Crítica de ‘Stolen Identity’: Hideo Nakata ha perdido su identidad

Las críticas de Daniel Farriol:
Stolen Identity
 
Stolen Identity es un thriller japonés dirigido por Hideo Nakata (The Ring, Dark Water). El guion está escrito por Tetsuya Oishi (Death Note, La espada del inmortal) basado en la novela de Akira Shiga. La historia nos cuenta la pesadilla de una pareja que comienza al dejarse él olvidado su teléfono móvil en un taxi. Un perturbado le roba todos sus datos personales y empieza a hacer un mal uso de sus tarjetas de créditos y de sus redes sociales. Le roba su identidad. Está protagonizada por Keiko Kitagawa (Quiero comerme tu páncreas, The Last Shot in the Bar), Yûdai Chiba (No Longer Human, The 47 Ronin in Debt), Ryô Narita (Talking the Pictures, The Inerasable), Kei Tanaka, Taizô Harada, Bakarhythm, Jun Kaname y Maryjun Takahashi. La película no se ha estrenado en cines en España. Se ha podido ver online a través del Festival JFF Plus (Japanese Film Festival Plus) el día 26 de Febrero de 2021.
 

Hideo Nakata, el maestro del J-horror

Hideo Nakata es considerado el maestro del terror japonés. Revolucionó y popularizó mundialmente el J-horror con obras tan importantes para el género como The Ring (Ringu) (1998), The Ring 2 (1999), Dark Water (2002) o The Complex (2013). Sin embargo, lleva muchos años a la deriva con productos poco interesantes o insatisfactorios que se encuentran a años luz de aquellas obras. Ni siquiera cuando regresa a sus orígenes, como en la reciente Sadako (2019), encuentra ese toque diferencial que hizo su cine tan especial. Con Stolen Identity nos vuelve a decepcionar en un thriller dramático sobre los peligros de internet y las nuevas tecnologías que adapta una novela de Akira Shiga.
 
Y eso que la idea inicial no está mal. Un hombre se deja olvidado su teléfono móvil en un taxi y quien lo encuentra le roba su identidad utilizando los datos personales que contiene. Desde hacer cargos a su tarjeta de crédito con compras desorbitadas hasta apropiarse de sus redes sociales y fotografías íntimas para enfrentarlo a su novia. En paralelo a esa historia, tenemos una subtrama más convencional sobre un asesino en serie que secuestra y mata a cuchilladas a chicas jóvenes que llevan el pelo largo y negro, como Asami, la protagonista. Ambas historias se cruzan en un argumento rocambolesco al que Hideo Nakata hace un acercamiento desconcertante.  

¿Es una parodia o la película va en serio?

Reconozco que durante tres cuartas partes del visionado de la película estuve dudando en si Hideo Nakata nos estaba troleando o si lo que en realidad pretendía hacer era una parodia del género. Sería genial que fuera esto último porque salvaguardaría su honor como cineasta. Stolen Identity es tan errática como un trabajo estudiantil y nos descoloca constantemente en el tono con el que afronta las secuencias más cercanas al terror. Todo es exagerado y bizarro, incluso las interpretaciones del elenco están pasadas de rosca. Mención especial merece ese psicópata travestido con peluca a lo Anthony Perkins en Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960). Además de hacker informático y serial killer en sus ratos libres, el personaje tiene un montón de tics nerviosos. Pero lo más surrealista que he visto en mucho tiempo es la extraña balada hawaiana que suena cada vez que aparece. Si el director pretendía inquietarnos, solo consigue que estallemos en una sonora carcajada. Hay escenas de ver para creer como la del psicópata montado en un caballito de tiovivo desplegando todo tipo de muecas mientras tortura a una de las chicas.

Por eso decía antes que podía tratarse de una parodia genial. Como si Nakata estuviera harto de hacer terror y le hubiese dado la vuelta a la tortilla. Stolen Identity abusa de los lugares comunes del género, también del thriller y del drama romántico. O es un auténtico genio o su resbalón le lleva a mimetizarse en Ed Wood o Tommy Wiseau imitando al mejor De Palma y a los thrillers de psicópatas de los 80. Mi sensación inicial era que se estaba riendo de los millenials y sus problemas del primer mundo asociados a las nuevas tecnologías. Pero viendo los giros finales que tiene la historia parece que la cosa va en serio. Es terrible comprobar que un director de referencia para el terror sea capaz de realizar tamaño despropósito. Y eso que hay temas interesantes sobre la mesa de esta comedia involuntaria. La dependencia enfermiza hacia los smartphones, la necesidad de popularidad en redes sociales, la exposición de la privacidad en internet, la vulnerabilidad de nuestra identidad en la era digital… Mientras escribo estas líneas descubro estupefacto que Nakata ha rodado una secuela!!! Así que la cosa aún puede ir a peor. Tierra trágame.

 

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Stolen Identity

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