Crítica de ‘Insidious’: Como una película de terror puede ser irrisoria

Las críticas de Fernando Quintero: Insidious

Al ver esta película rápidamente nos damos cuenta que se trata de una versión más “moderna” de Poltergeist, pero incluso Poltergeist tiene tintes más modernos que esta película, ya que usa efectos especiales con fantasmas y no con personas maquilladas como Insidious. Me gustaría señalar a fondo todo el paralelismo entre Insidious con Poltergeist.
La película comienza con una familia compuesta por los padres y sus tres hijos. Tras la presentación de los miembros familiares, empiezan a suceder fenómenos paranormales, como el movimiento de algunos objetos y “culpando” a los hijos de ser los responsables de cambiar de posición dichos objetos. La madre es la primera persona que se da cuenta de estos fenómenos, contándoselo a un marido incrédulo que hasta que no lo ve con sus propios ojos, no se cree las palabras de su mujer.
Uno de los hijos es el responsable de todo el terror que está pasando ante nuestros ojos y aunque se muden de una casa a otra, siguen ocurriendo los fenómenos paranormales. El hijo se evade, hallándose en un lugar inconcluso y teniéndose que ser uno de los padres, el que se introduzca en este mundo habitado por almas errantes para que vuelva al mundo de los vivos. Para que esto ocurra, llaman a una médium que llega acompañada a su casa por dos ayudantes que experimentan en su propia piel como se manifiestan los espíritus. Visto queda que no son pocas las coincidencias con Poltergeist
Las interpretaciones de los pocos actores y actrices que la protagonizan es algo que no resalta mucho, no actúan mal, pero tampoco hacen las interpretaciones de sus vidas y esto es algo que podría haber aprovechado Rose Byrne. En su caso, le ha faltado la chispa maternal que han tenido otras actrices en su lugar, como hiciera Ellen Burstyn en su día en El exorcista o incluso JoBeth Williams en Poltergeist. Por otra parte, Patrick Wilson ha actuado como se le ha señalado. Ni más, ni menos. 
En cuanto a los efectos sonoros, James Wan ha permitido demasiado que se abuse de ellos. Están bien utilizados y ofrece el ambiente que se merece la escena para que demos un saltó en nuestro asiento, pero pasada esta escena y cuando nuestro corazón vuelve a colocarse en su sitio, seguimos escuchando esta sintonía que no hace más que ponernos un tanto nerviosos deseando que acabe ya la escena para dejar de escucharla.
Los efectos especiales utilizados para Insidious son casi inexistentes para tratarse de una película de este calibre. Podría haber quedado mucho mejor si hubieran utilizado los pocos efectos especiales de otra manera, sobretodo a la hora de encarnar al espíritu / demonio principal, puesto que lo único que han hecho para hacer que el espectador se lleve sustos,es el intercalar planos y eso hay que aplaudirlo porque es una manera simple y lograda para transmitir esos momentos de terror.
Al hablar de los efectos especiales (o más bien de la ausencia de ellos) hay que desviar el tema hacia el maquillaje, es algo que resalta notablemente en la película, porque los espíritus errantes que deambulan por el mundo de los vivos y de los muertos, parecen salidos de una película cualquiera del cine mudo. El exceso de maquillaje en sus rostros es algo que nos hace agarrarnos al que tenemos al lado sólo por un momento.
Quisiera hacer una mención especial en cuanto al atrezzo utilizado en Insidious. ¿En que mente entra que se pueda ver a los espíritus mediante un juguete infantil modificado? O ¿cómo puede ser que una máscara de oxígeno de la Primer Guerra Mundial unida a unos auriculares, sea el medio para poder comunicarse con el más allá? Mirándolo de otra manera, se trata de ficción y como buena película de ficción, no hay que buscarle el sentido o significado literal a todo lo que acontece en torno a ella.
Pero no todo es negativo, el uso de la iluminación en la película es de lo mejor que he visto en cuanto a la ambientación de una escena se refiere. Gracias a esto, el espectador puede llevarse una buena cantidad de sustos y hacer que se quede con ganas de más. Esto, junto al final de la historia, es lo que nos hace dejar ese sabor agridulce. 
En conclusión. Insidious es una de esa películas que hace que el espectador no quiera levantarse del asiento por un motivo u otro y hace que James Wan siga en la cumbre del cine de terror, siendo capaz de mirar por encima del hombro a otros directores del género a su corta edad.

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