Cinco películas con las que recordar a Robin Williams

Ya ha pasado una semana desde que Robin Williams nos dejara. Hemos dejado marinando la idea el tiempo suficiente para que los medios informaran de los detalles escabrosos y desagradables de su muerte. Ahora, cuando los buitres ya han despellejado lo que querían, nos queda lo bueno, el recuerdo que vive en sus películas.
La de Robin Williams es una filmografía variada que toca las comedias familiares como Señora Doubtfire, dramas como La mirada del amor, thrillers como Imsomnio o películas de animación como Aladín.
Con un centenar de trabajos entre cine y televisión es difícil decidir sólo cinco películas. No están todas las que son ni son todas las que están, pero después de mucho pensar estas son nuestras cinco:


Good morning, Vietnam (1987): Una de las joyas del director Barry Levinson, en ella Robin Williams se convertía en la versión cinematográfica del locutor radiofónico y oficial del ejército norteamericano Adrian Cronauer, si bien el personaje real nunca fue antibelicista ni utilizaba el humor para levantar el ánimo de las tropas. Con una historia que es un claro canto a la paz y a la vida, y una banda sonora insuperable, Good Morning, Vietnam fue un éxito de taquilla que le otorgó a Robin Williams un Globo de oro, un American Comedy Award y una nominación a los BAFTA


Despertares (1990): Penny Marshall dirigió a Robin Williams que interpretaba al doctor Malcolm Sayer, basado en el neurólogo Oliver Sacks, autor del libro en el que se basa el guión, que documentó los efectos que la L-dopa tuvo en el sistema nervioso de los supervivientes de la encefalitis letárgica que habían quedado en estado catatónico. La réplica se la daba Robert De Niro como paciente del doctor Sayer. El film fue nominado a tres premios de la academia por guión, mejor actor principal (Robert De Niro) y mejor película. 


El rey pescador (1991): El segundo trabajo de Williams bajo la batuta de Terry Gilliam, con el que trabajó tres años antes interpretando un pequeño papel en Las aventuras del barón de Munchausen, supuso un nuevo Globo de oro para el actor en el papel de Parry, un vagabundo al que la locura le lleva a creer que es un caballero medieval en busca del Grial, y que el destino lleva a salvar del suicidio al culpable indirecto de su drama personal.


El indomable Will Hunting (1997): Y el Óscar llego… Lo hizo gracias a la emocionante interpretación que Williams logró del psicólogo Sean Maguire, figura catártica para el protagonista de este drama dirigido por Gus Van Sant y guionizado por los actores Matt Damon y Ben Affleck que ganó además otro premio de la Academia al mejor guión original, y fue nominado a siete más, entre ellos mejor director, película, actor y actriz principal. El porqué “Miss Misery” de Elliott Smith no se llevó el premio a mejor canción es uno de esos misterios que me persiguen por las noches.


Hook (1991): Rompiendo el orden cronológico he de terminar con Hook. Lo sé, no es ni de lejos la mejor, sin duda muchas otras superan a esta versión libre del Peter Pan de J.M Barrie en la que el niño de Nunca Jamás ha crecido y olvidado sus aventuras, pero para aquellos que fuimos críos en los 90 Robin Williams es el único Peter, y no existe más Capitán Garfio que Dustin Hoffman. Dirigida por Steven Spielberg, la película fue un taquillazo que le hizo ganar a Williams un Kids’ Choice Award, un galardón de su principal público: los niños. 
Es muy difícil elegir cinco entre cien cuando se trata de un actor que hizo por explorar todos los géneros con más o menos éxito, que nos ha acompañado a muchos en nuestra vida como cinéfilos y con el que nos hemos reído en más películas de las que podemos recordar, pero sirva esta lista como nuestro pequeño homenaje. Admirado Robin Williams disfruta en Nunca Jamás, al fin y el cabo «morir será una gran aventura».

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