Sitges 2014. Dia 8: Musi-calité

Me gusta el cine. Me gusta tanto que me alimentaría de él. Desgraciadamente mi sistema digestivo no procesa demasiado bien el celuloide, así que tengo que comer lo mismo que el resto de mortales: verduritas, animales en proceso de descomposición… ya sabéis. Para poder comer necesito dinero, y para conseguirlo tengo que trabajar. En mi caso, la forma en la que consigo el vil metal es tocando el bajo eléctrico con una orquesta (una de las que van de pueblo en pueblo, no de las de chaqué y pajarita). Ayer tuve que abandonar mi querida Sitges para realizar un show así que, por desgracia, no pude ver ninguna película. Pero no os preocupéis, no os vais a quedar sin vuestra dosis diaria de cine fantástico.
Frame de Sound of noise
Aprovechando que la razón por la que no pude ver cine fue la música, he decidido confeccionar una breve y totalmente subjetiva lista de películas de género, en las que la música tiene cierta importancia y que, sobre todo, me han marcado en algún aspecto. Bienvenidos a mi mundo.
1. Sound of noise (2010): Terrorismo musical
Sound of noise pudo verse en Sitges 2010. En la película, un grupo de músicos decide tocar una obra musical (dividida en cuatro movimientos) en diferentes puntos de la ciudad, utilizando los elementos que tengan a mano. Lo que puede parecer un movimiento artístico bastante aséptico se torna, en todos los casos, en una explosión de bandalismo de manual. El caso llega a manos de un agente de policía que odia la música, por lo que se lo tomará de modo muy personal.
Sound of noise es una película muy divertida, con puntos cómicos muy buenos pero, también, con un trasfondo dramático muy fuerte. En general la historia funciona, y casi todos los números musicales son muy divertidos. No obstante, hacia la mitad del film hay un bajón rítmico importante. Vista hoy en día puede recordar un poco a Holy Motors, en un sentido conceptual (el arte por el arte). No obstante, no olvidemos que Sound of noise es anterior al film de Leos Carax.
2. Carretera perdida (1997): David Lynch se nos pone negruzco.
Carretera perdida me encanta. No os voy a contar nada de ella, pero no pos mis ansias anti-spoiler, sino por que no sabría que contaros. Existen muchísimas interpretaciones por la red (que podéis encontrar muy fácilmente), pero os recomiendo que la veáis y que le deis un par de vueltas para encontrarle un sentido. 
En Carretera Perdida, David Lynch echa mano de un buen puñado de bandas que, en mayor o menor medida, están relacionadas con la música oscura. Gracias a esta película, el gran público pudo conocer a Rammstein, banda que hoy en día es una de las más grandes a nivel mundial (buscad cualquier Live en youtube y flipad); también abrió mercado a Marilyn Manson, The Smashing Pumpkins, Trent Rezno, David Bowie, NIN… Todos estos grupos se han convertido (o ya eran) artistas reconocidísimos, que han marcado a una generación perdida y que, en muchos casos, han terminado por perderse por si mismos (¿Habéis visto a Marilyn Manson últimamente? Parece que se haya comido a si mismo). 
Os adjunto una de las escenas del film 2×1: la música corre a cargo de Rammstein, aunque aparece Marilyn Manson como actor.
Carretera Perdida podéis encontrarla en el pack que Cameo editó en 2007, con motivo del 40 aniversario del Festival de Sitges. Junto con el film de Lynch también encontrareis Requiem y Avalon.
3. Repo – The genetic opera (2008): Rock, sangre y Paris Hilton.
Repo – The genetic opera se estrenó en Sitges 2008 con bastante polémica. La primera sesión en la que tenía que proyectarse fue cancelada por la distribuidora, ya que el hype era tan grande que temían problemas con la piratería. 
Anécdotas a parte, Repo es la película que está aquí por pleno derecho. Sangre, tripas, drama, comedia, exceso… 99% Sitges (el 1% restante son pechos femeninos. Lo siento chicos,en Repo no hay ningun pezón).
La banda sonora es tremenda. Compuesta especialmente para la peli, combina rock, punk y metal, aderezado con música circense y algo de ópera, resultando tan variada y extraña como la propia película.
El film lo protagonizan leyendas del genero como Anthony Head (Buffy cazavampiros), Bill Moseley (La matanza de Texas 2) o Paul Sorvino (Uno de los nuestros), acompañado por actrices no tan experimentas pero sobradamente competentes como Alexa Vega (Machete Kills), o Sarah Brightman (más conocida por su faceta de cantante que como actriz). Ah, y por ahí también aparece Paris Hilton.
4. Ace Ventura (1994): Cadaver canibal
¿Qué pinta Ace Ventura en esta lista? Ya os he dicho que era totalmente subjetiva. He decidido incluirla porque, por un lado, podría haber sido proyectada en Sitges (hay muchísimas películas de comedia en su programación) y, por otro, gracias a el film protagonizado por Jim Carrey, muchos jovencitos imberbes descubrieron qué era el death metal. ¿Recordáis la escena en la que Ace entra en una disco en busca de… ya sabéis que/quien (pasando de spoilear)? Pues los melenudos que se jugaban las cervicales eran Cannibal Corpse. Viendo la escena es evidente lo poco que se informaron sobre el mundillo de los pelanas. Si habéis ido a algún concierto de rock/metal sabéis que la ropa blanca es un concepto abstracto, que esta música no se baila y, sobre todo, que el público femenino es casi inexistente. Observad la escena y decidme, sinceramente, si parece un concierto de metal o, como yo creo, se grabó en una fiesta Supermartxé.
5. Rollerball (2002): Payasos enmascarados.
Rollerball no desentonaría en absoluto dentro del marco de Sitges: futuro distopico, violencia, tetas… y metal. Sirvió como presentación a una de las bandas más influyentes de metal la última decada: Slipknot. No,  no eran los primeros en ponerse máscaras para tocar metal cañero (Gwar o Mushroomhead se les adelantaron), pero si que fueron los que más despuntaron y, de hecho, siguen estan en la cresta de la ola. Sus primeros discos son como escuchar una mascletá fallera durante 70 minutos.
Rollerball no es un clásico del género, probablemente porque es una peli bastante mala. Pero en su momento llevó a un buen puñado de jóvenes al cine, los cuales se dejaron seducir (o no) por la violencia sonora de Slipknot. Además, la estética creepy que lucen pega con la esencia del Festival de Sitges.
Se quedan muchísimas películas en el tintero, pero empacharse nunca es bueno (a no ser que vayais a un buffet libre). Quizá en un futuro próximo escriba la secuela, o quizá una precuela. O un spin-off. ¿Os apetece?

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