Crítica de ‘¿Algún llorón por ahí? (Any Crybabies Around?)’: Madurar a gritos

Las críticas de Daniel Farriol:
¿Algún llorón por ahí?
(Any Crybabies Around?)

¿Algún llorón por ahí? (Any Crybabies Around?) es un drama japonés escrito y dirigido por Takuma Satô (Sticks and Stones, Don’t Say That Word). Es la historia de un chico que debe afrontar el reto de ser padre demasiado joven. Durante la celebración de la festividad de Namahage, acaba borracho y desnudo corriendo por las calles. Eso provoca que sea condenado al ostracismo por su mujer, su familia y toda la comunidad. Está protagonizada por Taiga Nakano (Under the Open Sky, Au revoir l’ été), Riho Yoshioka (The Witness, Parallel World Love Story), Kanichiro, Takashi Yamanaka, Kimiko Yo, Kotone Furukawa y Toshirô Yanagiba. Tras su paso por el Festival de San Sebastián 2020, donde obtuvo el Premio a Mejor Fotografía, se ha estrenado en España directamente en Netflix el día 20 de Marzo de 2021.

Una tradición con demonios asustando a niños

La festividad de Namahage es una tradición que se lleva a cabo en el norte de Japón durante la Nochevieja. Hombres disfrazados con máscaras de demonios van a visitar a los niños a sus casas para asustarlos al grito de ¿Algún llorón por ahí? (Any Crybabies Around?). El cometido es que los niños no sean perezosos y obedezcan a sus padres. La tradición de Namahage se aprovecha en esta película producida por Hirokazu Koreeda y dirigida por Takuma Satô, para reflexionar sobre la inmadurez de las personas y de la propia sociedad nipona en referencia a sus rígidos códigos de honor.

La historia nos presenta a un joven inmaduro (Taiga Nakano) que ha sido recientemente padre y cuya esposa (Riho Yoshioka) le exige mayor compromiso en la relación. Durante la celebración del Namahage se emborracha y acaba corriendo desnudo por las calles del pueblo. La mala suerte le lleva a ser grabado, durante su indecorosa actitud, por las cámaras de un equipo de televisión que está cubriendo la festividad en una conexión en directo. Desde entonces, esa aparentemente y nimia anécdota trastocará toda su vida y la de su entorno. Será repudiado por su mujer, su familia y toda la comunidad, debiendo emigrar a Tokio para intentar rehacer su vida.  

Los hombres también lloran

La película tiene un arranque prometedor y durante los primeros 20 minutos de ¿Algún llorón por ahí? (Any Crybabies Around?) se nos presenta con certera caligrafía al personaje central y la importancia de las tradiciones en la cultura nipona. Después del mediático episodio del despelote, se introduce de manera abrupta una elipsis de dos años para mostrarnos al protagonista vagando sin rumbo en su vida en Tokio. Tras la revelación que le hace un amigo del pueblo que le visita, se replanteará regresar a casa para asumir la responsabilidad del daño causado a toda su gente. 

Se encontrará que su ex mujer, a la que no pasa la pensión, está trabajando en un local de alterne para pagar la manutención de su hija. Su madre trabaja en la calle vendiendo Babahera (cucuruchos de helado en forma de rosa típicos de la zona) y luego se gasta el dinero en máquinas tragaperras. Su hermano no le perdona haber ensuciado la memoria de su padre. Y por último, la celebración del Namahage se ha suspendido los dos últimos años debido a su acción, aunque se pretenda recuperar de nuevo. Por desgracia, esta parte central del relato tiene un ritmo excesivamente parsimonioso que no hace evolucionar lo suficiente a los personajes. El protagonista se comporta como un pasmado en muchas ocasiones y cuesta empatizar con su proceso de crecimiento. 

El director Takuma Satô solo consigue recuperar las enseñanzas de su maestro Koreeda durante el tramo final. Esos diez minutos finales son de una belleza exquisita. Un desenlace conciso y sin palabras, que sirve para cerrar el círculo de la película. Es una escena que sucede en una nueva celebración del Namahage donde el protagonista tendrá la posibilidad de expiar la culpa a base de gritos. Pura emoción. La película estuvo a competición en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián 2020 y Yûta Tsukinaga (Little Nights, Little Love, Stolen Identity) se llevó el Premio a la Mejor Fotografía. 


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¿Algún llorón por ahí? (Any Crybabies Around?)

6.3

Puntuación

6.3/10

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