Sitges 2014. Crítica de ‘R100’: Humor crítico absurdo asiático

Las críticas de Agustín Olivares: R100

Una de las películas que más me gustó de esta edición del Festival de cine de Sitges fue R100. La mezcla de drama familiar, crítica social, bondage y sadomasoquismo, metaficción y muchísimo absurdo la hacen deliciosamente inolvidable, al menos para mi.

Un trabajador cualquiera tiene una vida de lo más gris: su mujer esta en coma desde hace años, trabaja muchísimas horas al día, y apenas tiene tiempo para dedicarlo a su hijo. Entre tanta monotonía decide formar parte de un exclusivo club de BDSM, cuyo funcionamiento es muy sencillo: en cualquier momento del día, en cualquier situación, una domina puede aparecer en tu vida para darte de lo tuyo. El único handicap: no te puedes dar de baja hasta que no venza el año completo.
Hitoshi Matsumoto, famoso por sus divertidísimas películas (como Symbol, que pudimos disfrutar en Sitges 2009), dirige una comedia alocada, con tintes de drama familiar y thriller, que no dejará indiferente a nadie. Se regala con las escenas más alocadas, con una puesta en escena genial y una dirección de actores perfecta. Consigue dar a cada uno de los personajes un trasfondo realista, transformando a cada domina, dominado, familiar o comatoso una personalidad genuina.
Además de multitud de personajes y gags hilarantes (el mejor, sin duda, el que protagoniza la Reina de la Saliva), la película juega con la metaficción para poder ser todavía más absurda, sacándonos de la acción del film para meternos en la sala de visionado, donde un selecto número de espectadores opinan sobre la viabilidad de la película (un recurso que me recordó a El selecto de la tlompeta, de Javier Fesser).
Pero R100 no solo rezuma humor y delirio, sino que es, en si misma, una enorme crítica social a la sociedad actual. Es como si Matsumoto nos pusiera enfrente de un retrato de nosotros mismos y nos dijera “mirad, pringaos. Teneis una vida triste y jodida, pero en lugar de revelaros os gusta que os den más caña”. Se pueden dar multitud de lecturas, por supuesto, pero me decanto por la de que el trabajador gris somos cada uno de nosotros, y que las dominas son la economía mundial, que no para de machacarnos y pisotearnos. No obstante, la que corta el bacalao en la organización sadomasoquista es una alemana de dos metros de altura x tres de anchura. Por algo será ¿no?
A nivel técnico, la película aprueba sobradamente. El montaje es perfecto para la comedia, la música y la fotografía cumplen su función, y los escasos VFX son funcionales. No hace falta nada más para una película que se basa más en las situaciones y en los personajes que en las explosiones y las patadas voladoras.
En definitiva, R100 es una película muy recomendable para aquellos fans del cine asiático, del cine absurdo, de la comedia y del buen cine en general.

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