow acaba siendo una especie de tragicomedia que en su descripción de lugares y personajes pintorescos confluyen los universos colectivos de los hermanos Coen, Lynch, Hitchcock, Carpenter o los hermanos Duplass. Una combinación imposible que nunca encuentra una personalidad propia dentro de su presunta originalidad tonal. Ni es suficientemente graciosa ni tampoco terrorífica para que nos atrape. Por desgracia, acaba siendo un quiero y no puedo en casi todas sus facetas.

El antihéroe que pudo ser héroe

La historia de El lobo de Snow Hollow se centra más en la extravagancia de los personajes y su relación con el entorno que en desarrollar una trama interesante alrededor de los crímenes que van sucediendo. De hecho, hay más trascendencia argumental para los vínculos familiares existentes que para la investigación policial que queda relegada a un segundo plano. Podría haber sido un enfoque diferente y original para abordar el tema de la licantropía, pero no acaba de cuajar porque los personajes tampoco están suficientemente bien definidos. Más que una película sobre hombres lobo acaba siendo una película sobre el lobo interior de los hombres.

El policía protagonista, John Marshall, está interpretado por el propio director y guionista (Jim Cummings). Es un personaje del todo anodino y resulta bastante complicado empatizar tanto con su mundo interior como con su constante sensación de fracaso. Alcohólico, divorciado y con problemas en el control de su ira, se convierte en un antihéroe basado en los clichés que a menudo se han utilizado para construir las virtudes de los héroes hollywoodienses más inflados de testosterona. La crisis de la masculinidad. Es un hombre que está siempre a la sombra de su padre (el siempre magnífico Robert Forster en uno de sus últimos trabajos que nos llega de forma póstuma) y también de la detective Julia Robson (Riki Lindhome), una policía mucho más inteligente, capaz y perspicaz que él. 

La masculinidad y el lobo

Este personaje femenino es clave para entender el paralelismo intrínseco que propone Cummings entre la masculinidad mal entendida con el origen del mito licantrópico. El hombre lobo que mata mujeres se erige como símbolo de la violencia machista. Por otro lado, el protagonista es incapaz de estar a la altura de las perspectivas sociales que le son marcadas como hombre desde la infancia, mientras que la mujer policía está relegada a un papel secundario desde el que deberá demostrar su valía para ganarse el puesto. Es un discurso soterrado que fluye de manera casi imperceptible y con poco calado en el espectador debido a la exposición rozando el absurdo de los giros argumentales de la trama criminal.

El lobo de Snow Hollow es demasiado desconcertante para tomársela en serio. Transita entre lo curioso y lo cutre. Entre la ideología de bachiller y la reflexión solemne. Entre el homenaje y la burla del cine que se hacía en los años 50 o 60. Puede ser un entretenimiento para los que busquen películas atípicas, pero acabará decepcionando a los que esperen una comedia negra o una cinta de terror al uso. Y eso que como hemos comentado había material de fondo para hacer algo mucho más interesante.


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El lobo de Snow Hollow

5

Puntuación

5.0/10

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