Crítica de ‘Lecciones de Amor’: Palabras e imágenes

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: Lecciones de amor

Soy consciente de que en mis últimas críticas estoy siendo un poquito recurrente con el tema de las traducciones de los títulos originales con los que se estrenan las películas en España, pero a riesgo de convertirme en un pesado, tengo que decir lo que pienso, y esto no es más que estamos ante otro sangrante caso de estulticia personificada en la cabeza pensante que decidió que Words and Pictures se titulara en España Lecciones de Amor en lugar de Palabras e Imágenes, un título que además de ser el original y, por tanto, tener rango de autoría, representa y define a la perfección la película que Fred Schepisi filmó en 2013 y que, con dos años de retraso, llega a las carteleras españolas.

Este film, Lecciones de Amor, alberga en su interior dos películas, por un lado tenemos una convencional comedia romántica (de ahí supongo que salió la simpleza de las lecciones de amor) y por otro lado un film que propone un afinado debate intelectual (de menor calado del que promete en un principio) sobre el poder de la palabra, materializada en la poesía, frente al poder de la imagen, encarnada en el arte pictórico; o viceversa.

Jack Marcus (Clive Owen) y Dina Delsanto (Juliette Binoche) son respectivamente los profesores de literatura y arte en un instituto preparatorio para el ingreso en la Universidad. Sumidos en una suerte de rivalidad profesional no exenta de atracción física, se enzarzan en una guerra un tanto artificiosa sobre si la palabra o la imagen tienen mayor importancia como instrumento para expresar emociones y/o más valor como medio de expresión artística. En esta guerra, implicarán a sus alumnos que con mayor o menor contundencia, tomarán partido por uno u otro bando.

El comienzo de la película es francamente prometedor, tras una convencional presentación de ambos personajes principales, asistimos al mejor fragmento de la película que no es otro que aquel en el que ambos profesores mantienen agudos e ingeniosos intercambios de argumentos al tiempo que sostienen un enardecido juego consistente en encontrar palabras lo más largas posibles. Durante el primer tercio del film, el debate intelectual se mantiene con dignidad y con algunos momentos divertidos.

Una enorme Juliette Binoche y un irregular pero acertado Clive Owen son sin duda lo mejor de la película. Dos personalidades aparentemente contrapuestas pero con más puntos en común de los que a ambos les gustaría admitir. Componen sendos personajes que bajo su pátina de arrogancia y cierta excentricidad esconden almas atormentadas por sus propias debilidades humanas y artísticas. Ambos son artistas además, o por encima de, profesores y la fuerza con la que en las aulas espolean a sus alumnos se desvanece cuando se encuentran solos ante su propia obra.

Fred Schepisi acierta al mostrarnos a sus personajes en el filo del abismo creativo, en el tormento de los nacidos bajo el signo de Saturno. El horror ante el folio/lienzo en blanco, la desesperación causada por la falta de inspiración y la insatisfacción ante la propia obra. Los planos de Juliette Binoche en su taller de pintura, tratando de pintar en plena lucha con sus limitaciones físicas y artísticas son, sin duda alguna, lo mejor de la película.

En cuanto al resto de personajes, los alumnos, algunos de ellos abofeteables, son meros instrumentos infrautilizados en un guion endeble, y sólo algún personaje como el siempre acertado Bruce Davison (Compañeros Inseparables) o la muy televisiva Amy Brenneman (Sin Cita Previa), aportan algo al dúo protagonista sobre el que se apoya totalmente el metraje.

El problema viene cuando la película paga su peaje a la búsqueda de un público más global y abandona este atractivo discurso artístico para caer en una deriva sentimental que lleva a Lecciones de amor a un convencionalismo mil veces repetido. El film se diluye lentamente sufriendo una vertiginosa pérdida de interés que remonta levemente en un final sólo parcialmente logrado.

El guion, escrito por Gerald DiPego, adolece de erudición en la parte artística y está sobrado de almíbar en el contrapunto romántico, y esto, lamentablemente lastra una película que podría haber sido fantástica en caso de estar mejor escrita y dirigida con más fuerza y menos remilgos de los que Schepisi pone en los momentos cumbres del largometraje.

En definitiva, Lecciones de amor (Words and Pictures) es una película digna y entretenida a secas cuando tenía material argumental y actores para haber sido genial.

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