Crítica de ‘Una noche en Miami’: Buen debut en la dirección de Regina King

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: 
Una noche en Miami
 

Hace unos días escribía acerca de las deficiencias que, en mi opinión, presentaba La madre del blues en su torpe adaptación al lenguaje cinematográfico del material teatral de partida, la obra Ma Rainey´s Black Bottom del dramaturgo August Wilson. También de origen teatral es Una noche en Miami, película que puede verse en la plataforma Amazon Prime desde el pasado mes de enero y que supone el debut en la dirección de la actriz Regina King (American Crime, Watchmen, El blues de Beale Street) y que ha sido distinguida con tres nominaciones al Óscar en las categorías de mejor actor de reparto, mejor canción (ambas para Leslie Odom Jr.) y mejor guion adaptado para Kemp Powers que convierte en guion cinematográfico su propia obra teatral.

En cualquier caso, guion u obra teatral, se trata de una ficción basada en un acontecimiento real, el encuentro entre cuatro personajes trascendentales de la cultura afroamericana que tuvo lugar en un hotel de Miami la noche del 25 de febrero de 1964, horas después del triunfo del jovencísimo Cassius Clay en el Campeonato Mundial de boxeo en la categoría de peso pesado. Además del propio Clay (Eli Goree), allí se reunieron el jugador de la NFL Jim Brown (Aldis Hodge), el cantante Sam Cooke (Leslie Odom Jr.) y el activista político Malcolm X (Kingley Ben-Adir).

Lo que los cuatro personajes hablaron y vivieron aquella noche únicamente lo conocen ellos, pero Powers imaginó una noche cargada de emociones (fundamentalmente por la vibrante victoria de Clay) y discusiones marcadas por los encuentros y desencuentros entre las diferentes formas que los cuatro personajes tenían de entender la lucha por los Derechos Civiles que impregnaba de tensión racial a la convivencia de la sociedad norteamericana de la época. Hoy, casi sesenta años después, muchas cosas han cambiado y otras, lamentablemente, siguen plenamente vigentes.

Rigurosa en el planteamiento fílmico, meticulosa en la planificación de la puesta en escena y elegante en la dirección de actores, Regina King que tenía ya cierta experiencia en la dirección de episodios televisivos, demuestra una sólida capacidad para diluir el ingrediente teatral y presentar una propuesta netamente cinematográfica y que, únicamente en su tramo central durante el grueso de las conversaciones entre los personajes que Powers escribió, revela su procedencia dramática. Para ello, Una noche en Miami parte de una inteligente presentación de los personajes a través de diferentes momentos previos a la noche en cuestión. Particularmente brillante es la ilustrativa secuencia que introduce al personaje de Jim Brown en la que hace una breve aparición el siempre sólido Beau Bridges. En la conclusión de esa secuencia y en la cara de tonto que se le queda al espectador radica la pertinencia del resto de la película.

La banda sonora de Terence Blanchard y la dirección de fotografía de Tami Reiker ahondan en el distanciamiento cinematográfico que Regina King se esfuerza en hacer con respecto al material teatral de partida. Pero si de algo se beneficia particularmente Una noche en Miami es del excelente cuarteto de actores protagonistas que componen personajes llenos de aristas que contraponen su atractivo como hombres de éxito con sus lados más oscuros: el ego de Clay, la inseguridad de Cooke, la intransigencia de Brown o las contradicciones de Malcolm X sirven para que, en los momentos más intensos del film, aquellos en los que emerge el tema central del racismo, se evite que la película caiga en la soflama política o en el discurso aleccionador y, ante todo, se imponga la vertiente más humanista de la lucha por la igualdad racial. Que las cosas fueran así en realidad es otro tema. Los hechos históricos dicen que aquella misma noche Cassius Clay se unió a la nación del Islam y pasó a llamarse Muhammad Ali

A pesar de que como he dicho los cuatro actores están francamente bien, resulta inevitable no rendirse ante el carisma del músico, cantante, bailarín y actor Leslie Odom Jr. dando vida a Sam Cooke, el cantante afroamericano de mayor éxito en su época. Dos nominaciones al Óscar le esperan el próximo 26 de abril. Se antoja difícil que reciba el correspondiente a mejor actor de reparto que parece tener ya grabado el nombre de Daniel Kaluuya por Judas y el mesías negro, pero la canción “Speak Now” me parece una auténtica maravilla que bien podría estar entre las favoritas. 


¿Qué te ha parecido la película?

 

Una noche en Miami

6.5

Puntuación

6.5/10

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