Crítica de ‘El padre (The father)’: El olvido que seremos

Las críticas de Daniel Farriol:
El padre (The father)
 
El padre (The father) es un drama británico dirigido por francés Florian Zeller que adapta su propia obra teatral homónima escribiendo el guion junto a Christopher Hampton (El beso de Singapur, Las amistades peligrosas). La historia nos muestra a un hombre que empieza a perder la memoria debido a la vejez y al avance de la demencia, mientras su hija intenta convencerle para que contrate a una asistenta que le ayude con las tareas de casa. Está protagonizada por Anthony Hopkins (Los dos papas, Westworld), Olivia Colman (La favorita, London Road), Imogen Poots (Vivarium, Green Room), Rufus Sewell (Dark City, Judy), Olivia Williams (Los últimos días en Marte, El cuerpo), Mark Gatiss y Evie Wray. Tras su paso por Sundance, Toronto, Telluride y el Festival de Cine de San Sebastián, la película se estrena en España distribuida por A Contracorriente Films el día 23 de Diciembre de 2020.
 

El ocaso de la vejez

El padre es una película dramática, compleja y bastante dura. Su retrato de la vejez y de la enfermedad se hace con mucho tacto y una sensibilidad nunca vista hasta ahora en una pantalla. Lo más interesante de su acercamiento al Alzheimer y a la demencia senil es que se efectúa desde el punto de vista del propio enfermo. Algo inusitado y muy difícil de plasmar en imágenes. Algo parecido ha intentado sin conseguirlo el filme recientemente estrenado en plataformas Los caminos que no escogemos (Sally Potter, 2020). Hay que recordar que la película del director francés Florian Zeller está basada en su propia y exitosa obra teatral. En su ópera prima para la gran pantalla, se muestra tremendamente valiente y eficaz a través de una intrépida puesta en escena. Aunque ubica toda la acción en el interior de un apartamento, se sacude con inteligencia la sombra de la mera adaptación, utilizando recursos propios de la semiótica visual cinematográfica que potencian el impacto que tenía el texto original.
 
Al colocarse y colocarnos en la mirada subjetiva del enfermo, la narrativa de la película se vuelve tan repetitiva, incompleta y confusa como la propia mente resquebrajada del protagonista. Anthony Hopkins está soberbio y ya suena para la carrera de premios. Es éste uno de los mejores papeles que le recuerdo, lo que siendo él uno de los mejores intérpretes de su generación es una afirmación bastante osada. El actor galés encarna a un hombre que va perdiendo paulatinamente la memoria y su propia identidad. Es un proceso tan doloroso como realista donde se van apagando las luces que guían su vida. La vejez se convierte en el ocaso, una etapa donde cobra sentido la repetición de los días, cada uno parecido al anterior y, sin embargo, distinto. Es algo agravado por la enfermedad, viviendo el protagonista una especie de día de la marmota donde la vida se convierte en una broma pesada que le arrebata poco a poco sus recuerdos. Los recovecos del cerebro por los que transita se convierten en un laberinto sin salida para un hombre cuyas acciones cobran sentido mediante pequeñas fijaciones u obsesiones.
 

La identidad borrada

El padre es una película que le tocará la fibra a muchos espectadores. No en vano obtuvo el Premio del Público del Festival de Cine de San Sebastián 2020 con una nota media nunca vista. Acabará con la existencia de clínex entre todos aquellos que tengan a alguien cercano o hayan vivido en primera persona la relación con familiares con alguna enfermedad de degeneración progresiva. La película trata ese viaje hacia el olvido de una manera increíblemente reconocible, a través de pequeños gestos extraídos de la propia experiencia (el autor lo vivió de cerca a través de su abuela). Por ejemplo, el detalle del reloj o la confusión de rostros es algo verosímil y realista. La milimétrica caligrafía del guion escrito por el director junto al dramaturgo Christopher Hampton, utiliza con sabiduría los códigos del cine de suspense para adentrarnos en las profundidades del drama emocional. 

Durante el inicio, el público andará tan perdido como el propio protagonista. Es un truco efectivo que crea una intriga que solo existe en la cabeza del protagonista. Cierto es que cuando se comprende la dinámica narrativa y se descubren las coordenadas por las se mueve la historia, la película pierde algo de fuerza en un segundo acto demasiado alargado. Sin embargo, todo es tan emocionante y el reparto es tan brillante que se perdonan esos posibles bajones de ritmo. No solo destaca la interpretación de Hopkins, también hay que reconocer el trabajo de ese pedazo de actriz que es Olivia Colman o de la cada vez más interesante Imogen Poots.

El padre es una película llena de humanidad que te dejará un poso de profunda tristeza. La identidad distorsionada y borrada del protagonista sirve también como metáfora de lo efímero de nuestra existencia. La vida duele y la película también. Pero también hay un mensaje sobre la necesidad de aprovechar el momento y no renunciar a las oportunidades que nos surjan para disfrutarla. De ahí ese giro inesperado en el destino del personaje de la hija en un desenlace que coloca todas las piezas desordenadas del puzzle sobre la mesa.


¿Qué te ha parecido la película?

 

8.2

Puntuación

8.2/10

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