Crítica de ‘El dragón de los deseos‘: La importancia de nuestro origen

Las críticas de David Pérez “Davicine”:
El dragón de los deseos

La película El dragón de los deseos es una aventura animada producida por Jackie Chan en la que Din es un adolescente que ansía volver a ver a su mejor amiga de la infancia, Lina. Long, un dragón que concede deseos, le mostrará la magia de las posibilidades. Escrita y dirigida por Chris Appelhans, cuenta en versión original con las voces de Jimmy Wong, John Cho, Constance Wu, Natasha Liu Bordizzo, Will Yun Lee, Bobby Lee, Jimmy O. Yang e Ian Chen. La película se estrena el 11 de junio de 2021 en la plataforma Netflix.

¿Amigos para siempre?

Siguiendo la estela de anteriores producciones, Netflix se hizo con los derechos de distribución de esta cinta animada de Sony Pictures Animation, una película que cuenta con el respaldo de una emotiva historia para toda la familia sobre el valor de la amistad y los orígenes así como unos personajes cautivadores gracias a la implicación de su director, Chris Appelhans, que fue ilustrador de y trabajó en el departamento de arte de producciones como Los mundos de Coraline, Tiana y el sapo y El origen de los guardianes, entre otras

La historia de El dragón de los deseos es muy sencilla, y seguramente suene demasiado a la historia de Aladdin que todos conocemos. Un niño ve como su mejor amiga se va a vivir una vida llena de lujos y refinamientos lejos del pueblo donde crecieron y vivieron mil aventuras, y donde se hicieron la promesa de nunca olvidarse para ser siempre amigos. Un día encuenta una lampara mágica, perdón, una tetera magica de la que sale un Genio… perdón de nuevo, sale un dragón que le concede 3 deseos. Obviamente, es difícil no ver la película como una versión moderna de Aladdin, ambientada en esta ocasión en el caótico y moderno Shanghai, estando centrada en la amistad y los orígenes, con el ya manido mensaje de que las riquezas no traen felicidad.

Todo suena familiar a la trama de Aladdin, pero para sorpresa de quien escribe estas palabras solo lo es en la base de la película, pues hay una diferencia clave entre ambas, y es el dragón que da título a la producción animada de Netflix. No sólo por ser diferente físicamente, dado que el Genio que todos recordamos de la película de Disney era azul y aquí tenemos un dragón rosa que no es un genio, sino por ser un personaje inesperadamente complejo. Durante la película vemos como empieza siendo un personaje irritante, pero poco a poco se convierte en uno de los personajes más encantadores y sorprendentes de la película con sus propias motivaciones, lo que crea una relación completamente diferente entre Din y Long de la que vemos entre Aladdin y el Genio. Si solo damos una oportunidad a la película y nos quedamos en su primer tramo, nos perderemos como se desarrolla esta historia.

Otra cosa que sorprende de El dragón de los deseos es como su historia da un giro a la clásica historia de “chico quiere chica” pues, contra todo pronóstico, Din admite que no quiere que Lina se enamore de él, solo la quiere de nuevo como su mejor amiga, algo que ya no se ve en este tipo de historias, o al menos en los tiempos que corren, y da otro toque fresco a la película pues el romance no es el objetivo final de los deseos como lo era en Aladdin.

El conclicto social de trasfondo

Atravesando los tejados y callejones de los suburbios de Shanghái, la aventura de El dragón de los deseos transcurre a lo largo de diez años del crecimiento económico y del conflicto social de la China que conocemos. El dragón de la tetera representa la sabiduría milenaria de la antigua cultura local, y se convierte para Din en una forma  rápida de ascender en el escalafón social, algo que no ha conseguido gracias a sus estudios.

Claramente hay mucho de Aladdin, pero también tenemos un toque de Peter Pan pues Din parece ignorar que, cuando uno crece, inevitablemente se debe adaptar al entorno social. La magia del dragón solo es el empujón que este adolescente necesitaba para volver a creer en si mismo y descubrir la vida tal y como es, tanto a nivel familiar como a nivel social, y aprender la importancia del esfuerzo y de ser apoyado por quienes te rodean, aunque sea difícil luchas contra las injusticias sociales.

La parábola moral en el centro de la trama así como el predecible triunfo de los sentimientos sobre las diferencias de clase se introducen en esta China en la que la modernidad convive en desorden con la tradición, y en el que las clases sociales están más separadas que nunca. A pesar de ser una cinta para un público joven, agradecemos que introduzcan todos estos valores que a buen seguro calaran en los más pequeños.

Una película muy asiática sin serlo del todo

A nivel visual, El dragón de los deseos es donde destaca, con un diseño de personajes llamativo y una animación fluida y detallista, pero también ese apartado se ve reforzado al explorar la cultura asiática. Teniendo lugar en China, incluso como película animada, se capta perfectamente la estética del país gracias a la arquitectura, la comida y la ropa, e incluso en las pocas pero trepidantes escenas de acción en las que vemos peleas cuerpo a cuerpo, notándose la alargada sombra de Jackie Chan detrás del proyecto.

En versión original es de agradecer que, aunque ni guionista ni director sean asiáticos, y ninguno de los personajes habla mandarín, al menos todo el elenco de voces es asiático y eso ayuda a amplificar la sensación de estar viendo una producción China. De hecho, no es tanto una película sobre la cultura asiática hecha para personas asiáticas, sino una película sobre la cultura asiática hecha para todos, acercando el lejano oriente a nuestras pantallas con una película animada llena de luz y emoción.

El dragón de los deseos no nos acerca nada nuevo a nuestras pantallas, ni es una historia novedosa la que cuenta, pero claramente nos divierte con sus escenas de lucha y emociona en la parte de los dramas familiares y amorosos, dejando algún que otro recado al cambio que ha sufrido China en los últimos años, en especial en el distanciamiento cada vez más grande entre clases sociales.


¿Qué te ha parecido la película?

El dragón de los deseos

6.5

Puntuación

6.5/10

David Pérez "Davicine"

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

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