65 SEMINCI. Sección Oficial. Crítica de ‘Puppy Love’: Un viaje a las debilidades del ser humano

Las críticas de David Pérez “Davicine” en la 65 SEMINCI:
Puppy Love

Morgan es un joven solitario que tiene una lesión cerebral y se gana un dinero lavando platos. Su madre es una desempleada adicta al juego. No tiene amigos y vive con su hermano mayor Danny, una persona propensa a las peleas de barra de bar y excampeón de kickboxing, además de aficionado al alcohol y al sexo de pago. Una noche, después de terminar un encuentro con una prostituta drogadicta y sin hogar llamada Carla, Danny le exige a Morgan que se la lleve en coche. En este fatídico viaje de regreso a Skid Row, Morgan se siente inspirado. Se le ocurre que Carla está disponible a cambio de dinero, pero en lugar de pagar por sexo, lo hace para que sea su amiga.

Michael Maxxis dice haber recibido un mensaje enviado por Dios, conminándolo a dirigir esta película sobre su primo Morgan, y es su primera película tras una amplia trayectoria como director de cortometrajes y videoclips. Y aunque la película parezca de inicio que se centra en Morgan, interpretado por Hopper Penn, el personaje realmente importante y sobre el que gira todo es Carla, interpretada por Paz de la Huerta, quien sin duda hace un gran trabajo para meterse en la piel de esta prostituta adicta al crack, y ha debido fijarse bien en cómo se consume y las reacciones que provoca fumarse una pipa de crack en la vida real. La actriz retrata las consecuencias del consumo en el asiento de pasajero de un coche de tal forma que nos hace sentir cada calada como si fuera exhalada hacia nosotros.

De inicio, lo más sorprendente es cómo la historia la cuenta el propio Morgan a través de flashbacks a un grupo de extraños en un jacuzzi mientras se bebe una botella de dos litros de Cola, comenzando a contar a una niña como “Lo mejor que ha hecho en su vida es conseguir sacar a una prostituta del crack”. Una dura y oscura historia de drogas, violencia y sexo que contrasta con el colorido e incocente entorno donde se cuenta.

El problema principal de la película es que no consigue que empaticemos con nadie y tampoco nos hace sentir algo en su intento de conseguir sacar la humanidad de un grupo de personas en un ambiente tan hostil como el que se han criado, en barrios complicados donde la violencia ha marcado su infancia: Morgan sufriendo desde prescolar acoso en el colegio, y Clara siendo agredida sexualmente en su entorno familiar.

La fotografía de Puppy Love busca arrastrarnos a los bajos fondos de la ciudad, pero sólo De la Huerta es quien realmente consigue trasladarnos a esos sucios lugares donde la droga y la venta del cuerpo parece que es lo único que mueve la economía. Más allá del aterradoramente realista trabajo de la protagonista cuando consume, ni la escoria ni la ambientación es real para el espectador.

Hopper Penn (el hijo de Sean) realiza un encomiable trabajo como un discapacitado mental, con un gran corazón, y el claro objetivo de ayudar a los demás sin ver el mal que hay en ellos. De la Huerta (Boardwalk Empire) es capaz de hacernos olvidar que interpreta un personaje y parece que estemos viendo un episodio de Callejeros con sus gestos, movimientos y capacidad de meterse en la piel de una adicta al crack. El hermano de Morgan, Danny, interpretado por el luchador de MMA Donald “Cowboy” Cerrone no requiere más que lucir músculo y repartir golpes, pero pone el toque de protección demostrando cómo tras tanto músculo se puede ocultar un gran corazón. Patricia Arquette, Wayne Newton y Michael Madsen no tienen demasiado tiempo en pantalla, pero consiguen dar algo de renombre a la cinta, y recrear con acierto personajes cuyas vidas son difíciles de sacar del agujero en el que se han metido.

La que realmente destaca, y consigue convencer, es la partitura musical creada por Portugal the Man y la banda sonora original producida por Bruce Vig (ex batería de Garbage y productor de íconos del indie rock estadounidense como Nirvana, Foo Fighters, The Smashing Pumpkins, Sonic Youth y muchos otros), que se siente cálida y con toques de funk.

Puppy Love es un drama con un potente mensaje sobre cómo cada persona busca llenar el vacío interior de alguna forma, afrontando sus debilidades de formas muy diferentes, con un reparto que nos ofrece interpretaciones muy realistas, a la que tan solo le falla la falta de empatía con sus personajes y una ambientación más real para este devastador mundo de decadencia. Muy buenas intenciones aunque se queda en ello.


¿Qué te ha parecido esta película?

6

Puntuación

6.0/10

David Pérez "Davicine"

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

Deja un comentario (si estás conforme con nuestra Política de Privacidad)

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: