Crítica de ‘Kenshin, el guerrero samurái: El principio‘: El origen que conocíamos pero no habíamos visto

Las críticas de David Pérez «Davicine»:
Kenshin, el guerrero samurái: El principio

Antes de convertirse en protector, Kenshin era un temible asesino conocido como Battosai. Pero su historia comienza a cambiar tras conocer a la dulce Tomoe Yukishiro. Dirigida por Keishi Ōtomo, Kenshin, el guerrero samurái: El principio está protagonizada por Takeru Satoh, Kasumi Arimura, Issey Takahashi, Nijiro Murakami, Masanobu Ando, Kazuki Kitamura y Yosuke Eguchi. La película se estrena en Netflix el 30 de julio de 2021.

Una historia de origen necesaria e impecable

Kenshin, el guerrero samurái: El principio es la precuela de todos los acontecimientos vistos en las tres primeras películas estrenadas en cine a modo de trilogía, y en la película Kenshin, el guerrero samurái: El final estrenada en Netflix recientemente como colofón final (y nunca mejor dicho) de la historia de este mítico personaje conocido sobre todo por el manga y el anime que narró sus aventuras.

Mientras que la anterior película de Netflix retomaba la historia 12 años después del final de la película de 2014, desde el primer instante de Kenshin, el guerrero samurái: El principio se nos presenta ante nosotros la historia de un Kenshin distinto del que conocemos, siendo obvio que este hombre no es el vagabundo sonriente que nos atrapó durante 95 episodios en la serie animada y las pertinentes adaptaciones posteriores, así como OVAS y el manga.

Los fans del anime, así como de las adaptaciones de acción real, sabíamos que antaño Kenshin Himara fue un temido asesino antes de redirigir su vida hacia la luz, y en esta película se nos cuenta su vida antes de convertirse en el personaje que conocemos ampliamente. La precuela nos lleva al inicio de todo, para contarnos el pasado de Kenshin cuando era conocido como Battosai, una parte de su vida que vimos a grandes rasgos a través de flashbacks a lo largo de la serie, presentándose rápidamente al inicio de la película con una ferocidad cruda y sangrienta.

Un poco de historia entre tanta acción

Kenshin, el guerrero samurái: El principio da lo que promete su título, y la historia comienza desde el principio, para que descubramos cómo Kenshin Himara se convirtió en Battosai, el temido asesino al servicio de Ishin Shishi, una serie de activistas políticos japoneses de finales del período Edo. Aunque en esa época había un emperador, el poder real lo ejercía un líder militar con el título de Shogun. A este régimen se lo conocía con el nombre de Shogunato, y los rebeldes con los que colabora Kenshin no estaban en contra del Emperador pero sí del Shogun, luchando para, entre otras cosas, destituir al Shogun, devolverle el poder al Emperador, expulsar a los extranjeros y abrir el país.

Para contrarrestar las fuerzas de los Ishin Shishi, el Shogunato tomó varias medidas, como la creación de un grupo armado a modo de policía para mantener la paz en Kioto, capital de Japón y epicentro de la guerra civil que estallaba. Este grupo fue conocido como Shinsengumi, y en la película nos muestran varios personajes reales, miembros de este grupo.

El protagonista, entre pelea y pelea, conoce a Tomoe Yukishira, quien comienza a traer cambios en su forma de ver la vida. Por si no habéis visto aún la película final, mejor no entraré en detalles, pero Kenshin, el guerrero samurái: El principio explora la relación entre ambos, y cómo ella marcó su vida.

El origen que queríamos conocer

La franquicia de acción real Kenshin, el guerrero samurái nunca ha defraudado. Incluso como fan de la serie de animación y sus OVAS, estas adaptaciones han respetado la historia y la esencia del personaje, y Kenshin, el guerrero samurái: El principio sigue la estela de sus predecesoras dando lo que esperamos de ella. Mientras que en las otras películas veíamos a Kenshin Himara como un héroe, durante la mayor parte de la precuela es Battosai, un simple peón del grupo rebelde que cree que lucha por la paz antes de que llegue Tomoe y lo lleve en la dirección correcta.

Una película de samuráis no puede estar carente de acción, y esta precuela está repleto de increíbles escenas de acción bien coreografiadas y, sobre todo, bien filmadas. Ante el miedo que algunos pudieran sentir al ir a una plataforma, Netflix calificó la película para mayores de 18 años por la violencia que tenía, lo que sirve de indicio de lo sangrienta que puede llegar a ser. Cada una de las luchas nos deja boquiabiertos, destacando lo bien planteadas que están, sin necesidad de alardes de movimientos de cámara, pues los personajes ya hacen que sean suficientemente impresionantes sus enfrentamientos como para dejar la cámara fija y que nos quedemos pegados a la pantalla con cada una de las coreografías.

Si bien la habilidad con la espada del protagonista sigue siendo memorable, no es el punto central de la película, pues no todo es acción. Aunque las luchas con katanas tienen un gran peso en la historia, no tienen tanta presencia a nivel de duración, dado que también tiene mucho tiempo el desarrollo del drama que hay tras la vida de Hirama.

Según avanza la película se centran más en su evolución como persona con corazón más que como asesino, lo que no es negativo si queremos disfrutar de una completa película para conocer mejor los motivos por los que Kenshin llegó a ser quien es, y no solo de una cinta de acción. La película centra la mayor parte de su tiempo en la lucha de Kenshin con toda la sangre que derrama en nombre de la nueva era y sus florecientes sentimientos por Tomoe.

Una pareja de armas tomar

Takeru Satoh interpreta al protagonista, Kenshin, un hombre impasible con un rostro que permanece ilegible durante la mayor parte de la película, pero es capaz de dotar de mucha más profundidad al personaje, dejando caer al espectador que tras esa máscara de hombre duro hay mucho más. El actor tiene la difícil tarea de equilibrar la necesidad de mostrar a Kenshin como Battosai, pero sin ocultar al Kenshin más humano que conocemos.

Kasumi Arimura, premiada por la Academia Japonesa de Cine, da vida a Tomoe, una figura clave en la historia de Kenshin. La historia común de ambos es el eje central de la película, y aunque está claro el final definitivo para Kenshin y Tomoe, ver a los dos luchar a lo largo de toda la precuela para llegar a ese momento final y conocido por los fans del personaje es tan difícil como precioso. Cada momento de la pareja aporta tanto como cada pelea, y nos permite conocer mejor los sentimientos de ambos y cómo ellos mismos son el auténtico motor del cambio de sus vidas.

Kenshin, el guerrero samurái: El principio es una muy buena película para cualquier fan del personaje, permitiendo comprender mejor cómo llegó a ser quien es, y una gran forma de poner la guinda a esta franquicia que llega a su final.


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Kenshin, el guerrero samurái: El principio

8

Puntuación

8.0/10

David Pérez "Davicine"

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

2 comentarios en «Crítica de ‘Kenshin, el guerrero samurái: El principio‘: El origen que conocíamos pero no habíamos visto»

  • el 2 agosto, 2021 a las 09:24
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    Y para quien ha visto las ovas es…una atrocidad; sin duda la película no se compara con la otra maestra de las 4 primeras ovas

    Respuesta
    • el 2 agosto, 2021 a las 10:52
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      La serie mantiene la esencia de las películas previas, y realmente es una más que digna adaptación de la serie, pero los OVAS son maravillosos, ciertamente

      Respuesta

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