Crónica Negra de Hollywood: ‘La bella y la bestia’. El asesinato de John Stampanato

Especial “Crónica Negra de Hollywood. Capítulo II”:
‘La bella y la bestia’. El asesinato de John Stampanato 
Cuántas veces sueña uno con tener un agujerito por el que ver las intimidades de las parejas. Pero hay que tener mucho cuidado, porque cualquier día podríamos ser testigos de un asesinato.
Lana y Johnny
Julia Jane Turner nació en Idaho. Su padre, un ludópata afortunado en el juego, no fue tan afortunado cuando fue asesinado por unos ladrones que quisieron atracarle. La madre de Julia, ahora viuda, se mudó a Los Ángeles con su pequeña, de la que debió separarse en varias ocasiones por no poder mantenerla.

Pero Julia era una chica muy guapa, y algo rebelde, que solía hacer novillos. En una de estas escapadas del instituto fue descubierta por un reportero que en seguida se la presentó a Zeppo Marx (sí, el “normal” de los cuatro hermanos), que firmó con ella un contrato para representarla.
La carrera de Julia, ahora Lana Turner, se disparó. Pocas actrices han tenido que esperar tan poco para el estrellato. Pasó de ser una cara bonita que se contoneaba ante el protagonista, a ser la sexy, pero letal esposa en El cartero siempre llama dos veces, o la inquietante y malvada Milady de Winter de Los tres mosqueteros. 
En lo personal no estaba teniendo tanto éxito. Su primer marido, el compositor Artie Shaw, se casó con ella por su belleza y jamás la tomó en serio. El continuo maltrato psicológico al que la sometió, hizo que el matrimonio sólo durase cuatro meses.
Su segundo marido, el restaurador, Stephen Crane, parecía ser el hombre ideal, pero meses después de la boda se enteraron de que el divorcio de su primera esposa era inválido y por tanto Crane se convertía en bígamo. Antes de poder terminar en la cárcel por semejante delito, los papeles del divorcio se solucionaron y Stephen y Lana se volvieron a casar poco antes de tener a su hija Cheryl.
Tampoco este matrimonio duró, aunque acabaron de manera amistosa. Pero a Lana no le gustaba dormir sola y era demasiado hermosa como para no encontrar compañeros de cama. Dos matrimonios más, el primero con el millonario Henry J. Topping Jr y el segundo con el actor Lex Baxter. El primero duró cuatro años, en los que Lana se vio involucrada en los problemas financieros y jurídicos de su marido. El segundo con el que había sido Tarzán de la selva duró algo menos, y tuvo razones más oscuras. Según Cheryl, su padrastro, el rey de los monos, la violó en más de una ocasión.
Fue por aquellos años, finales de los cincuenta, que la mafia empezó a tener verdadero poder sobre Hollywood. Un judío, Bugsy Siegel, se codeaba con las estrellas, mientras le daba forma a ese lugar aparentemente utópico que se convertiría en Las Vegas. Fue a través de Siegel que Lana conoció a John Stampanato, un matoncillo de tres al cuarto que la cortejó a la vieja usanza: con flores y regalos. Al menos eso contó Lana en su autobiografía.
Es gracioso si lo piensan. Ni Lana ni Cheryl dijeron nunca nada positivo de Stampanato, pero lo cierto es que fue el romance más largo de Turner. Según su biografía, John no tardó en ejercer la violencia contra ella, pero nunca tuvo el coraje de denunciarle.
Según las malas lenguas Lana había descubierto el encanto del sadomasoquismo, y John y ella tenían largos encuentros llenos de placentero dolor. ¿Era Lana Turner una mujer maltratada o el miembro pasivo de una relación amo-sumisa? Desgraciadamente nunca lo sabremos, y es una pena, porque tal vez así nos sería más fácil saber que ocurrió el cuatro de Abril, cuanto Stampanato fue acuchillado varias veces y enviado directo al otro barrio.

Johnny durmiendo el sueño eterno. 
La versión oficial fue que Cheryl, cansada de los continuos maltratos a los que John sometía a su madre le asesinó. En el juicio lloraron ambas y el comprensivo jurado la dejó en libertad. La versión más oscura y venenosa cuenta que fue Lana la que, en una de sus broncas diarias, se le fue la mano al cuchillo. ¿Por qué entonces culpar a su hija? Porque Cheryl aun no tenía edad para entrar en prisión. Poniéndose en lo peor pasaría un par de meses en un reformatorio.
Lo que ustedes no saben es que esa noche hubo dos muertes en esa casa, la del matón amante de la actriz y la de su carrera cinematográfica, que nunca se libró de las habladurías y que a partir de ese día cayó en picado hacia el melodrama malo.
Se casó tres veces más, las tres sin éxito. Tal vez, entre matrimonio y matrimonio, echó de menos un buen azote.

También te puede interesar

3 comentarios sobre “Crónica Negra de Hollywood: ‘La bella y la bestia’. El asesinato de John Stampanato

Deja un comentario